Investigadores «desvelan» el misterio arqueológico del niño inca de El Cerro El Plomo: murió por un sacrificio ritual
VALÈNCIA, 15 Jul. Diario Dia –
Un equipo internacional liderado por la Universitat de València (UV), cambia las interpretaciones sostenidas durante décadas sobre dos contextos del ceremonial llamado Capacocha del antiguo Imperio inca en el actual territorio chileno: el Niño del Cerro El Plomo y las jóvenes de Cerro Esmeralda. El artículo, publicado en la revista ‘Science Advances’, «desvela dos misterios de la arqueología reciente», subraya la institución académica en un comunicado.
Desde el hallazgo del Niño del Cerro El Plomo en 1954, a más de 5.400 metros de altitud, su muerte había sido explicada principalmente como consecuencia de hipotermia durante una ceremonia inca de alta montaña. Sin embargo, la tomografía computada y el análisis forense permitieron identificar evidencia compatible con un trauma craneal ocurrido en el contexto de un sacrificio ritual de Capacocha.
La Capacocha fue una de las ceremonias más importantes del Tawantinsuyu o Imperio inca en quechua. En ella, niños, niñas y mujeres jóvenes eran seleccionados para ser ofrendados a las montañas sagradas o apus, en un proceso que vinculaba sacrificio, peregrinaje, poder político, religión y expansión imperial.
La investigación liderada por Verónica Silva Pinto, investigadora doctoral del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la UV y Domingo C. Salazar-García, profesor titular del departamento y director de la tesis de Verónica Silva, reconstruye peregrinajes rituales de varios meses, sitúa a los tres individuos en el siglo XV y muestra que la Capacocha no fue solo una ceremonia de alta montaña, sino un proceso ritual estatal de larga duración, vinculado a la expansión política y simbólica del Tawantinsuyu en los Andes meridionales.
«Este estudio nos permitió volver a mirar contextos patrimoniales extraordinariamente importantes con nuevas preguntas, nuevas tecnologías y criterios éticos de conservación. En el caso del Niño del Cerro El Plomo, la evidencia nos llevó a revisar una interpretación sostenida durante décadas y a proponer una explicación distinta sobre las circunstancias de su muerte», señala Verónica Silva-Pinto, primera firmante del artículo.
En el artículo también se reevalúa el caso de Cerro Esmeralda, donde investigaciones previas habían planteado que las dos jóvenes murieron por estrangulación. Los nuevos análisis no apoyan esa hipótesis.
Las marcas observadas en el cuello son más compatibles con compresión producida por textiles o vestimenta, mientras que la tomografía computada mostró que los huesos hioides se encontraban preservados, en posición anatómica y sin fracturas ni desplazamientos. Al mismo tiempo, el estudio reconoce que la causa exacta de muerte no puede establecerse de forma concluyente debido a alteraciones ocurridas tras el hallazgo, autopsias y pérdida de algunas estructuras anatómicas.
INFORMACIÓN «MUY FINA» SOBRE EL PASADO
La investigación integró tomografía computada, análisis bioantropológico y forense, dermatología, histología, modelamiento biomecánico, análisis de elementos finitos, isótopos estables y datación radiocarbónica. Para Domingo C. Salazar-García, director de la tesis doctoral de Silva, uno de los aportes centrales de la investigación es el uso de análisis isotópicos: «Los isótopos estables permiten acceder a información muy fina sobre la vida de las personas en el pasado, especialmente sobre dieta, movilidad y cambios ocurridos durante los últimos meses de vida».
Además de por la Universitat de València, el estudio fue financiado por el Fondo de Apoyo a la Investigación Patrimonial (FAIP) del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de Chile, a través del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, y contó con la colaboración científica de instituciones nacionales e internacionales, entre ellas la Clínica Alemana de Santiago, el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Alemania, y la Universidad de Bradford, en Reino Unido.
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