26 octubre 2026

Pediatras instan a identificar las zonas de riesgo por plomo y realizar controles preventivos a los niños

Pediatras instan a identificar las zonas de riesgo por plomo y realizar controles preventivos a los niños
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MADRID 26 Oct. (Agencias) –

El Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (CSM-AEP) ha reclamado una estrategia nacional que permita identificar las zonas con mayor riesgo por plomo y, en ellas, realizar controles en sangre a los niños para evaluar su exposición y evitar daños mayores.

La propuesta surge a raíz de la detección de varios menores con niveles elevados de plomo en sangre en el barrio de Los Mateos, en Cartagena (Murcia). Los especialistas la han planteado durante una jornada comunitaria celebrada por la Sociedad de Pediatría del Sureste de España (SPSE) y el CSM-AEP en el marco de la Semana Internacional para la Prevención de la Intoxicación por Plomo 2026 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Cuando aparecen varios niños de distintas familias con plomo elevado en sangre en un mismo territorio, ya no debemos preguntarnos únicamente cómo atender a esos niños. Debemos preguntarnos cuántos menores potencialmente expuestos todavía no hemos estudiado», ha señalado el coordinador del CSM-AEP, Juan Antonio Ortega.

Los pediatras han puesto de manifiesto la especial vulnerabilidad de los niños a los efectos tóxicos del plomo, debido a que su organismo y, en particular, su sistema nervioso están en pleno desarrollo. En línea con la OMS, han recordado que ningún nivel de exposición es seguro.

Entre los efectos más frecuentes, incluso con concentraciones bajas, se encuentran alteraciones del desarrollo cerebral, disminución de las capacidades cognitivas, dificultades de aprendizaje, problemas de atención y cambios de comportamiento. También puede afectar al crecimiento y, en determinadas circunstancias, provocar anemia o alteraciones renales, mientras que en los casos más graves, puede ocasionar daños neurológicos severos.

Según han aseverado, uno de los principales problemas es que muchos niños expuestos no presentan síntomas evidentes, por lo que la exposición puede mantenerse sin ser detectada. Por ello, los pediatras han insistido en la importancia de identificar a los menores que viven en entornos de riesgo antes de que aparezcan manifestaciones clínicas.

En este contexto, el CSM-AEP ha instado a desarrollar mapas autonómicos del riesgo infantil por plomo a partir de información sobre suelos contaminados, antiguas explotaciones mineras e industriales, actividades potencialmente emisoras y casos detectados por los servicios sanitarios.

En estas zonas, los pediatras han propuesto que se incorpore la determinación de plomo en sangre a los programas de salud infantil, de forma organizada y según el riesgo ambiental. Cuando se detecten varios casos en un mismo territorio, han apuntado que se debe ampliar la vigilancia y buscar activamente a otros menores que puedan estar expuestos.

«No se trata de realizar análisis a todos los niños, sino de dejar de esperar a que aparezcan nuevos casos en lugares donde ya existen indicios de contaminación. La información ambiental debe ayudarnos a decidir dónde es necesario actuar», ha explicado el doctor Ortega.

A partir de una detección precoz, los expertos han enfatizado que se pueden adoptar medidas inmediatas para reducir su exposición, así como investigar las posibles vías, establecer un seguimiento clínico adaptado e identificar y controlar las fuentes. Además, facilita hacer un seguimiento del menor, valorando su desarrollo y posibles problemas de salud asociados.

Los pediatras han subrayado que la interrupción de la exposición es clave, ya que los daños neurológicos producidos no siempre son reversibles. En los casos de intoxicación grave pueden ser necesarios tratamientos específicos bajo supervisión especializada.

El CSM-AEP ha destacado que la elaboración de una estrategia nacional de evaluación y prevención del riesgo ambiental por plomo está respaldada por experiencias previas desarrolladas en la Sierra Minera de Cartagena y en Bonmatí (Cataluña).

Aunque la estrategia es importante, han destacado que debe acompañarse de formación a pediatras y profesionales de Atención Primaria en salud mediomabiental y contemplar el establecimiento de circuitos asistenciales definidos y la existencia de, al menos, una Unidad de Salud Medioambiental Pediátrica (PEHSU) de referencia en cada comunidad autónoma.

CL11