Se disparan las necesidades para la población del Líbano
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BEIRUT – Más de 1,4 millones de civiles desplazados o entrampados por la guerra en Líbano requieren asistencia humanitaria, y la oficina de las Naciones Unidas en el país lanzó este viernes 5 un llamado urgente para conseguir nueva ayuda financiera que la haga posible.

“Las necesidades humanitarias aumentan cada día que dura el conflicto. Lamentablemente nuestro trabajo está lejos de haber terminado y necesitamos financiación”, apuntó el coordinador humanitario de la ONU en Líbano, Imram Riza.

El actual conflicto se inició en marzo, cuando la milicia chií Hezbolá respondió a la ofensiva que Israel y Estados Unidos lanzaron el 28 de febrero contra Irán y que resultó en el asesinato del guía supremo iraní Alí Jameneí y otros altos cargos.

Israel replicó con ataques de artillería, infantería y bombardeos aéreos sobre el sur del Líbano y esta capital, con saldo hasta ahora de al menos 3500 personas muertas, más de 10 000 heridas y más de un millón desplazadas de sus hogares, así como comunidades bajo asedio y riesgo de ataques sobre todo en la zona sur.

Líbano es un territorio de apenas 10 400 kilómetros cuadrados, con unos 5,3 millones de habitantes, por lo que más de la cuarta parte de la población está desplazada o en peligro bajo el fuego de los bombardeos y combates.

Desde que se iniciaron las hostilidades, el secretario general de la ONU, António Guterres, acompañó sus llamados a detener la guerra y buscar salidas pacíficas con pedidos de ayuda financiera para implementar la asistencia humanitaria.

Unos 186 millones de dólares conseguidos permitieron ayudar a decenas de miles de personas, y la ONU requiere otros 331,5 millones para auxiliar a las 680 000 personas desplazadas más urgidas de asistencia, entre los meses de junio y agosto.

Riza subrayó el alarmante saldo de víctimas entre la población civil, la destrucción de viviendas y servicios básicos, y las crecientes necesidades en todo el país.

Hizo hincapié en que las familias siguen enfrentándose a desplazamientos reiterados, a la pérdida de sus medios de subsistencia y a una creciente inseguridad alimentaria, mientras que los servicios esenciales, incluidos la atención sanitaria y los sistemas de agua, se han visto gravemente afectados.

Describió “hospitales y clínicas alcanzados por ataques aéreos, edificios gubernamentales destruidos, tierras agrícolas arrasadas, estaciones de agua demolidas y escuelas convertidas en lugares de desplazamiento”.

“Los trabajadores sanitarios y los servicios de emergencia se enfrentan a muertes y lesiones a una escala espantosa”, mientras que barrios enteros han quedado reducidos a escombros, dijo Riza.

También mencionó el profundo y duradero trauma que sufren las familias debido a los repetidos desplazamientos, la falta de refugio adecuado y la incertidumbre sobre su futuro.

Mientras que las personas “están agotando rápidamente su capacidad de respuesta, mientras que los servicios esenciales están sometidos a una presión cada vez mayor”. Constantemente se emiten (por parte de Israel) muchas órdenes de desalojo, y es muy difícil saber dónde se encuentra la gente en determinados momentos”, agregó.

Por su parte, Andrew Saberton, subdirector ejecutivo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) destacó que en Líbano “los albergues superpoblados carecen de privacidad, saneamiento adecuado y medidas básicas de protección”.

Desde El Cairo, hablando por videoconferencia con periodistas en esta ciudad suiza, Saberton dijo que se estima que más de 600 000 mujeres y niñas corren el riesgo de sufrir violencia de género en Líbano.

Además, se estima que aproximadamente 1800 mujeres dan a luz cada mes en ese país “y, sin embargo, los centros sanitarios siguen siendo atacados, los hospitales y los centros de atención primaria se han visto obligados a cerrar y a las mujeres les resulta cada vez más difícil acceder a los servicios esenciales de salud materna”.

Por otra parte, desde el inicio de las hostilidades en marzo han muerto siete efectivos de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (Unifil), establecida desde 1978 para tratar de separar a las fuerzas que combaten entre las de Israel y las de su vecino en el norte.

El miércoles 3 de junio Estados Unidos anunció que Israel y Líbano acordaron un alto al fuego, aunque dependiendo de que Hezbolá cese sus hostilidades.

Israel y Líbano habían acordado un alto al fuego en abril, el cual fue extendido en mayo. Sin embargo, la violencia entre ambos países continuó, especialmente debido a los ataques sostenidos de Israel contra Hezbolá, lo que provocó represalias por parte de esa milicia respaldada por Irán.

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