17 agosto 2026

Cinco años de la evacuación de Afganistán: una «hazaña» de las «heroicas» Fuerzas Armadas para «salvar vidas»

Cinco años de la evacuación de Afganistán: una "hazaña" de las "heroicas" Fuerzas Armadas para "salvar vidas"
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MADRID 17 Ago. –

Los talibán tomaron la capital de Afganistán, Kabul, el 15 de agosto de 2021. El colapso del gobierno afgano hizo urgente la evacuación de tropas de la OTAN que aún estaban en el país, colaboradores afganos y personal diplomático y civil. A partir del 17 de agosto, hace ahora cinco años, España llevó a cabo una misión «límite» cuyo objetivo era «salvar vidas», según resalta la ministra de Defensa, Margarita Robles, que la considera una «hazaña» llevada a cabo por las «heroicas» Fuerzas Armadas.

Con el derrumbe de la República Islámica de Afganistán, liderada por Ashraf Ghani, el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai se convirtió en la única salida del país no controlada por los fundamentalistas. España organizó una operación ‘in extremis’ para sacar del país a los que habían contribuido con los militares desplegados y con la cooperación española, pero la salida de las tropas desplegadas se produjo antes de la toma de Kabul.

En concreto, desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció su intención de reducir su presencia en Afganistán en 2020, España fue menguando su contribución a la misión de la OTAN en ese país paulatinamente. Finalmente, los aliados de la OTAN decidieron comenzar a replegar a sus tropas antes del 1 de mayo, con un planeamiento conjunto que tenía que culminar con la retirada total en unos pocos meses.

El 12 de mayo de 2021, en coordinación con los países de la OTAN presentes en Afganistán, las autoridades de la misión Resolute Support Misión (RSM) y el resto de las naciones y organismos internacionales desplegados, España replegó a los últimos miembros de sus Fuerzas Armadas y colaboradores: 24 militares y dos civiles españoles intérpretes, al mando del coronel Alfonso Álvarez Planelles.

España ponía así fin a 19 años de presencia ininterrumpida en Afganistán. Desde el inicio del despliegue, el 24 de enero de 2002, con 350 militares, la contribución española fue permanente. La misión International Security Assistance Force (ISAF) de apoyo al gobierno afgano de 2001 a 2014 significó la mayor aportación española a una misión militar en el exterior, con más de 1.500 militares sobre el terreno.

La mencionada RSM sustituyó a la ISAF el 31 de diciembre de 2014 y su principal cometido fue adiestrar, asesorar y ayudar a las fuerzas de seguridad y defensa afganas, con más de 17.000 militares de 42 países desplegados.

En los casi veinte años de presencia española en el país asiático, España desplazó a 27.100 militares y fallecieron 104 nacionales: 97 militares, tres guardias civiles, dos policías nacionales y dos civiles. De ellos, 62 murieron en el accidente del Yak-42 en Trebisonda (Turquía) el 26 de mayo de 2003.

LA RÁPIDA OFENSIVA TALIBÁN

La abrupta retirada de las tropas internacionales fue uno de los factores que facilitó la toma del poder por parte de la milicia integrista, que lanzó una ofensiva en mayo de 2021, coincidiendo con el repliegue.

La Inteligencia estadounidense preveía a principios de agosto que Kabul podría resistir varios meses, pero cinco días antes otra estimación sugirió que la capital tardaría en caer entre 30 y 90 días. Finalmente, los talibán se hicieron con la capital el 15 de agosto. A partir de ahí, se instaló el caos porque miles de afganos se apresuraron a dirigirse al aeropuerto de Kabul para huir.

La misión de evacuación de España comenzó el 18 de agosto. En diez días, hasta el 27, el Ejército de Tierra y el del Aire y del Espacio evacuaron a 2.206 afganos, la mayoría personas que apoyaron la labor de España y sus familiares. También había entre ellos antiguos empleados de la Unión Europea y otros colaboradores de Estados Unidos, la OTAN y Portugal.

El centro de la operación de evacuación se estableció en Kabul y se fijó una base intermedia en Dubái (Emiratos Árabes Unidos, EAU) que sirvió de puente aéreo antes de llegar a España. Todo se llevó a cabo en coordinación con otros países y organizaciones internacionales y, ante la dificultad de las circunstancias, el Mando de Operaciones reforzó su Estado Mayor y trabajó de manera incansable los siete días de la semana durante las 24 horas.

En total, se realizaron 17 rotaciones militares entre Dubái y Kabul y once vuelos entre EAU y España, la mayoría en aviones civiles fletados por el Ministerio de Defensa. La Base Aérea de Torrejón se convirtió en el centro de recepción y atención a los refugiados, que podían permanecer allí hasta 72 horas como máximo antes de ser derivados a centros de acogida españoles o a otros países.

En este sentido, otras bases como las de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz) sirvieron como puente hacia Estados Unidos, a excepción de aquellos que demandaron asilo político para quedarse en España.

CONTRARRELOJ

En una hora, los aviones debían aterrizar, embarcar el pasaje y despegar del aeropuerto de Kabul hacia Dubái. «Todas las noches, cuando llegaban los aviones A400M de Dubái a Kabul, tenían un margen de sólo una hora para introducir a todo el mundo, había que hacerlo contrarreloj: aterrizar, cargar y salir», explican participantes de la misión, según recogió la ‘Revista Española de Defensa’, editada por el departamento que dirige Margarita Robles.

La presión aumentaba según se acercaba el 31 de agosto, fecha fijada por Estados Unidos para la retirada de sus soldados. Mientras, crecía la amenaza de un atentado terrorista que finalmente tuvo lugar el día 26. El ataque, reivindicado por Estado Islámico Provincia de Jorasán (ISKP, por sus siglas en inglés), dejó 183 muertos y más de 200 heridos.

España cerró la misión de evacuación el 27 de agosto, con el regreso de todo el operativo a Madrid. No salieron todos los que querían hacerlo, porque vivían lejos de la capital, los viajes eran difíciles y muchos no pudieron pasar los controles de los talibán. Pero se evacuó a todos los que se pudo.

MÁS QUE UNA MISIÓN, UNA HAZAÑA

En el quinto aniversario de la operación, Robles matiza que más que una misión fue «una hazaña» y la resalta como la «más relevante de la historia reciente» de las Fuerzas Armadas españolas, a las que atribuye una «heroicidad al límite».

«Un ejemplo evidente de que los militares españoles son capaces de enfrentarse a cualquier situación con una profesionalidad y diligencias dignas de elogio», añade.

La ministra incide en que «salvar vidas era el objetivo» del operativo, y se consiguió «gracias al esfuerzo y el compromiso de los militares españoles». «Todo salió bien por la experiencia y compromiso de nuestras Fuerzas Armadas pero, sobre todo y más importante, porque ayudar es un verbo que va implícito en su ADN», agrega.

«Nuestros militares no fallaron y tendieron la mano hasta el último minuto, jugándose su propia vida por salvar la de los demás», continúa, y afirma que «esa es una bandera que pocos están en disposición de enarbolar».

Robles destaca que los militares españoles «ayudaron» durante los cerca de veinte años de presencia en Afganistán, y destaca algunas de sus labores. «Construcción de infraestructuras como hospitales y escuelas, impulso de medidas para el desarrollo o formación a la población civil, especialmente a las mujeres, son solo algunos ejemplos del legado de las Fuerzas Armadas en Afganistán», apunta.

Por todo ello, agradece a todos los que «desafiaron todos los límites con aquella operación» y a los que, cinco años después, «lo siguen haciendo, cada día, en defensa de la paz y la seguridad de todos y siendo una mano amiga de quien lo necesita en medio de una emergencia o tragedia humanitaria».

CL0