KPMG pide a las empresas tratar la energía como riesgo y diversificar logística ante la crisis en Oriente
MADRID 20 Abr. (Agencias) –
KPMG ha advertido de que las empresas españolas deben dejar de considerar la energía como un mero insumo operativo y pasar a tratarla como un riesgo estratégico central, en un contexto marcado por el agravamiento del conflicto en Oriente Medio y el aumento de los shocks geopolíticos a nivel global.
Según la firma, la actual situación ha provocado fuertes tensiones en los precios de la energía, las cadenas de suministro y los mercados financieros, que se han convertido en los principales canales de transmisión de la crisis hacia la economía real.
En una guía elaborada para ayudar a las compañías a mitigar el impacto del riesgo geopolítico, KPMG recomienda incorporar de forma explícita el riesgo energético en los mapas globales de riesgos, diversificar proveedores y fuentes de suministro y revisar de manera sistemática los marcos contractuales y legales, así como la gestión de coberturas y derivados energéticos.
La consultora subraya que la energía puede llegar a condicionar la viabilidad de proyectos, inversiones y operaciones, lo que supone un «cambio de paradigma» para la gestión empresarial.
El documento, que toma como referencia el Informe Perspectivas 2026 elaborado junto a CEOE, recuerda que un 44% de los directivos españoles afirma haber tenido que replantear su estrategia por la situación geopolítica.
«Las empresas trabajan en un entorno sometido casi a constantes shocks geopolíticos», señala Fernando Cuñado, socio responsable de Mercados y del área de Forensic de KPMG en España, quien apunta que la guerra en Oriente Medio ha sembrado el caos en las economías más afectadas y ha tenido un impacto «enorme» a nivel global.
KPMG propone rediseñar las cadenas de suministro por funciones o segmentos, y no como un todo, introduciendo opcionalidad, flexibilidad y preacuerdos de contingencia, ya que no todos los productos requieren el mismo nivel de resiliencia.
En paralelo, insta a revisar los contratos para identificar cláusulas de fuerza mayor, condiciones económicas y capacidad de trasladar incrementos de precios, así como a renegociar contratos futuros con cláusulas que permitan mayor flexibilidad ante escenarios extraordinarios.
La firma destaca también el papel clave de los seguros especializados en riesgos de guerra, habitualmente excluidos de las pólizas generales, y advierte de que, aunque la navegación por el Estrecho de Ormuz no ha sido formalmente excluida, las primas se han encarecido de forma considerable.
Además, advierte de que el encarecimiento de la energía se está trasladando a los precios y al consumo, por lo que aconseja poner en marcha estrategias de precios más sofisticadas, ajustarlas con mayor frecuencia según costes y demanda, e incluso diferenciarlas por canal de venta o zona geográfica para reflejar mejor los costes logísticos.
Entre las recomendaciones, KPMG sugiere optimizar el portafolio para eliminar referencias poco rentables o muy complejas desde el punto de vista del transporte, monitorizar el comportamiento del consumidor para adaptar la oferta a sus prioridades y reforzar la confianza, y negociar con los distribuidores acuerdos que permitan compartir el impacto del incremento de costes.
El objetivo, añade, es asegurar el suministro de productos esenciales y proteger la cesta básica, manteniendo sus precios lo más ajustados posible en un entorno de elevada incertidumbre geopolítica.
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