Desabastecimiento de ‘Lenzetto’: qué hacer si no encuentras tu tratamiento hormonal para la menopausia
MADRID, 11 Oct. –
Llegar a la farmacia y descubrir que el tratamiento que mantenía a raya los sofocos o el insomnio no está disponible se ha convertido en una preocupación para muchas mujeres en menopausia que tenían un tratamiento hormonal. Ante el desabastecimiento de ‘Lenzetto’ y los problemas de suministro de otras terapias hormonales surgen preguntas sobre las consecuencias de interrumpirlas y las posibilidades de sustituirlas.
En Agencias Salud Infosalus charlamos en exclusiva con la ginecóloga y presidenta de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) Silvia P. González Rodríguez, quien nos adelanta que, tras suspender la terapia hormonal, sí pueden reaparecer los síntomas, que hay que ser cauto ante un cambio de tratamiento y estos deben ser valorados por el médico, y que espráis, parches, geles, y comprimidos no se sustituyen automáticamente.
Eso sí, remarca que hay que tranquilizar a las mujeres porque «no es una urgencia médica», «ni les va a ocasionar un síndrome de abstinencia» la interrupción del tratamiento hormonal para la menopausia ante el desabastecimiento actual, pero sí lamenta que para quienes mantenían los síntomas a raya lo más probable es que estos vuelvan a aparecer.
«En un 80% de las mujeres al interrumpir el tratamiento hormonal los síntomas vuelven, y las mujeres presentan una peor calidad del sueño, mayor irritabilidad, sofocos, o cansancio, por ejemplo. Ahora bien, otros síntomas de la menopausia, como la sequedad vaginal, tardan más en volver en el largo plazo; al mismo tiempo que también se pierde la protección ósea y cardiovascular que estos fármacos confieren, pero todavía más en el largo plazo», aclara en una entrevista motivada precisamente por la publicación de su último libro ‘Menopausia sin miedo’ (RBA).
Además, insiste a la hora de llamar a la calma a las mujeres que carecen actualmente de su tratamiento hormonal por la situación de desabastecimiento porque según les han comunicado los laboratorios y la propia AEMPS, y tras una reunión con otras sociedades científicas afectadas, les aseguraron que la situación es «transitoria», y que «se está haciendo todo para que se restaure pronto este escenario, que no se va a prolongar mucho más en el tiempo afortunadamente».
La referencia oficial más reciente sobre el desabastecimiento de fármacos para la terapia hormonal en la menopausia es del 2 de octubre y de la AEMPS, donde se confirma igualmente que la falta de ‘Lenzetto’ ha generado problemas de suministro en cascada en otras presentaciones de estradiol transdérmico.
En concreto, en esa nota informativa se detalla que el fabricante prevé una reposición progresiva desde noviembre y durante 2027, pero la Agencia advierte de que esa previsión procede de información empresarial que no siempre ha sido exacta.
En este sentido, la presidenta de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, la doctora González, defiende que el objetivo actual no debe ser priorizar a ningún colectivo, sino que debe haber terapia hormonal para todas. «No es fácil establecer criterios de priorización porque quien está con terapia hormonal es porque la necesita, y en esto es en lo que se debe trabajar, en reabastecerlo lo antes posible», insiste.
Con todo ello, si vas a la farmacia y tu fármaco para la terapia hormonal para la menopausia no está disponible, esta experta señala que lo primero que debe hacerse es consultar con el ginecólogo prescriptor. Como para algunas mujeres esto no es fácil, sí advierte de que lo último recomendable es suspender el tratamiento sin más, y que no se debe improvisar con cambios de tratamiento, «entre otras razones porque las equivalencias entre tratamientos no son inmediatas», tal y como precisa.
Lo perfecto, según considera esta ginecóloga, es que el médico prescriptor valore las posibles alternativas, y se pueda hacer el cambio, muchas veces por consulta telemática o bien telefónica. Pero también valora notablemente el papel del farmacéutico en esta etapa, quien puede ver si una marca está disponible o no y qué otras alternativas existen. «De verano para ahora ha habido pacientes a las que incluso ha habido que cambiar el tratamiento hasta 2-3 veces», asegura esta doctora.
En cuanto a la posibilidad de sustituir un tipo de terapia hormonal por otra, señala que los que son transdérmicos (gel, espray y parche) son más bioequivalentes, al llevar todos estradiol, y como esquivan ese primer paso por el hígado, el cambio entre ellos es más sencillo, aunque la dosis no es exactamente igual. «No son directamente intercambiables, pero desde la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) a los socios les hicimos unas tablas de equivalencias para que ese cambio fuera sencillo», agrega.
En el comprimido oral, en cambio, dice que éste pasa por el hígado, y que el 95% de lo que damos al final se degrada y no se aprovecha, y hay que dar dosis de miligramos- «Mientras, en las opciones transdérmicas muchas veces valen dosis más bajas; pero también hay una serie de dosis establecidas de manera orientativa para que los profesionales sanitarios sepan cómo hacer el cambio. Pero siempre es más difícil hacer el cambio de transdérmico a oral, que de transdérmicos entre sí«, apostilla la doctora González.
Luego, además, señala que hay que tener en cuenta que no sólo hay una terapia hormonal para la menopausia, sino que hay varias opciones, aparte de que cada menopausia y cada mujer son diferentes. «Hay por ejemplo algunas mujeres que no tienen tolerancia a nivel cutáneo, mientras que otras a nivel oral. Para saber la tolerancia de las mujeres a un tratamiento de estas características no se hace una analítica de sangre, sino que es la mujer la que dice cómo se encuentra y puede darse un periodo de adaptación hasta que se ajuste bien todo, y luego tener la primera revisión en la semana 8-12 semanas tras el inicio del nuevo tratamiento», aclara la presidenta de la AEEM.
Además, en las últimas semanas se ha hablado de fórmulas magistrales de estradiol como respuesta a la escasez, pero esta experta en tratamientos para la menopausia pide precaución ante el empleo de las mismas: «La fórmula magistral si está bien hecha es una solución legítima de emergencia. Pero hay que entender qué es una fórmula magistral. Se trata de un preparado individual que los médicos prescriben y la farmacia elabora a partir de la normativa establecida. Pero como no es un medicamento autorizado, no tenemos las mismas garantías de seguridad o de eficacia, por ejemplo, que los medicamentos que están comercializados».
De hecho, Silvia P. González Rodríguez recuerda que desde la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia desde hace tres años se lanzó un posicionamiento sobre formulaciones magistrales, en el que se alertaba de las dificultades que tienen: «Evidentemente, es mejor para la paciente continuar por formulación magistral si de repente se ha visto desprovista de su tratamiento. De hecho, algunas comunidades autónomas, como Cataluña, han dicho que se opte más por las formulaciones magistrales, pero es una solución de contingencia, pero no la mejor solución, porque no se somete a mismos controles que un medicamento».
Además, y preguntada sobre las alternativas no hormonales disponibles hoy en día ante el desabastecimiento de estos fármacos de terapia hormonal para la menopausia, esta experta subraya primero que todavía sí hay alternativas hormonales, diferentes dosis y fármacos disponibles, insistiendo en que progresivamente la situación sólo puede ir a mejor del escenario actual con el fin del desabastecimiento.
No obstante, y en respuesta a la pregunta, apunta esta ginecóloga que sí hay alternativas no hormonales para cuando las hormonas no están disponibles, o bien están contraindicadas, tanto farmacológicas («más eficaces»), como las no farmacológicas.
En cuanto a las farmacológicas apunta a los fármacos que actúan sobre el termostato del cerebro, el sistema que provoca el sofoco, y que hacen que se regule esa temperatura en el hipotálamo. «Son muy eficaces y se pueden superponer a los tratamientos hormonales. Aunque en España se emplean ‘off the label’, dice que hay antidepresivos o psicofármacos, por ejemplo, que en los países del entorno sí se emplean para los sofocos, aunque con efectos más bajos que los tratamientos hormonales», describe esta experta.
También cita que hay otras medidas, como la fitoterapia, el mindfulness, o por ejemplo, la terapia cognitivo-conductual, si bien cree que estos tienen un menor nivel de eficacia, aunque insiste en que también son capaces de actuar sobre los sofocos; aparte, por supuesto, de mencionar la importancia del estilo de vida de la mujer, que asegura que también ayuda en la gestión de los síntomas de la menopausia.
CL11
