La fecundación ‘in vitro’ alcanza sus mejores resultados: hasta un 68% de éxito en tres ciclos
MADRID, 8 Jul. Diario Dia –
La fecundación in vitro ya no es sinónimo de bajas probabilidades y de embarazos gemelares forzados para «asegurar el tiro». Un amplio estudio australiano presentado en el congreso europeo de reproducción humana indica que las técnicas modernas permiten acercarse al 70% de nacidos vivos acumulados en tres ciclos, manteniendo los partos múltiples por debajo del 3% gracias a la transferencia de un solo embrión.
El tratamiento moderno de FIV ahora puede lograr tasas de éxito sustancialmente más altas que los enfoques históricos, al tiempo que reduce drásticamente los embarazos gemelares y triples, según una nueva investigación de la Universidad de Monash (Australia) presentada en la 42ª Reunión Anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE) que se celebra en Londres (Reino Unido). El resumen del estudio se publica en ‘Human Reproduction’.
18.000 PRIMERAS FIV: MÁS BEBÉS EN CASA CON UN SOLO EMBRIÓN
En uno de los estudios de FIV más grandes de su tipo, los investigadores analizaron los resultados de 18.396 mujeres que se sometieron a su primer ciclo de FIV entre enero de 2012 y diciembre de 2021 en siete clínicas de fertilidad australianas, con un seguimiento hasta diciembre de 2023.
La investigación reveló que las prácticas clínicas modernas de FIV lograron una tasa acumulada de nacimientos vivos del 68,2% en tres ciclos de tratamiento, utilizando la transferencia de un solo embrión en el 95,3% de las transferencias de embriones y manteniendo una tasa de nacimientos múltiples de tan solo el 2,9%.
Los hallazgos representan una mejora notable con respecto a los resultados históricos de la FIV. Estudios anteriores, realizados antes de la adopción generalizada de las técnicas modernas de laboratorio de FIV, reportaron tasas acumuladas de nacimientos vivos en tres ciclos de alrededor del 53-59%, a menudo junto con tasas de embarazos múltiples que superaban el 20%.
Los investigadores afirman que la mejora en los resultados probablemente refleja avances como el cultivo de blastocistos, la vitrificación de embriones, las estrategias de congelación total y los protocolos optimizados de transferencia de embriones congelados, que ahora se utilizan ampliamente en la atención de la FIV contemporánea.
Los investigadores analizaron las tasas acumuladas de nacimientos vivos en hasta tres ciclos de FIV utilizando protocolos clínicos contemporáneos, incluyendo el cultivo prolongado de blastocistos (desarrollo embrionario de 5 a 6 días), la vitrificación de embriones (congelación rápida) y la congelación selectiva de todos los embriones cuando fue apropiado.
Se excluyeron del análisis las mujeres que utilizaron óvulos de donante, óvulos congelados o vías específicas de pruebas genéticas. En el conjunto de todas las mujeres, la tasa acumulada de nacimientos vivos en tres ciclos de tratamiento alcanzó el 58,7% según el análisis por intención de tratar y el 68,2% según el análisis óptimo por protocolo.
LA EDAD SIGUE CONTANDO: DEL 84,5% DE ÉXITO EN MENORES DE 35 AL 30% A LOS 41‑42 AÑOS
Las tasas de éxito variaron sustancialmente según la edad. Las mujeres menores de 35 años lograron una tasa acumulada óptima de nacimientos vivos del 84,5%, en comparación con el 74,4% para las mujeres de 35 a 37 años, el 57,7% para las mujeres de 38 a 40 años y el 30,1% para las mujeres de 41 a 42 años.
El autor principal, el doctor Dean Morbeck, profesor asociado adjunto de Obstetricia y Ginecología en la Universidad de Monash de Melbourne señala que los hallazgos reflejan una década de avances graduales en la práctica clínica y de laboratorio de la FIV.
«El cambio más significativo ha sido que el cultivo de blastocistos ha pasado de ser una excepción a convertirse en la norma. Este cambio impulsó mejoras en los laboratorios de FIV, incluyendo la reducción de las condiciones de oxígeno, incubadoras diseñadas específicamente para este fin y la minimización de las alteraciones en los embriones durante el cultivo».
El cultivo de blastocistos también se volvió mucho más eficaz con la vitrificación, que mejoró drásticamente la supervivencia embrionaria tras la congelación y descongelación, logrando que los resultados de la transferencia de embriones congelados fueran comparables a los de las transferencias de embriones frescos. En conjunto, estos avances permitieron enfoques como el tratamiento de congelación total, en el que los embriones se transfieren uno a uno posteriormente, en lugar de durante el ciclo de estimulación inicial.
El estudio también examinó los cambios a lo largo del tiempo, comparando los resultados antes y después de las mejoras de laboratorio introducidas a partir de 2016, incluyendo el medio de cultivo de un solo paso y el cultivo de embriones con secuencias de imágenes en tiempo real. Entre 2012-2015 y 2017-2021, la proporción de óvulos fertilizados que se desarrollaron en blastocistos utilizables aumentó del 48,3% al 57,6%, mientras que la transferencia de un solo embrión aumentó del 92,8% al 97,3%. Durante el mismo período, la tasa de nacimientos múltiples disminuyó del 3,2% al 2,7%.
BUENOS RESULTADOS SIN RECURRIR A PRUEBAS GENÉTICAS EN TODOS LOS CASOS
El doctor Morbeck insiste en que los hallazgos ponen en entredicho la antigua creencia de que la transferencia de múltiples embriones es necesaria para maximizar el éxito de la fecundación in vitro. «Durante muchos años, la transferencia de dos embriones aumentaba la probabilidad de embarazo con una sola transferencia, pero a menudo conllevaba tasas de embarazos gemelares cercanas al 30%», explica.
«Nuestros datos demuestran que esta desventaja prácticamente ha desaparecido. En más de 18.000 mujeres, logramos altas tasas acumuladas de nacimientos vivos utilizando la transferencia de un solo embrión en el 95% de los casos y manteniendo una tasa de nacimientos gemelares inferior al 3%. El esfuerzo conjunto para reducir los embarazos gemelares no ha disminuido la posibilidad de que las pacientes tengan un bebé en casa, sino que ha coincidido con un aumento de esa posibilidad».
Los resultados también sugieren que se pueden lograr buenos resultados en la FIV sin el uso rutinario de pruebas genéticas preimplantacionales para la detección de aneuploidías (PGT-A), una prueba que se utiliza para detectar anomalías cromosómicas en los embriones antes de la transferencia, en todas las pacientes.
El PGT-A se utilizó en uno o más ciclos de tratamiento en el 25 por ciento de las mujeres incluidas en el estudio. Sin embargo, el doctor Morbeck apunta que la mayoría de los nacimientos vivos se produjeron sin pruebas genéticas rutinarias a los embriones.
«El PGT-A desempeña un papel importante para algunas pacientes, en particular para mujeres de edad materna avanzada y aquellas con abortos espontáneos recurrentes», agrega. «Pero nuestros hallazgos deberían tranquilizar a muchas pacientes, demostrando que se pueden lograr buenos resultados con la FIV sin necesidad de realizar pruebas genéticas de rutina».
Al analizar las implicaciones de los hallazgos, el doctor Morbeck concluye que los resultados respaldan los esfuerzos continuos para aumentar el acceso a la transferencia de un solo embrión a nivel internacional. «El futuro de la FIV radica en seguir mejorando la tasa de éxito de cada transferencia embrionaria, manteniendo al mismo tiempo los avances en seguridad que hemos logrado», señala.
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