7 octubre 2026

Expertos señalan retrasos diagnósticos en neuralgia del trigémino: «Piensan que es dolor de muelas»

Expertos señalan retrasos diagnósticos en neuralgia del trigémino: "Piensan que es dolor de muelas"
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BARCELONA, 7 Oct. (Agencias) –

La neuróloga Noemí Morollón, adjunta de la Unidad de Cefaleas y Neuralgias del Hospital de Sant Pau de Barcelona, ha advertido de que existe un amplio retraso diagnóstico de las neuralgias del trigémino: «Muchos pacientes empiezan con dolor mandibular y maxilar, y piensan que es dolor de muelas».

En una entrevista con Europa Press coincidiendo con el Día Mundial de esta patología, que se celebra este miércoles, la experta ha apuntado que pueden llegar a pasar 4 años hasta que se identifica correctamente este tipo de neuralgia, con síntomas para quien lo sufre que pueden resultar en una discapacidad «altísima».

«La neuralgia del trigémino se caracteriza por descargas eléctricas de segundos de duración en un lado de la cara, ya sea mejilla, mandíbula o frente. Normalmente la recorre en línea, y no en un punto. Es como si fuera un rayo», explica Morollón.

Las personas que la sufren, cuando tienen brotes, pueden tener ataques de estas características de forma recurrente durante todo el día, y eso les impide hacer actividades diarias como comer (hasta el punto de perder mucho peso), lavarse los dientes y tocarse la cara: «El otro día, un paciente me decía que por culpa de los ataques no podía ni siquiera darse besos», ha apuntado la experta.

Los últimos estudios sitúan la incidencia de la enfermedad sobre un 0,03% y un 0,3% de la población, lo que equivale, en España, a entre 14.000 y 141.000 pacientes, aproximadamente, y entre 2.450 y 24.500 en Catalunya, lo que la sitúa cerca del umbral para ser considerada una enfermedad rara.

De entre estos, debido a lo inhabilitante que son sus manifestaciones, entre un 13-34% presenta algún tipo de ideación suicida, y entre un 30-40% síntomas depresivos, que se pueden sumar a ansiedad anticipatoria porque no saben cuándo les va a dar un ataque.

«Es claramente secundario al dolor: cuando conseguimos controlar el dolor, con tratamiento, dejan de tener estos síntomas depresivos», afirma la neuróloga.

Ante esta situación, Morollón destaca la necesidad de difundir sobre la enfermedad: «Hace falta que la gente conozca más la neuralgia del trigémino. Que tengan acceso a un neurólogo especialista y a un tratamiento efectivo».

«La fase de brote, el pico de dolor, es muy discapacitante. Hay pacientes que están meses y meses con dolor, si no tienen acceso a estas medidas. Si están meses así, es que no aguantan, es que acaban ingresando porque no pueden ni comer», lamenta.

En la patología, el dolor sigue el recorrido de las ramas del nervio trigémino, que se encarga de la sensibilidad de la cara y tiene una rama en la frente, otras hacia la mejilla y otra hacia la zona mandibular.

En la mayoría de casos (75%) se trata de neuralgias del trigémino clásicas, causadas por un contacto entre dicho nervio y una arteria, y se detecta a partir de los 50-53 años de media.

En otros (15%), son neuralgias del trigémino secundarias, con una edad media de debut de 43 años, y asociadas a tumores, esclerosis múltiple u otros tipos de lesiones, y menos frecuentemente (10%) son idiopáticas, en los que no se encuentra una causa mediante resonancia magnética.

Debido a su baja prevalencia, a la hora de estudiarla «no se pueden sacar números» concluyentes y no se tienen identificadas causas concretas ni desencadenantes asociados, si bien sí se sabe que muchos pacientes con este tipo de neuralgia tienen también hipertensión arterial.

La experta admite que sobre esta patología se investiga poco, a diferencia de, por ejemplo, la migraña, mucho más frecuente (10-15% de la población), aunque señala que sí hay algunos ensayos clínicos en marcha: «Se están haciendo cositas. Poco a poco iremos avanzando en ese sentido».

Morollón ha apuntado que el fármaco oral más usado en respuesta a la enfermedad, carbamazepina, tiene una respuesta «muy buena», y que si no se tolera, existen otras combinaciones farmacólogicas o la opción de realizar infiltraciones con bótox o lidocaína.

Si eso no funciona, una vez probadas 3 familias de fármacos orales distintas, las guías clínicas recomiendan la cirugía, a la que se terminan sometiendo el 30-35% de los pacientes, y en la que se especializa el Hospital de Sant Pau.

Puede ser tanto de descompresión microvascular como percutánea, en casos más complicados, o de implantación de un estimulador de electrodos para el cerebro, en los más extremos.

La neuróloga subraya la necesidad de identificar correctamente la enfermedad para poder tratarla como cada caso requiera y poner fin al dolor, y es optimista respecto al futuro: «Con el abordaje quirúrgico, y si a nivel de investigación con fármacos se va animando un poco la cosa, se irá mejorando».

CL11