Los directores del Prado y Reina Sofía dejan de lado la «rivalidad» de sus predecesores: «Nos une más que nos separa»

MADRID, 18 May. Agencias –
Los directores del Museo del Prado y del Museo Reina Sofía, Miguel Falomir y Manuel Segade, respectivamente, han estrechado lazos frente a la «rivalidad» que ha habido entre sus predecesores durante una conversación conjunta este lunes 18 de mayo con motivo de la celebración del Día Internacional de los Museos.
«Hay una cuestión de temperamentos, de caracteres, pero también una cierta idea utilitaria y de por qué no ir por el mismo camino. Evidentemente aquí cada museo es como es y tiene su historia, pero en el fondo nos une mucho más que nos separa. Empezando por nuestra condición de museos públicos. Esta enorme colección que empieza en una esquina del Prado y termina en otra del Reina. Y los problemas que tenemos son exactamente los mismos», ha apuntado Falomir.
Así, el director del Prado ha defendido que las instituciones tienen al frente personas con «temperamentos» diferentes y ha asegurado que «no todos» los que les precedieron entendieron los «beneficios» de «sumar» entre pinacotecas. Se trata de la primera vez que estos cargos conversan públicamente en 40 años.
«Las instituciones son instituciones, pero también las dirigen personas concretas con temperamentos, con nombres y apellidos. Y a lo mejor, no todos los que nos precedieron tenían una idea muy clara de los beneficios que aporta el sumar en lugar de competir o de restar. La competitividad es sana en el sentido de un estímulo para hacerlo mejor», ha asegurado Falomir.
Al ser preguntados por el periodista Antonio Lucas, que ha moderado el encuentro, sobre las razones que han llevado a ambos directores a «bajar» la «barrera de agravios» que ha habido a lo largo de la historia de los museos, Segade ha apuntado que se trata de una «relación casi natural».
«Recuerdo que Miguel me dijo una cosa con mucha inteligencia en mis primeros días (…) que ‘lo único que tienes que hablar es de la necesidad de que el Reina Sofía se pueda comparar con el Prado’. De decir realmente ‘¿por qué yo no tengo lo que tiene el Prado como Museo Nacional también?’. Son cosas que te ligan, que te explican que estás en el mismo contexto, que efectivamente sumamos, no restamos. Y que hay mucho trabajo que hacer en común», ha apuntado Segade
Además, Falomir ha reiterado el valor de la «competitividad» si es «sana» y que sirva como «estímulo» para hacerlo «mejor», pero no en el sentido de «detraer» al otro.
«Cuando la competitividad está entendida en detraer al otro, no solamente recursos, sino incluso casi argumentos, entonces se convierte en algo bastante conflictivo. Francamente, cuando uno repasa lo que han sido estos años, que evidentemente no han sido los más difíciles, creo que no ha habido ganadores y en todo caso habrá habido perdedores. Sé que se ha conseguido muy poco con esa rivalidad y hemos dejado de conseguir probablemente muchas cosas. Está la oportunidad de iniciar un periodo donde, precisamente, remando en el mismo sentido, probablemente consigamos muchas más cosas», ha dicho.
En cuanto a la situación financiera de los museos, el director del Reina Sofía ha explicado que en su caso es algo «a desarrollar» para evitar la rotación o fuga del personal derivado de problemas de financiación pública.
«Disputamos la Champions de los museos con presupuestos de segunda regional. Es increíble lo que cunde un euro en este país», ha bromeado Falomir.
«LOS POLÍTICOS SE PREOCUPAN DE LOS MUSEOS CUANDO ROBAN EN EL LOUVRE»
Además, el director del Prado ha asegurado que en España hay que esperar a que las cosas «estén muy mal» para ponerle «parches» en vez de solucionar las situaciones en momentos «más fáciles». Así, ha afeado que los políticos se preocupan de los museos cuando roban el otros, como el que ocurrió el pasado octubre en el Museo del Louvre.
«Por desgracia, muchas veces en este país hay que esperar a que las cosas estén muy mal para intentar ponerle parches, en lugar de aprovechar situaciones bastante más normales y que hacen todo más fácil. El problema es que los políticos se preocupan de los museos cuando roban en el Louvre y entonces es cuando de golpe todas las autoridades francesas pues se preocupan. Muchas veces, por desgracia, para que suceda algo tienes que venir de un estado de absoluta indigencia de que las cosas no funcionen y desaprovechamos situaciones que no son tremendamente brillantes», ha apuntado Falomir.
Retomando las declaraciones del director del Prado, que en enero aseguraba que a la pinacoteca no le hacían «falta más» visitantes y anunciaban medidas para eviar que la visita fuese como «coger el metro en hora punta», Falomir ha reflexionado sobre que los «museos se han convertido en destinos turísticos».
«No te puedes quejar en términos de tener muchos visitantes. Pero hay una serie de museos que se han convertido en destinos turísticos de masas y para estos museos -que son los que tienen algunas obras icínicas como el ‘Guernica’ o nosotros ‘El jardín de las delicias’ o ‘Las meninas’. Llega un momento en que uno de los grandes retos o grandes desafíos es cómo seguir haciendo compatible esta afluencia creciente de público con una calidad de la visita», ha explicado para después añadir que el Prado está en el «límite» para que la visita sea «grata».
Por su parte, Segade ha asegurado que su pinacoteca ya tiene «protocolos» en «lugares pico» como el ‘Guernica’ para evitar aglomeraciones.
Aunque, ha añadido Segade, en su caso no han llegado al límite en su sede central pese al aumento de visitantes en los últimos años, sí ha destacado el «consolidado» ritmo y orden de la visita que sí tiene el Prado.
«En nuestro caso es más la importancia de cómo distribuir nuestros espacios totalmente distintos a las circulaciones y los flujos del Prado. Y la necesidad precisamente de distribuir las audiencias, de generar focos de interés diversos, con las exposiciones temporales, con los montajes de la colección… El Prado ya tiene consolidado casi el ritmo y el orden de su visita en cierto modo», ha precisado Segade.
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