La guerra en Medio Oriente impulsa el refuerzo del arsenal nuclear de Corea del Norte

NACIONES UNIDAS – Los conflictos armados que se están desarrollando en Medio Oriente -en los que están implicados Estados Unidos, Israel, Palestina, Irán y el Líbano- han reforzado indirectamente los planes de Corea del Norte de ampliar su arsenal nuclear.
Se cita al líder norcoreano Kim Jong-un diciendo que los ataques estadounidenses contra Irán justificaban su decisión de reforzar su poderío militar y que, a la larga, garantizarían la seguridad de su país en un mundo moldeado por la política exterior del presidente Donald Trump.
Un titular de un artículo de The New York Times estos días decía: «Corea del Norte prueba nuevas armas, sacando lecciones de la guerra en Medio Oriente».
Entre las armas probadas se encontraban misiles que transportaban municiones de racimo y cargas de bombas de grafito, muy similares a las armas que han aparecido en Medio Oriente, según el diario niuyorquino.
Las pruebas indican que Corea del Norte está tratando de aprender de la guerra en Medio Oriente, desatada por Washington y Tel Aviv el 28 de febrero contra Irán, y el 2 de marzo por Tel Aviv contra el Líbano.
Ante el interés de Trump por reunirse con él, el líder norcoreano ha dicho que aceptaría una reunión solo si Estados Unidos reconoce formalmente a su país como potencia nuclear, y argumentó que los líderes de Iraq y Libia habrían sobrevivido a los ataques estadounidenses si hubieran poseído una fuerza de disuasión nuclear.
«No veo ninguna razón para no llevarnos bien con Estados Unidos si retira su política hostil hacia nosotros y respeta nuestro actual estatus (nuclear)», afirmó en un discurso en febrero.
Trump se reunió con el líder norcoreano en tres ocasiones durante su primer mandato (2017-2021), incluidas las cumbres de Singapur (junio de 2018) y Hanói (febrero de 2019), seguidas de un breve encuentro en la zona desmilitarizada con Corea del Sur (junio de 2019), donde Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense en ejercicio en entrar en Corea del Norte.
Por su parte, el Stimson Center, con sede en Washington, señala que, a pesar de las estrictas sanciones económicas internacionales impuestas principalmente a través del Consejo de Seguridad de la ONU, los avances de Corea del Norte en el desarrollo nuclear y de misiles, así como en su doctrina nuclear, han sido notables, especialmente desde que las negociaciones con la administración Trump se estancaron en el bienio 2018-2019.
La postura de Corea del Norte de que la desnuclearización no es negociable se volvió a subrayar en su último Congreso del Partido, celebrado en febrero.
M.V. Ramana, titular de la Cátedra Simons de Desarme, Seguridad Global y Humana, y director interino de la Escuela de Política Pública y Asuntos Globales de la Universidad de Columbia Británica, en la ciudad canadiense de Vancouver, dijo a IPS que los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán «son injustificados» y aumentan aún más el incentivo para que los países adquieran armas nucleares.
«No hay forma de estar seguros de que dicha adquisición protegería a esos países en todas las circunstancias, especialmente cuando potencias militares como Estados Unidos actúan con tanta beligerancia», argumentó.
Pero en lugar de ir por ese camino, señaló, «nuestros esfuerzos deberían centrarse en garantizar que los países no recurran a la violencia militar ni ataquen a otros países, y que las diferencias se resuelvan por medios pacíficos y diplomático».
Aunque los actuales dirigentes de muchos países quizá no se inclinen por actuar de esa manera, corresponde a la sociedad civil y a los movimientos sociales ayudar a orientar a los gobiernos hacia una dirección más pacífica, aseguró el profesor Ramana.
Corea del Norte ha logrado avances «muy importantes» en su capacidad para producir más armas nucleares, ha afirmado el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi, en otra señal de que el régimen busca utilizar su arsenal nuclear para garantizar su supervivencia, según informa el diario londinense The Guardian.
Se cree que Corea del Norte ha fabricado unas 50 ojivas nucleares, aunque algunos expertos se muestran escépticos ante sus afirmaciones de que es capaz de miniaturizarlas para poder acoplarlas a misiles balísticos de largo alcance.
Durante una visita a Seúl, Grossi confirmó los informes sobre un rápido aumento de la actividad en Yongbyon, el principal complejo nuclear de Corea del Norte.
Grossi añadió que se había intensificado la actividad en el reactor de 5 MW de Yongbyon, la unidad de reprocesamiento, el reactor de agua ligera y otras instalaciones, y que se creía que el país poseía varias docenas de ojivas nucleares.
En una entrevista con IPS, Alice Slater, miembro de los consejos de Más Allá de la Guerra y de la Red Global contra las Armas y la Energía Nuclear en el Espacio, dijo: «Una vez más, se señala a Corea del Norte como un Estado rebelde por quejarse de que sus planes para reforzar su capacidad militar están justificados, dada la destrucción por parte de Estados Unidos de Iraq y Libia, países que nunca hicieron ningún esfuerzo por dotarse de armas nucleares como sí lo hizo Corea del Norte».
Según recordó la también representante de la no gubernamental Fundación para la Era de Paz Nuclear ante la ONU, paradójicamente Corea del Norte fue el único país nuclear que apoyó en 2016, en la Primera Comisión de la ONU, la votación que autorizó el avance de las negociaciones sobre un tratado para prohibir las armas nucleares.
Esa negociación culminó en la adopción en 2017 del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.
Todos y cada uno de los Estados nucleares, así como los Estados que se amparan bajo el paraguas nuclear de Estados Unidos, señaló Slater, boicotearon la reunión, excepto los Países Bajos, a los que su Parlamento obligó a asistir a la reunión de la ONU mediante una votación.
Los Estados nucleares actualmente son nueve: Estados Unidos, Rusia, Francia, China, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. En conjunto, cuentan con aproximadamente 12 300 a 13 000 ojivas nucleares, 90 % de ellas en manos de Estados Unidos y Rusia.
¿Cuáles eran los verdaderos Estados rebeldes?, se preguntó.
Ray McGovern, fundador de Veteranos profesionales de inteligencia por la cordura, como parte del MICIMATT (la sigla en inglés del complejo militar-industrial-congresual-de inteligencia-mediático-académico) planteó que muchos proclaman ahora los nuevos peligros nucleares y las aterradoras perspectivas de una posible proliferación de armas nucleares a más naciones.
Pero son los mismos, a su juicio, que no prestan atención a las oportunidades de poner fin a la floreciente carrera de armamento nuclear y a la carrera de Estados Unidos por militarizar el espacio, caracterizada más recientemente por los planes estadounidenses de una «Cúpula Dorada» ,cuyo coste se estima en 1500 millones de dólares en los próximos años.
«Existe una clara conexión», afirmó Slater, «entre mantener el espacio para la paz y la disposición de Rusia y China a negociar el desarme nuclear, remontándonos a la época en que Mijaíl Gorbachov propuso a Ronald Reagan que Estados Unidos y Rusia eliminaran sus arsenales nucleares a cambio de que Estados Unidos renunciara a sus planes de dominar y controlar el espacio, tal y como se recogía en su documento Visión 2020».
Aunque a Reagan le gustaba la idea de la abolición nuclear, se negó a renunciar a sus planes de la Guerra de las Galaxias. Rusia y China presentaron un borrador de tratado en el Comité de la ONU, que funciona por consenso, en Ginebra en 2014 y 2018, pero Estados Unidos lo bloqueó, negándose a permitir cualquier debate.
En mayo de 2025, con motivo del 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, se presentó una propuesta en la que se pedía la cooperación mundial, se respaldaba el «papel central de coordinación de la ONU» y se solicitaban una serie de medidas que pudieran aumentar la «estabilidad estratégica».
En particular, criticaron el programa de la Cúpula Dora de Estados Unidos, instando a la necesidad de iniciar cuanto antes negociaciones para concluir un instrumento multilateral jurídicamente vinculante basado en su proyecto de tratado sobre la prevención de las armas y el uso de la fuerza en el espacio exterior. Incluso se comprometieron a promover un compromiso internacional de «no ser los primeros en desplegar armas en el espacio exterior».
«Si los movimientos por la paz y el control de armamento en el mundo aceptaran este extraordinario llamamiento y esta oportunidad para revertir el desastroso rumbo hacia el que parecemos precipitarnos -y exigieran a nuestros gobiernos que entablaran negociaciones sobre un tratado que garantice el mantenimiento de un entorno libre de armas y de guerra en el espacio-, no cabe duda de que también se abriría un nuevo camino para prohibir finalmente la bomba», dijo Slater.
Es hora de darle una oportunidad a la paz, consideró.
Mientras tanto, los Estados Partes del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) se reunirán en las Naciones Unidas para la Conferencia de Revisión del TNP de 2026, desde el lunes 27 de abril y hasta el 22 de mayo.
La Conferencia de Revisión llega en un momento de crecientes amenazas nucleares derivadas de conflictos armados en los que están involucrados Estados con armas nucleares, en particular la invasión rusa de Ucrania y el ataque a Irán por Estados Unidos e Israel.
«Esto hará que las deliberaciones y negociaciones en Nueva York sean muy difíciles, pero también extremadamente importantes», según Parlamentarios por la No Proliferación y el Desarme Nuclear (PNND, en inglés).
La PNND afirma que participará activamente en la Conferencia de Revisión -en conjunción con actividades en los parlamentos de todo el mundo- para apoyar el TNP promoviendo la reducción del riesgo nuclear, el control de las armas nucleares, la seguridad común y la eliminación global de las armas nucleares.
T: MF / ED: EG
CL14
