7 octubre 2026

La obesidad infantil se redefine: menos niños serían considerados clínicamente obesos

La obesidad infantil se redefine: menos niños serían considerados clínicamente obesos
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   MADRID, 7 Oct. (Agencias) –

    Un estudio dirigido por el Instituto de Investigación Infantil Murdoch (MCRI) de Australia ha descubierto que una nueva definición global de obesidad clínica clasifica a muchos menos niños como clínicamente obesos en comparación con la obesidad definida por los umbrales de índice de masa corporal (IMC) ampliamente utilizados.

   El estudio, publicado en ‘eClinicalMedicine‘, revela que, si bien la obesidad clínica era menos frecuente que la obesidad definida por el IMC durante la infancia y la edad adulta temprana, se volvía cada vez más común con la edad, afectando a más de la mitad de los adultos de entre 65 y 74 años.

   En la investigación participaron 786.557 personas de Australia, Canadá, Estonia, Finlandia, los Países Bajos, el Reino Unido y Estados Unidos y es la primera en examinar la prevalencia de la obesidad clínica desde la primera infancia hasta la edad adulta avanzada.

LA NUEVA DEFINICIÓN DE OBESIDAD CLÍNICA

   El estudio evaluó la nueva definición de obesidad clínica de la Comisión Lancet, que va más allá del IMC, una medida del peso en relación con la altura, y considera si el exceso de grasa corporal va acompañado de síntomas de problemas de salud relacionados con la obesidad o limitaciones en las actividades diarias.

   La investigación reveló que la obesidad clínica afectaba solo al 2,1% al 4,9% de los niños y adolescentes, en comparación con el 7% al 10,8% clasificados como obesos según los criterios del IMC. Sin embargo, la prevalencia de la obesidad clínica aumentó a lo largo de la edad adulta, superando la obesidad definida por el IMC a partir de los 55-64 años y alcanzando un máximo del 52% entre los adultos de 65 a 74 años.

La obesidad clínica también fue mayor entre los hombres durante la primera y la mediana edad adulta, mientras que las mujeres experimentaron tasas más altas en etapas posteriores de la vida.

   La doctora Danielle Longmore, del Grupo de Orígenes Inflamatorios del MCRI, asegura que los hallazgos demuestran que, si bien el IMC era útil para analizar la obesidad en países enteros, no lograba reflejar la salud general de una persona en su totalidad. Según explica, la nueva definición de The Lancet ayudaría a los médicos a tomar decisiones más informadas sobre cuándo intervenir y cómo controlar la obesidad.

   «Esta distinción podría tener implicaciones en la forma en que se evalúa y trata la obesidad, incluidas las decisiones sobre medicamentos para bajar de peso y recomendaciones dietéticas», destaca la doctora Longmore.

    También podría ayudar a los investigadores y a los médicos a comprender mejor las necesidades sanitarias asociadas a la obesidad en las diferentes etapas de la vida, con implicaciones para la planificación y la asignación de recursos.

ANTES DE CATALOGAR HAY QUE VER LOS PROBLEMAS DE SALUD

Esta definición es un punto de partida para analizar la obesidad de una manera que refleje mejor lo que los profesionales de la salud ya observan en la práctica. Las personas pueden tener un IMC similar, pero desarrollar problemas de salud muy diferentes relacionados con el exceso de grasa corporal.

   El profesor David Burgner, líder del Grupo de Orígenes Inflamatorios del MCRI, agrega que hay que comprender qué niños ya muestran signos de complicaciones de salud relacionadas con la obesidad ayudará a definir futuras estrategias de prevención y tratamiento.

«La infancia y la adolescencia constituyen un período crítico para reducir las consecuencias negativas a largo plazo para la salud relacionadas con la obesidad, como enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, hipertensión, accidentes cerebrovasculares y ciertos tipos de cáncer», afirma.

   Sin embargo, el profesor Burgner advierte que, dado que ninguno de los datos de la cohorte incluía información completa sobre todos los criterios de diagnóstico según la definición de The Lancet, se necesitaban futuros estudios longitudinales para determinar la verdadera prevalencia de la obesidad clínica.

   Los datos se obtuvieron del Estudio Longitudinal de Padres e Hijos de Avon (ALSPAC), el Estudio Infantil de Barwon, Child Health CheckPoint, el estudio canadiense de desarrollo longitudinal infantil saludable, el Biobanco de Estonia, Generation R, las cohortes de nacimiento del norte de Finlandia, la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición, el estudio de actividad física y nutrición en niños, UK BioBank y el Estudio de Riesgo Cardiovascular en Jóvenes Finlandeses.

CL11