Un estudio descubre cómo saber qué pacientes con artrosis de rodilla podrían beneficiarse de las células madre
MADRID, 10 Ago. –
Científicos del Instituto de Artritis Schroeder del Instituto Universitario de Salud de Canadá han realizado un estudio que sugiere que llevar a cabo pruebas de laboratorio en células madre mesenquimales cultivadas podría predecir su potencial como terapia en artrosis de rodilla.
Este trabajo, que ha sido publicado en la revista especializada ‘Stem Cell Reports’, y liderado por la miembro de esta institución norteamericana, Sowmya Viswanathan, ha examinado, de esta manera, los resultados variables de las inyecciones de células madre para el tratamiento de esta enfermedad, así como las estrategias para mejorar su tasa de éxito.
La actual escasez de opciones de tratamiento en artrosis de rodilla, patología que afecta a más de una de cada 10 personas mayores de 40 años, limitando la movilidad y la calidad de vida, ha hecho que las inyecciones de células madre se hayan promocionado como una alternativa. No obstante, a menudo faltan pruebas de su eficacia provenientes de ensayos cínicos.
Además, existe variabilidad de eficacia, la cual suele provenir, según los investigadores, de las células utilizadas. Así, las estromales mesenquimales, que pueden aislarse, por ejemplo, de la grasa o la médula ósea, se utilizan con frecuencia para tratarla en estudios clínicos, reduciendo su uso el riesgo de una respuesta inmunitaria y cualquier transmisión inadvertida de patógenos.
No obstante, han destacado que la calidad y el potencial terapéutico de estas células «varían entre pacientes, lo que contribuye a resultados de tratamiento heterogéneos». Por ello, «predecir el potencial de las células estromales mesenquimales podría ser una herramienta poderosa para lograr una terapia más consistente en estos contextos terapéuticos», han señalado al respecto.
ENSAYO EN FASE 1/2A
Es en este contexto en el que han realizado un seguimiento a largo plazo en un ensayo clínico en Fase 1/2a con pacientes de artrosis de rodilla que recibieron inyecciones de células madre mesenquimales, las cuales se obtuvieron de la médula ósea de ellos mismos. De este modo, durante 24 meses se utilizaron las puntuaciones de dolor y movilidad autoinformadas por ellos para clasificarlos como respondedores o no respondedores.
En concreto, los que reportaron una mejoría de al menos el 20 por ciento, tanto en el dolor como en la movilidad de la rodilla, fueron clasificados como respondedores. A los 12 meses de la inyección, seis de los 12 participantes respondieron al tratamiento, condición que se mantuvo en la mayoría de ellos a los dos años de la inyección.
El último paso fue comprobar si ciertas características de las células madre mesenquimales se correlacionaban con los resultados de la terapia y así encontrar una posible forma de predecir su potencial, para lo que se realizó una serie de pruebas de laboratorio. Con ello, se hallaron diferencias entre estas células en los pacientes respondedores y los que no respondieron al tratamiento.
Así, las de los primeros mostraron un mayor efecto antiinflamatorio y atenuaron la reactividad de las células inmunitarias con mayor eficacia que las de los que no respondieron. Además, se identificaron 14 microARN presentes en cantidades diferentes en las células de los pacientes que respondieron al tratamiento en comparación con los las de los que no respondieron, mientras que los valores basales de gravedad de la enfermedad e inflamación no se correlacionaron con la respuesta a la terapia.
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