El descenso de la tasa de natalidad está cargado de mitos

NACIONES UNIDAS – Las tasas de natalidad disminuyen en el mundo, pero son falsos mitos que eso se deba al feminismo, a rechazo de los jóvenes al matrimonio y la maternidad, o que las sociedades se dirijan hacia un precipicio demográfico, mostró un nuevo estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa).
Diene Keita, directora ejecutiva del Unfpa, observó que “algunas personas asumen que las generaciones más jóvenes han renunciado por completo al matrimonio y a los hijos. Nuestra encuesta cuenta una historia diferente. La mayoría de los encuestados afirma que su relación ideal incluye el matrimonio”.
Y el estudio, al cuestionar los señalamientos sobre el feminismo como causa de la disminución de las tasas de natalidad, afirma que “las mujeres no se niegan a tener hijos. Ellas, al igual que los hombres, enfrentan obstáculos para tenerlos. Los más citados son la seguridad financiera, el empleo estable y la vivienda”.
Otro dato es que las tasas de fertilidad adolescente están disminuyendo, pero “eso representa un éxito para la salud pública: más chicas pueden terminar sus estudios y evitar las consecuencias para la salud de un embarazo precoz; muchas de ellas, aun así, llegarán a ser madres”, apunta el estudio.
Unfpa publicó los resultados de su Encuesta sobre el Futuro Demográfico, una de las más grandes y con mayor cobertura geográfica realizadas hasta la fecha para explorar las aspiraciones de los jóvenes adultos respecto a su futuro reproductivo.
Se preguntó a más de 108 000 jóvenes adultos con acceso a internet, de entre 18 y 39 años, y procedentes de 73 países, qué desean en cuanto a relaciones, hijos y futuro, y cuáles obstáculos consideran que se interponen en su camino.
Los jóvenes, de todas las regiones geográficas, mostraron una notable coincidencia en cuanto a lo que les impide formar parejas y tener hijos: el dinero y la vivienda.
De los cinco mitos que examina el estudio, el primero, el del feminismo como causa, utiliza datos producto de décadas de trabajo para mostrar que, en realidad, las mujeres a menudo no pueden ejercer control sobre sus cuerpos y su reproducción.
Aproximadamente una décima parte de ellas no pueden tomar decisiones sobre anticoncepción, una cuarta parte no puede decidir sobre su propia salud, y otra cuarta parte no puede decir no a las relaciones sexuales.
“Esa información, por sí sola, nos da motivos para cuestionar la afirmación de que la disminución de la fertilidad mundial es culpa del feminismo o del empoderamiento de las mujeres”, expone el Unfpa.
Según la encuesta, la mayoría de las personas, hombres y mujeres, desean tener hijos. Dos es el número ideal en la mayor parte del mundo, y en algunas regiones, la gente en promedio desea tener más de dos.
“Las mujeres no se niegan a tener hijos. Ellas, al igual que los hombres, enfrentan obstáculos para tenerlos. Los obstáculos más citados son la seguridad financiera, el empleo estable y la vivienda”, apunta el informe.
Cada obstáculo para tener hijos (preocupaciones económicas, infertilidad, problemas de salud) fue considerado más importante por las mujeres que por los hombres.
Eso sugiere, según el análisis, que la disminución de las tasas de fertilidad no es culpa del feminismo ni de las actitudes de las mujeres, sino de las dificultades que enfrentan todos los jóvenes adultos, las cuales suelen ser desproporcionadamente pesadas para las mujeres.
En otro mito “desde las mesas de las cocinas hasta los grupos de expertos y los parlamentos, muchos dan por sentado que los jóvenes rechazan tanto el matrimonio como la maternidad”, pero la encuesta “nos muestra que el matrimonio y la paternidad siguen siendo metas muy extendidas”, dice el informe.
Más de dos tercios de los encuestados consideran el matrimonio como su ideal. Casi 80 % de los encuestados afirma que la pareja es un requisito fundamental para ser padre o madre, lo que coincide con lo que el Unfpa ha observado en sus programas para jóvenes.
Sin embargo, no todos encuentran pareja. De todos los encuestados de entre 25 y 39 años, una cuarta parte afirma querer tener pareja, pero actualmente está soltera y no tiene citas. Los hombres fueron más propensos a decir esto que las mujeres.
¿Y cuáles son los mayores obstáculos para contraer matrimonio o mantener una relación de convivencia estable? La mayor parte de los encuestados, 57 %, mencionó las limitaciones económicas y de vivienda.
Oro mito abordado es el de que el desplome de las tasas de natalidad adolescente es un problema para las sociedades, expresado con tono alarmista: algunos incluso afirman que esa disminución amenaza a la humanidad con la extinción.
El Unfpa sostiene que esa disminución representa un éxito para la salud pública y “al fin y al cabo, el objetivo no debería ser cambiar la opinión de las personas sobre cuándo y si quieren ser padres, sino crear las condiciones que les permitan cumplir sus aspiraciones de forma responsable y en sus propios términos”.
Según la encuesta, la seguridad financiera, el empleo estable y la preparación psicológica y emocional son las tres condiciones previas más importantes para la paternidad.
Para satisfacer esas necesidades, los responsables políticos deberían trabajar entonces sobre áreas específicas, como las políticas educativas, la seguridad laboral y la protección del empleo, y los servicios de salud comunitarios.
Otros mitos, relacionados, afirman que los adultos jóvenes son demasiado egoístas para tener hijos, y que las personas no tienen suficientes incentivos para ser padres.
El primero supone que los jóvenes adultos están demasiado centrados en sí mismos -quizás muy ocupados divirtiéndose- como para asumir la ardua tarea de la crianza, y el segundo supone que las recompensas de la paternidad deben ser materiales.
Pero la razón más común que dieron los encuestados para convertirse en padres es la alegría y la felicidad que aportan los hijos. La mayoría ya tienen hijos, y la gran mayoría de los que no los tienen, entre los 35 y los 39 años (79 % de los hombres y 72 % de las mujeres) todavía desean ser padres.
La mayoría de las personas no se niegan a ser padres por egoísmo, ni esperan tener hijos para obtener una mayor rentabilidad. Entre todos los encuestados, de todas las edades, 80 % afirmó que la alegría de la paternidad es un factor clave.
Tener hijos por razones utilitarias, como el apoyo gubernamental o la necesidad de incorporar niños al mercado laboral del futuro, fue la motivación menos importante para quienes desean ser padres.
“Los jóvenes, del norte al sur y del este al oeste, ya han hablado. Es hora de escuchar. Y es hora de ayudar a crear las condiciones que les permitan tomar decisiones reales, formar las familias que desean y hacer realidad sus esperanzas y aspiraciones”, concluyó Keita.
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