La Eurocámara avisa de que no aceptará recortes que «debiliten» el próximo presupuesto europeo

BRUSELAS, 7 Oct. –
El Parlamento Europeo ha advertido este miércoles a los Veintisiete de que no dará su consentimiento a recortes que «debiliten» el próximo presupuesto de la Unión Europea para 2028-2034, cuando las negociaciones entran en una fase decisiva con las capitales todavía divididas sobre el volumen de las cuentas y a pocos días de que la presidencia irlandesa presente una nueva propuesta con cifras para tratar de encarrilar un acuerdo antes de final de año.
«Dejémoslo muy claro: cualquier recorte al presupuesto que debilite a Europa durante el próximo año, durante los próximos años, no servirá de base para obtener el consentimiento del Parlamento Europeo», ha avisado el eurodiputado del Partido Popular Europeo (PPE) y coponente de la Eurocámara para el Marco Financiero Plurianual (MFF, por sus siglas en inglés), Siegfried Muresan, durante un debate en el pleno de Estrasburgo.
El parlamentario ‘popular’ ha defendido que la propuesta de la Comisión Europea ya resulta «insuficiente» ante el aumento de las responsabilidades de la Unión y ha advertido de que nuevas rebajas limitarían la capacidad de apoyar a agricultores y comunidades locales e invertir en seguridad y defensa, investigación, innovación y competitividad.
En la misma línea, la otra coponente del MFF, la socialista Carla Tavares, ha defendido que el Parlamento no reclama «más dinero», sino unos recursos que se correspondan con «las responsabilidades y desafíos» a los que se enfrenta Europa.
«Esto es querer una Europa de primera división con un presupuesto de segunda», ha reprochado Tavares, que ha advertido de que la elección no está entre una Europa «barata o cara», sino entre una Unión «infrafinanciada» que vaya «tropezando de crisis en crisis» y otra con recursos suficientes para anticiparse a los desafíos e invertir en su futuro. «No podemos hacer más con menos», ha remachado.
El aviso de la Eurocámara llega en vísperas de una nueva etapa de las negociaciones, después de que este verano los Veintisiete avanzaran en las reglas de buena parte de los programas que compondrán el futuro presupuesto, pero dejaran pendientes las cuestiones más sensibles, entre ellas el volumen global de las cuentas y el reparto de los fondos entre las distintas políticas.
Las posiciones siguen alejadas entre países como Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Austria, Finlandia y Suecia, que reclaman rebajar en «varios cientos de miles de millones de euros» la propuesta de la Comisión, y socios como España y Francia, que han defendido unas cuentas más ambiciosas que permitan financiar nuevas prioridades como la defensa y la competitividad sin sacrificar políticas tradicionales como la Política Agraria Común (PAC) o la cohesión.
En este contexto, la presidencia irlandesa del Consejo ha avanzado que distribuirá este sábado por la mañana una nueva versión de la denominada ‘caja de negociación’, el documento que reúne los principales elementos y cifras sobre los que deberán pactar los Veintisiete, y ofrecerá después una rueda de prensa en Bruselas antes de informar a los ponentes de la Eurocámara.
La propuesta llegará apenas unos días antes de la cumbre europea del 15 y 16 de octubre, en la que los líderes volverán a abordar el futuro presupuesto con el objetivo de acercar posiciones sobre el tamaño de las cuentas, su distribución y las nuevas fuentes de ingresos necesarias para financiarlas.
Irlanda ha reconocido que encontrar «un equilibrio» entre agricultura, cohesión, competitividad, seguridad, defensa y acción exterior exigirá «decisiones difíciles», al tener que conciliar las posiciones de los 27 Estados miembro y lograr posteriormente el consentimiento del Parlamento Europeo, aunque confía en que todos encuentren elementos con los que puedan verse reflejados en el compromiso.
«Nuestro firme objetivo es alcanzar un resultado equilibrado, que refleje de forma coherente nuestro nivel colectivo de ambición y que permita lograr un acuerdo a tiempo, algo que, como he dicho, redunda en nuestro interés común», ha indicado ministro irlandés para Asuntos Europeos y Defensa, Thomas Byrne, durante el debate.
En esta ecuación, Dublín considera que los nuevos recursos propios tendrán un papel «fundamental» en paralelo a la discusión sobre el volumen del presupuesto y ha fijado tres condiciones para cualquier acuerdo sobre nuevas fuentes de ingresos: que permitan recaudar fondos «sustanciales», que puedan reunir la unanimidad de los Estados miembro y que estén en condiciones de aplicarse en 2028.
«Solo así podremos construir un presupuesto ambicioso, creíble y sostenible», ha defendido la presidencia irlandesa, que ha destacado además la coincidencia con la Eurocámara sobre la necesidad de avanzar en esta vía para financiar las prioridades de gasto de la Unión.
Más allá del pacto político sobre las cifras, Irlanda ha advertido también de la necesidad de dejar aprobados con «suficiente antelación» todos los textos legislativos para que el nuevo marco pueda entrar en funcionamiento en las fechas previstas y evitar retrasos en el desembolso de unos fondos «muy necesarios», cuyos efectos, ha avisado, «sentirían inevitablemente con mayor intensidad» agricultores, empresas, regiones, investigadores, estudiantes, ciudadanos y comunidades.
En este sentido, el Consejo ha insistido en que ya ha fijado su posición sobre la mayoría de los expedientes sectoriales que desarrollarán el próximo presupuesto y prevé comenzar las negociaciones con la Eurocámara a medida que ésta vaya aprobando sus respectivos mandatos, con la vista puesta en que el Parlamento complete este trabajo en el pleno del 2 de noviembre.
A partir de ahí, los Veintisiete tendrán todavía dos citas antes de final de año para tratar de cerrar el acuerdo, los días 26 y 27 de noviembre, reservados para una posible cumbre extraordinaria dedicada al presupuesto, y el Consejo Europeo del 17 y 18 de diciembre, la última reunión ordinaria de 2026 y en la que se pretende alcanzar un pacto político, también con la vista puesta en evitar que el calendario electoral de 2027 en varios Estados miembro complique la negociación.
Por su parte, el comisario europeo de Presupuesto, Piotr Serafin, ha defendido ante la Eurocámara la propuesta presentada por el Ejecutivo comunitario, que ha definido como un presupuesto «moderno», financiado «en una parte sustancial mediante nuevos recursos propios» y que refleja «los desafíos a los que se enfrenta Europa actualmente, en particular en materia de competitividad, defensa y seguridad», al tiempo que mantiene margen para las políticas tradicionales y para responder a «lo desconocido».
El político polaco ha rechazado además que las negociaciones se reduzcan a calcular «cuánto pongo y cuánto recibo», al defender que afrontar los retos comunes a nivel europeo resulta «más barato y más eficiente» que hacerlo únicamente a nivel nacional.
«Algunas capitales siguen mirando el presupuesto de la UE como los contables miran los balances. ¿Cuánto pongo y cuánto recibo?», ha lamentado el comisario, que ha defendido las economías de escala y las sinergias que permite la actuación conjunta europea.
En todo caso, Serafin ha señalado que «la pelota está ahora en el tejado de los legisladores» y ha defendido la necesidad de alcanzar un acuerdo a tiempo para ofrecer «estabilidad y previsibilidad» a los ciudadanos, frente «un mundo que está cambiando constantemente».
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