30 marzo 2026
Dirigentes del Caribe se alistan para impulsar eliminación de los fósiles en el mundo
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CASTRIES – A medida que el mundo se acerca cada vez más a superar umbrales climáticos clave, responsables políticos, científicos y líderes de la sociedad civil del Caribe se reunieron este mes en la capital de Santa Lucía para coordinar la posición de la región ante una cumbre mundial histórica sobre la transición para abandonar los combustibles fósiles.

La reunión de dos días, el 2 y 3 de marzo, congregó a representantes de la sociedad civil y funcionarios gubernamentales bajo el paraguas de la Iniciativa del Tratado sobre Combustibles Fósiles para debatir las prioridades del Caribe de cara a la próxima Primera Conferencia Internacional sobre la Eliminación Progresiva de los Combustibles Fósiles, que se celebrará en la ciudad colombiana de Santa Marta del 24 al 29 de abril.

Se espera que la conferencia, copatrocinada por Colombia, los Países Bajos y Tuvalu, examine estrategias para una transición global unificada hacia la eliminación de los combustibles fósiles, incluyendo la financiación, la gobernanza y las estructuras legales.

Para las naciones caribeñas que se ven sacudidas por los impactos climáticos, los debates están lejos de ser teóricos.

«Nuestra exposición a los impactos climáticos es grave», afirmó James Fletcher, enviado climático de la Comunidad del Caribe (Caricom), en su discurso de apertura de la reunión caribeña. «La transición es tanto una necesidad existencial como un reto de transformación estructural», añadió.

Preparando la voz de la región

La reunión en Castries, la capital santalucense, se estructuró en dos días: el primero dedicado a las organizaciones de la sociedad civil y el segundo a los funcionarios técnicos gubernamentales.

Los organizadores señalaron que el objetivo era garantizar que ambos grupos acudieran a la conferencia de Santa Marta con prioridades claras y una posición regional coordinada.

El Caribe ha desempeñado históricamente un papel destacado en la diplomacia climática mundial.

Sus pequeños Estados insulares, que componen la mayoría de la Caricom, fueron fundamentales para asegurar el objetivo de 1,5 °C de temperatura en el Acuerdo de París, a pesar de contribuir solo con una fracción de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, ese objetivo parece ahora cada vez más frágil.

«Superaremos los 1,5 grados centígrados, al menos temporalmente», dijo Fletcher. «La pregunta con la que ahora tenemos que lidiar es por cuánto tiempo y en qué medida», reflexionó.

Los científicos advierten de que, sin recortes profundos en las emisiones de gases de efecto invernadero, el calentamiento global podría acercarse o superar los 2 °C a finales de siglo. Para los Estados insulares de baja altitud, esa diferencia podría significar la pérdida de ecosistemas, infraestructuras, territorio y su propia existencia.

Un impulso a la coordinación global

Un tema central de los debates fue el proyecto de un tratado global sobre combustibles fósiles. Se trata de una idea que está ganando adeptos entre una coalición de países y organizaciones de la sociedad civil.

Esa iniciativa busca crear un marco internacional que gestione la reducción de la producción de combustibles fósiles de manera coordinada y equitativa.

«La propuesta surgió porque muchas organizaciones de la sociedad civil se dieron cuenta de que limitarse a decir ‘acabemos con los combustibles fósiles’ no era suficiente», afirmó Alex Rafalowicz, director ejecutivo de la Iniciativa del Tratado sobre Combustibles Fósiles.

A su juicio, «si realmente queremos abordar la cuestión de los combustibles fósiles, tenemos que ir más allá de la retórica y entrar en detalles», señaló. «Esos detalles requieren coordinación y cooperación entre países».

Actualmente, 18 países participan en los debates sobre esta idea, entre ellos varios pequeños Estados insulares como Antigua y Barbuda, las Bahamas y San Cristóbal y Nieves.

La ciencia detrás de la urgencia

Las pruebas científicas presentadas en la reunión de Santa Lucía reforzaron el sentido de urgencia.

La profesora Tannecia Stephenson, científica climática de la Universidad de las Indias Occidentales, advirtió de que el mundo ya está experimentando «un cambio climático generalizado, sin precedentes, rápido e intensificado».

A menos que se produzcan «reducciones inmediatas, rápidas y sostenidas a gran escala de las emisiones de gases de efecto invernadero», declaró ante los asistentes, el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 °C quedará fuera de nuestro alcance.

El Caribe, señaló, se enfrenta a una convergencia de riesgos climáticos —huracanes más intensos, aumento del nivel del mar y sequías más severas— que amenazan sectores clave como el turismo, la agricultura y la seguridad hídrica.

«¿Cómo se prepara realmente una pequeña isla para una tormenta de categoría 5 de la fuerza y magnitud que estamos viendo ahora?», inquirió.

La respuesta, argumentaron muchos participantes, radica en parte en abordar la causa fundamental del cambio climático, es decir, la continua expansión y el uso de combustibles fósiles.

Equilibrar la transición y la realidad

A pesar de la urgencia, la transición para abandonar los combustibles fósiles plantea retos complejos para el Caribe.

Muchos países siguen dependiendo en gran medida del petróleo y el gas importados para la generación de electricidad, el transporte y la industria. Otros dependen de los ingresos relacionados con los combustibles fósiles.

Al mismo tiempo, la región se enfrenta a restricciones fiscales crónicas y a niveles de deuda crecientes, a menudo agravados por repetidos desastres climáticos.

«Muchos de nuestros países soportan una elevada carga de deuda», señaló Fletcher. «¿Por qué? Porque tienen que pedir dinero prestado continuamente para recuperarse del último fenómeno meteorológico extremo», alegó.

Esta presión financiera complica la transición hacia las energías renovables y unas infraestructuras resilientes al clima.

Para abordar esto, los debates durante la sesión de los funcionarios gubernamentales exploraron posibles mecanismos de financiación vinculados a un tratado sobre combustibles fósiles, incluidas propuestas para un mecanismo de resolución de la deuda relacionada con el clima y fondos internacionales de transición.

Los defensores de estas medidas argumentan que dichos mecanismos podrían ayudar a garantizar que los países más pobres y vulnerables no se queden atrás a medida que el mundo avanza hacia sistemas energéticos más limpios.

Exigencias de la sociedad civil

La primera jornada de la reunión de Santa Lucía se centró en las perspectivas de la sociedad civil, incluyendo organizaciones comunitarias y grupos ecologistas de todo el Caribe.

Los participantes trabajaron en grupos para identificar prioridades y «líneas rojas» para la región caribeña de cara a la reunión de Santa Marta.

Entre los temas planteados se encontraban la necesidad de compromisos internacionales más firmes para eliminar gradualmente la producción de combustibles fósiles, un mayor apoyo financiero para los países vulnerables al clima y medidas de protección para los trabajadores y las comunidades afectadas por la transición energética.

Los organizadores también debatieron planes para la movilización de la sociedad civil en torno a la conferencia de Santa Marta, incluida una cumbre popular destinada a amplificar las voces de base.

Una oportunidad diplomática

Aunque la conferencia de Santa Marta no forma parte oficialmente de las negociaciones climáticas de las Naciones Unidas, muchos observadores la consideran una importante oportunidad diplomática.

Fletcher la describió como un «espacio al margen de la estructura formal» de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc) para explorar nuevas opciones de gobernanza y alineamientos políticos.

Su importancia quedó subrayada cuando se oficializó como una iniciativa durante la clausura de la 30 Conferencia de las Partes (COP30) de la Cmnucc, celebrada en la ciudad de Belém, en la Amazonia brasileña, entre el 10 y el 22 de noviembre.

Para el Caribe, preparar una posición coordinada es esencial, afirmó Fletcher.

«El liderazgo caribeño es más eficaz cuando está coordinado, cuando actuamos como un bloque», dijo a los participantes.

Luchar más allá de su peso

Los pequeños Estados insulares llevan mucho tiempo aprovechando su autoridad moral en las negociaciones climáticas, llamando la atención sobre los impactos desproporcionados a los que se enfrentan a pesar de contribuir poco a las emisiones mundiales.

Fletcher recordó a la audiencia que los países caribeños ayudaron a asegurar el objetivo de 1,5 °C en el Acuerdo de París y han estado a la vanguardia de las campañas sobre justicia climática, financiación de pérdidas y daños y reforma del sistema financiero mundial.

«No lideramos porque seamos poderosos», dijo, «lideramos porque tenemos principios. Lideramos porque somos creíbles».

Pero el liderazgo, añadió, debe ir acompañado de estrategia y unidad.

Al concluir la reunión de Santa Lucía, el mensaje era claro entre los países del Caribe: la conferencia de Santa Marta podría representar un paso importante hacia la creación de un impulso global para una eliminación gradual y controlada de los combustibles fósiles.

Para los 15 Estados de la Comunidad del Caribe, particularmente los insulares, lo que está en juego no podría ser mayor.

«El Caribe ha sido a menudo la brújula moral de la diplomacia climática mundial», dijo Fletcher, «debemos seguir liderando de forma estratégica, coherente y decisiva»».

T: MF / ED: EG

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