La OMS pide intensificar medidas ante la hepatitis viral

BANGKOK – Los esfuerzos mundiales para combatir la hepatitis vírica están dando resultados tangibles en la reducción de las infecciones y las muertes, pero la enfermedad sigue siendo un importante desafío, advirtió en un informe este martes 28 la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La enfermedad cobró 1,34 millones de vidas en 2024, y la transmisión continúa a un ritmo de unos 1,8 millones de infecciones anuales, o más de 4900 casos diarios, apuntó el reporte presentado al inicio de la Cumbre Mundial sobre la Hepatitis en esta capital de Tailandia.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, dijo que “en todo el mundo, los países están demostrando que la erradicación de la hepatitis no es una utopía, sino una realidad posible con un compromiso político sostenido y una financiación nacional fiable”.
“Al mismo tiempo, este informe muestra que el progreso es demasiado lento y desigual. Muchas personas siguen sin ser diagnosticadas ni tratadas debido al estigma, la debilidad de los sistemas de salud y el acceso desigual a la atención médica”, observó el responsable.
Por ello, “si bien contamos con las herramientas para eliminar la hepatitis como amenaza para la salud pública, es necesario ampliar urgentemente la prevención, el diagnóstico y el tratamiento”, remarcó Tedros.
La hepatitis viral es la inflamación del hígado causada por virus A, B, C, D o E. Provoca fatiga, ictericia, náuseas y dolor abdominal. La hepatitis A y E se transmite por alimentos o agua contaminados, mientras que la B, C y D se propagan a través de sangre o fluidos infectados.
El tratamiento incluye vacunas (A/B), medicamentos antivirales y reposo.
El informe recoge que el número anual de nuevas infecciones por hepatitis B ha disminuido 32 % desde 2015, y las muertes relacionadas con la hepatitis C han caído un 12 % a nivel mundial.
La prevalencia de la hepatitis B en niños menores de cinco años también cayó a 0,6 %, y 85 países han alcanzado o superado el objetivo de 0,1 % para 2030.
Las estimaciones de la OMS indican que en 2024 había 287 millones de personas que vivían con una infección crónica por hepatitis B o C.
Ese año, 900 000 personas contrajeron el virus de la hepatitis B. La región África de la OMS representó 68 % de las nuevas infecciones por hepatitis B, pero solo 17 % de los recién nacidos en la región recibieron la vacuna correspondiente al nacer.
También en 2024 se registraron otras 900 000 infecciones por hepatitis C. Las personas que se inyectan drogas representaron 44 % de esas nuevas infecciones, lo que subraya la necesidad urgente de reforzar los servicios de reducción de daños y las prácticas de inyección seguras.
De los 240 millones de personas con hepatitis B crónica en 2024, menos de cinco por ciento recibían tratamiento. Solo 20 % de las personas con hepatitis C han recibido tratamiento desde 2015, cuando se introdujo un nuevo tratamiento de 12 semanas, con una tasa de curación de aproximadamente 95 %.
Como consecuencia del acceso limitado a la prevención y la atención médica, en 2024 se estima que 1,1 millones de personas fallecieron a causa de la hepatitis B y 240 000 a causa de la hepatitis C.
La cirrosis hepática y el carcinoma hepatocelular fueron las principales causas de muerte relacionadas con la hepatitis. Una gran proporción de muertes relacionadas con la hepatitis B se produjeron en África y el Pacífico occidental.
Diez países -Bangladesh, China, Etiopía, Filipinas, Ghana, India, Indonesia, Nigeria, Sudáfrica y Vietnam- concentraron 69 % de las muertes relacionadas con la hepatitis B en todo el mundo en 2024.
Las muertes relacionadas con la hepatitis C están más dispersas geográficamente. En 2024, 10 países representaron 58 % del total mundial: China, Estados Unidos, India, Indonesia, Japón, Nigeria, Pakistán, Rusia, Sudáfrica y Vietnam.
A pesar de estos desafíos, los avances logrados en países tan disímiles como Egipto, Georgia, Ruanda y el Reino Unido demuestran que la eliminación de la hepatitis como problema de salud pública es posible con compromiso e inversión sostenidos.
La OMS destaca como herramientas eficaces contra la hepatitis B a la vacuna, que protege a más de 95 % de las personas vacunadas contra las infecciones agudas y crónicas, y el tratamiento antiviral a largo plazo que puede ayudar a controlar eficazmente la infección crónica y prevenir la enfermedad hepática grave.
También el tratamiento curativo de corta duración contra la hepatitis C, que dura entre ocho y 12 semanas, y que puede curar más de 95% de las infecciones.
“Los datos demuestran que es posible avanzar, pero también revelan nuestras deficiencias. Cada diagnóstico erróneo y cada infección no tratada por hepatitis viral crónica representan una muerte evitable”, dijo Tereza Kasaeva, directora de VIH, Tuberculosis, Hepatitis e Infecciones de Transmisión Sexual de la OMS.
Ante la enfermedad, “los países deben acelerar la integración de los servicios para las personas con hepatitis B y C en la atención primaria, y llegar a las comunidades más afectadas”, expresó Kasaeva.
El informe identifica acciones prioritarias, que incluyen ampliar el tratamiento para la infección crónica por hepatitis B, particularmente en las regiones de África y el Pacífico occidental, y ampliar el acceso al tratamiento de la hepatitis C en la región del Mediterráneo oriental.
También exige un mayor compromiso político y financiación, una mejor cobertura de la vacunación contra la hepatitis B al nacer, y una profilaxis antiviral ampliada para prevenir la transmisión maternoinfantil de la infección por el virus VHB.
El informe agregó la necesidad de mejorar la seguridad en las inyecciones, tanto en los centros de salud como en las prácticas comunitarias, incluso mediante el fortalecimiento de los servicios de reducción de daños para las personas que se inyectan drogas.
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