Más allá de un aperitivo: Por qué comer cacahuetes protege el cerebro (y la cantidad adecuada)
MADRID, 11 Oct. –
Un estudio del Instituto de Nutrición e Investigación Traslacional en Metabolismo (NUTRIM) del Centro Médico de la Universidad de Maastricht (Países Bajos) ha descubierto que el consumo prolongado de cacahuetes tostados sin sal puede influir positivamente en la respuesta a la insulina en el cerebro de los adultos mayores, según publican sus autores en la revista ‘Food & Function’.
La insulina actúa como una molécula de señalización vital en el cerebro que favorece el crecimiento y la supervivencia de las células nerviosas y la comunicación entre ellas, procesos fundamentales para la memoria y que podrían ayudar a proteger contra la enfermedad de Alzheimer.
El estudio documentó que, tras 16 semanas de consumo de cacahuetes, la respuesta cerebral a la insulina se vio afectada positivamente en una zona específica del hemisferio derecho, que abarca partes del giro lingual, el hipocampo y los giros parahipocampal y cingulado posterior, regiones cerebrales implicadas en la memoria.
«La hormona insulina desempeña un papel importante en el cerebro, donde sustenta la memoria y otros procesos cognitivos. Con la edad, el cerebro puede volverse menos sensible a la insulina, lo que se ha relacionado con el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento», explica el doctor Peter Joris, autor principal del estudio y profesor asociado del Departamento de Nutrición y Ciencias del Movimiento, NUTRIM, del Centro Médico de la Universidad de Maastricht.
«Nuestro estudio halló que el consumo diario de cacahuetes influyó positivamente en la sensibilidad a la insulina en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria en adultos mayores –continúa–. Estos hallazgos sugieren que una mayor sensibilidad regional a la insulina en el cerebro podría contribuir a los beneficios cognitivos del consumo de cacahuetes tostados sin sal y con piel».
El estudio NUTRIM incluyó a 31 adultos mayores sanos, de entre 60 y 75 años, que consumieron 60 gramos (aproximadamente dos porciones) de cacahuetes al día durante 16 semanas. Se trató de un ensayo cruzado aleatorizado y controlado, un diseño de investigación clínica sólido.
En 2025, Joris descubrió que la intervención con cacahuetes durante 16 semanas aumentó el flujo sanguíneo cerebral global (FSC) en un 3,6 % y la memoria verbal en un 5,8 %. El FSC es un importante marcador fisiológico de la función vascular cerebral y se refiere a la cantidad de sangre que fluye a través del cerebro, suministrando oxígeno y nutrientes esenciales para mantener la salud cerebral. Estos hallazgos se publicaron entonces en la revista ‘Clinical Nutrition’.
El estudio NUTRIM, financiado por la Fundación del Instituto del Cacahuete (que no participó en el diseño del estudio, su implementación, el análisis ni la interpretación de los datos) es único porque combinó una intervención dietética controlada y a largo plazo con técnicas avanzadas de neuroimagen, específicamente resonancia magnética con marcaje de espín arterial (ASL-MRI), para investigar los efectos del consumo diario de cacahuetes en la salud cerebral.
La respuesta cerebral a la insulina se evaluó a partir de los cambios en el flujo sanguíneo cerebral regional tras la administración intranasal de insulina. El contenido de lípidos intrahepáticos (IHL) se cuantificó mediante resonancia magnética abdominal. El rendimiento cognitivo se evaluó mediante la Batería Automatizada de Pruebas Neuropsicológicas de Cambridge (CANTAB).
«Los múltiples nutrientes presentes en los cacahuetes, incluyendo grasas insaturadas, fibra dietética, vitaminas, minerales y fitoquímicos bioactivos, podrían contribuir a los beneficios observados para el cerebro –afirma Joris–. Los cacahuetes también son una buena fuente de proteína vegetal y son especialmente ricos en L-arginina. La L-arginina es un precursor clave del óxido nítrico (NO), que, según se ha informado, facilita el aprendizaje y la memoria».
Durante el periodo de intervención, los participantes recibieron paquetes predosificados de cacahuetes tostados con piel y se les indicó que los consumieran por la mañana o por la tarde. Podían ingerir la cantidad diaria de una sola vez, distribuirla a lo largo del día o añadir los cacahuetes a sus comidas.
Durante el periodo de control, los participantes no consumieron cacahuetes. Tras 16 semanas, los participantes pasaron al otro periodo de estudio para evaluar con mayor profundidad los efectos del consumo de cacahuetes frente a su ausencia en la salud cerebral.
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