Gobierno no contempla más cambios en el calendario nuclear que Almaraz y quiere que España «vaya sobrada» en renovables
MADRID, 14 Ago. Diario Dia –
El Gobierno no contempla otros cambios en el calendario de cierre del parque nuclear español más allá de la decisión publicada este viernes por el Boletín Oficial del Estado (BOE) por la que extiende la vida útil de la central de Almaraz (Extremadura) hasta 2030, según han señalado fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
«El objetivo para 2030 es que no se dé este mismo debate (sobre si cerrar o no Almaraz) debido a que hayamos conseguido en suficiente medida esa autonomía con respecto a las energías renovables y su almacenamiento. Debate político va a haber siempre, pero estamos centrados en que no se produzca en las mismas condiciones que ahora: que sea tan evidente que vamos sobrados que no se dé», explican.
España cuenta con siete reactores nucleares. De acuerdo con el calendario pactado entre las empresas propietarias y Enresa en 2019 (y modificado ahora), las Unidades I y II de Almaraz, Ascó I y Cofrentes cerrarán en 2030; Ascó II, entre 2031 y 2032; y Vandellós II y Trillo, en 2035.
Preguntados sobre la capacidad de Enresa para gestionar varios desmantelamientos a la vez, fuentes de Transición Ecológica inciden en que los procesos de desmantelamiento duran «entre 10 y 15 años», por lo que de todos modos se iban a solapar varios. Por esta parte, también recalcan que Enresa ya se estaba preparando para hacer frente al calendario de cierre nuclear y que ahora tiene cuatro años para ajustar su cronograma, por ejemplo, en lo que se refiere a la contratación de personal.
El Ministerio descarta que la decisión de aprobar la prórroga de Almaraz esté relacionada con el ‘apagón’ de abril de 2025. Al respecto, recalca que el ‘apagón’ «fue una cuestión de control de tensión y la nuclear no es especialmente buena en el control dinámico de la tensión». Además, los ciclos combinados y el gas «sí que ayudan a amortiguar las oscilaciones, la nuclear, no». Asimismo, indica que ha aprobado la orden ministerial ahora porque el Departamento ministerial ha recibido los últimos informes necesarios para tomar la decisión.
A su vez, también hace referencia al estudio ‘Cierre nuclear y transición energética: El caso de Almaraz Análisis de impactos económicos y ambientales’, encargado por Greenpeace a la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y presentado el pasado febrero. El documento alerta de que prolongar la vida útil de la central extremeña hasta 2030 sumaría un sobrecoste acumulado 3.831 millones de euros a la factura eléctrica.
Aunque Transición Ecológica muestra su «máximo respeto» a Greenpeace y al resto de entidades implicadas en esta investigación, apunta a que ésta se basa en la hipótesis de que la extensión de la vida útil de Almaraz va a suponer una ralentización de la inversión en renovables. «Si se instalan o no renovables en España depende de más cosas que si se amplía Almaraz», puntualiza.
«MATICES» CON SUMAR
Por otro lado, MITECO admite que le ha faltado «correspondencia» tanto por parte de las empresas como por el resto de administraciones para buscar una alternativa a la central en lo que se refiere al empleo de la zona. «Es una realidad que a Extremadura no han llegado (las inversiones) en los 40 años de vida de Almaraz, sino con las renovables. Nos ha faltado correspondencia tanto por parte de las empresas y administraciones para buscar una alternativa a Almaraz, todo el debate era Almaraz sí, Almaraz no», indica.
En el seno del Gobierno, dice que hay un «diálogo continuo». Si bien admite que hay «matices» con Sumar, recalca que, «en lo principal», ambos partidos están de acuerdo: en la apuesta por las renovables y en el hecho de que Almaraz se cerrará. «En la política energética ha habido coincidencia y la sigue habiendo», destaca.
A su vez, avanza que van «a sentarse» con el sector renovable, igual que «siempre» se han tratado de sentar «con todo el mundo», pero que han tenido más «preocupación» por tener «bien cerrado» a nivel técnico que «cuidar la política comunicativa».
