El FMI recorta al 0,9% el crecimiento de la eurozona en 2026 y apuesta por más subidas de tipos del BCE

El FMI recorta al 0,9% el crecimiento de la eurozona en 2026 y apuesta por más subidas de tipos del BCE
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MADRID, 11 Jun. Agencias –

El conflicto en Oriente Próximo supone un obstáculo añadido al crecimiento de la economía de la zona euro, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), qe ha revisado dos décimas a la baja su previsión de abril de expansión del PIB de la región, hasta el 0,9%, mientras que mantiene en el 1,2% el pronóstico de cara a 2027.

«Se prevé que la guerra en Oriente Próximo represente una importante, aunque temporal, perturbación adversa», resumen los técnicos del FMI en su declaración al término de la misión para elaborar el informe anual ‘Artículo IV’ sobre la economía de la zona euro, donde subrayando que los riesgos se inclinan hacia un menor ritmo de crecimiento y una mayor inflación.

De este modo, en sentido contrario al debilitamiento de a actividad, el FMI ha revisado al alza sus expectativas de inflación para el bloque del euro, con una tasa del 2,8% este año y del 2,3% el siguiente, cuando en abril había anticipado un 2,6% y un 2,2%, respectivamente.

En cualquier caso, los técnicos de la organización con sede en Washington han advertido de que una perturbación energética aún más persistente podría elevar aún más la inflación, incluso cuando una caída de la confianza o el estrés financiero podrían debilitar la demanda.

En tal escenario, el FMI sostiene que los responsables políticos deben gestionar las consecuencias macroeconómicas de la crisis actual, al tiempo que impulsan reformas estructurales para fomentar el crecimiento y la resiliencia a medio plazo.

«La prioridad inmediata es mantener ancladas las expectativas de inflación y amortiguar el impacto de la crisis dentro del margen fiscal disponible», subraya la misión del FMI, para el que las experiencias recientes han puesto de manifiesto la urgencia de abordar la dependencia energética externa y la exposición a interrupciones en el suministro externo, así como la limitada capacidad de Europa para gestionar conjuntamente las crisis.

SUBIR TIPOS.

En cuanto a la política monetaria, el FMI considera necesario aumentar los tipos de interés para contener el impacto del shock de los precios de la energía en la inflación.

De este modo, contempla en su escenario base un aumento acumulado de 50 puntos básicos del precio del dinero en 2026 con respecto al nivel anterior a la guerra en Oriente Próximo.

«Si los precios de la energía y las expectativas de inflación aumentan más de lo que sería compatible con la trayectoria inflacionaria prevista en el escenario base, podría ser apropiado un ajuste más rápido y/o más pronunciado», apunta el FMI.

Sin embargo, si el aumento de las expectativas de inflación se acompañara de un deterioro sustancial de las condiciones financieras y una menor demanda, los técnicos de la institución internacional apuntan que una brecha de producción más negativa limitaría las presiones inflacionarias y reduciría la necesidad de ajuste del precio del dinero.

CREDIBILIDAD FISCAL.

En cuanto a la respuesta fiscal a la crisis, el FMI apuesta en su escenario base por enfocarla principalmente en los estabilizadores automáticos, mientras que en el caso de un impacto más intenso sostiene que cualquier apoyo discrecional debería ser temporal, estar bien dirigido y preservar las señales de precios.

En este sentido, señala que muchos países de la eurozona ya han introducido medidas de apoyo energético temporales, pero no focalizadas, advirtiendo de que, a pesar de su alcance limitado, «es probable que estas medidas reduzcan los incentivos para el ahorro energético y generen efectos indirectos adversos», por lo que aboga por que cualquier continuación de dichas medidas, o la implementación de nuevas, debería estar mejor enfocada a proteger a los hogares vulnerables y, al mismo tiempo, preservar las señales de precios.

Por otro lado, el FMI considera que el ajuste fiscal estructural a medio plazo sigue siendo imprescindible para la zona euro, ya que todos los países se enfrentan a importantes necesidades de gasto a largo plazo, lo que requerirá de una estrategia integral y creíble que combine la repriorización del gasto, una mayor eficiencia del mismo y medidas estructurales como la reforma de las prestaciones sociales, junto con reformas que impulsen el crecimiento para aumentar los ingresos.

En esta situación, el FMI defiende la necesidad de aplicar de manera sólida el marco fiscal de la UE, mientras que advierte de que una mayor flexibilización de las normas fiscales «podría socavar la credibilidad del marco y elevar aún más la deuda».

CL8