Sector público, hogares y empresas invierten más de 18.000 millones anuales en formación de adultos, el 1,2% del PIB
MADRID, 14 Oct. Diario Dia –
La inversión en formación de adultos del sector público, hogares y empresas supera los 18.000 millones de euros anuales, lo que supone el 1,2% del Producto Interior Bruto (PIB).
Así lo refleja el estudio ‘Formación a lo largo de la vida laboral en España. Una visión ampliada de la educación en el siglo XXI’, publicada este miércoles por la Fundación BBVA y el Ivie.
En la elaboración del estudio, dirigido por el investigador del Ivie Joaquín Aldás, ha participado el equipo interdisciplinar del Ivie y de la Universitat de València integrado por Laura Hernández, Lorenzo Serrano, Adrián Todolí e Irene Zaera.
El documento evidencia los efectos positivos de la formación de adultos y plantea la necesidad de mejorar las estrategias de formación de las personas mayores de 25 años, especialmente, en un contexto de rápido envejecimiento de la población.
El documento precisa que el 47,2% de la inversión en formación de adultos en España es pública, el 44,2% es gasto privado de los hogares, y las empresas aportan el 8,6% restante.
Además, revela que las empresas dedican solo el 0,18% del total del coste laboral a formación de sus trabajadores, frente al 0,58% de media europea o el 1,08% de Países Bajos.
El menor tamaño empresarial, el mayor porcentaje de trabajadores temporales, autónomos y personas con niveles educativos básicos, así como los menores recursos destinados a I+D «están en la base de la escasa inversión en educación en las empresas».
El informe recoge que casi un 70% de la población de 25 a 69 años realiza algún tipo de actividad formativa a lo largo del año, y la modalidad más extendida es el aprendizaje informal (aprender por cuenta propia, por ejemplo, leyendo o consultando material digital).
También subraya que España supera la media europea en educación formal (la enseñanza reglada) y en educación no formal (cursos, talleres o seminarios al margen de la enseñanza reglada), pero se sitúa por debajo en aprendizaje informal (52,5% frente al 62,8%).
La evolución seguida por España en los últimos quince años en formación formal y no formal es de las más dinámicas de Europa, ya que el porcentaje de personas que realizan este tipo de educación ha crecido 18 puntos hasta alcanzar el 46,4% en 2022.
Entre la población activa, la investigación concluye que los empleados recurren más a la formación (74,4%) que las personas en paro (64,6%).
Ante las ventajas de la formación continua a lo largo de la vida, la monografía incide en la importancia de «contrarrestar las razones de los empleados y, sobre todo, desempleados, para no formase en su etapa adulta».
Frente a la falta de tiempo, las responsabilidades familiares y el coste elevado de la formación argumentadas, los autores plantean la «necesidad de transmitir a la población la relevancia de la formación continua para la mejora de la situación laboral».
Por otro lado, también sugieren reconfigurar las políticas activas de empleo, especialmente las formativas, para adaptar su diseño a las verdaderas necesidades del mercado y de los individuos.
En este sentido, destacan el papel de las universidades, que pueden contribuir a la formación de adultos con la adaptación de métodos de enseñanza «más fáciles de compaginar como la formación a distancia, la flexibilidad horaria, y también con la adaptación rápida de los contenidos a las demandas de empleo».
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