Empeora la situación de hambre en Sudán en medio de la guerra


ROMA – Casi 19,5 millones de personas, dos de cada cinco en Sudán, se enfrentan a niveles críticos de inseguridad alimentaria aguda en medio de la guerra que libran ejércitos rivales en ese país, advirtieron en un reporte este viernes 15 varias Agencias de las Naciones Unidas.
Ya unas 135 000 personas se encuentran en la Fase 5 de la CIF (Clasificación Integrada en Fases de la Seguridad Alimentaria), que es el nivel de catástrofe o hambruna, en 14 áreas castigadas por el conflicto en las regiones de Darfur y Kordofán, el oeste y sur de ese país de 1,9 millones de kilómetros cuadrados.
“La hambruna sigue amenazando al pueblo de Sudán, ya que el hambre y la malnutrición ponen en peligro millones de vidas en este preciso momento”, expresó la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Cindy McCain.
Más de cinco millones de personas se encuentran en la Fase 4 de la CIF (emergencia) y otros 14 millones en la Fase 3 (crisis), y se prevé que la situación empeore aún más durante la temporada de escasez en cosechas, entre junio y septiembre.
El informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el PMA lamenta que “esa prolongada crisis de hambre en Sudán muestra pocos signos de remitir”.
Ello debido a que, ya entrado el conflicto armado en su cuarto año, la violencia, el desplazamiento y las graves restricciones al acceso humanitario están afectando a niños, familias y comunidades en todo el país.
En abril de 2023 estalló la guerra entre ejércitos rivales que fueron aliados frente a un depuesto gobierno civil: las Fuerzas Armadas de Sudán (FAS), del general y presidente Abdel Fattah al Burham, y las Fuerzas de Respuesta Rápida (FAR) del también general Mohamed Hamdam “Hemedti” Dagalo.
Ambos ejércitos han recibido apoyos de potencias medianas de la región, como Arabia Saudí, Egipto, Irán y Turquía que han provisto de armas a Burham, o los Emiratos Árabes Unidos, Etiopía y Libia (el gobierno de su zona oriental) que han respaldado a las fuerzas de Dagalo.
Desde que comenzó la guerra, más de nueve millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares y permanecen desplazadas dentro de Sudán, muchas de ellas en campamentos donde la escasez de alimentos es severa, y al menos 4,4 millones han escapado a los países vecinos.
Sudán también se enfrenta a una grave crisis nutricional. Se estima que 825 000 niños menores de cinco años padecerán desnutrición aguda grave en 2026, un aumento de siete por ciento con respecto a 2025 y 25 % sobre los niveles previos al conflicto, registrados entre 2021 y 2023.
Tan solo entre enero y marzo de este año, casi 100 000 niños fueron ingresados para recibir tratamiento por desnutrición aguda grave, que puede provocar la muerte si no se trata con urgencia.
“Los niños que sufren desnutrición aguda grave llegan a centros saturados demasiado débiles para llorar. Sin medidas urgentes y un acceso humanitario sostenido, morirán más”, apuntó Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef.
La destrucción de infraestructura civil -incluidos mercados, centros de salud, sistemas de agua y recursos agrícolas- ha limitado gravemente la producción de alimentos y el acceso a servicios esenciales.
Alrededor de 40 % de los centros de salud no funcionan, mientras que se estima que 17 millones de personas carecen de acceso a agua potable segura y 24 millones de acceso a saneamiento adecuado.
Los repetidos brotes de cólera, sarampión, malaria, dengue, hepatitis, difteria y enfermedades diarreicas están acelerando aún más el deterioro nutricional, especialmente entre los niños pequeños y las mujeres embarazadas y lactantes.
Las limitaciones al acceso humanitario siguen estando entre las más graves del mundo.
La inseguridad, los obstáculos burocráticos, los ataques a lo largo de las rutas de suministro, la destrucción de mercados y medios de producción, así como las restricciones a la circulación de personas y mercancías, continúan impidiendo que los actores humanitarios presten asistencia a la escala necesaria.
El financiamiento de la ayuda también está en niveles críticos: para abril de 2026 solo se había financiado 20 % del Plan de Respuesta y Necesidades Humanitarias de Sudán para 2026.
La asistencia humanitaria sigue siendo críticamente insuficiente en comparación con la magnitud de las necesidades. Entre febrero y mayo, los socios humanitarios se propusieron llegar a 4,8 millones de personas al mes. Sin embargo, se estima que solo 3,13 millones de personas recibieron alguna asistencia en febrero.
El director general de la FAO, Qu Dongyu, expuso que “para prevenir más pérdidas de vidas y la hambruna, debemos ampliar urgentemente la asistencia agrícola de emergencia para impulsar la producción local de alimentos”.
“Las Agencias humanitarias no pueden resolver esto solas. La comunidad internacional debe actuar de inmediato con financiación, acceso y la voluntad política necesaria para evitar que esta crisis se convierta en una tragedia aún mayor”, concluyó McCain.
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