6 octubre 2026
Médicos Sin Fronteras denuncia la línea amarilla en Gaza
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GINEBRA – El avance de la línea amarilla impuesta por Israel en la Franja de Gaza “está asfixiando progresivamente a la población palestina en un espacio cada vez más reducido”, denunció en un reporte la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF), presente en el terreno.

Israel “continúa perpetrando un genocidio: las condiciones necesarias para sobrevivir están siendo destruidas sistemáticamente mediante la violencia continuada, el bloqueo deliberado de suministros esenciales y la destrucción de la atención sanitaria y de infraestructuras vitales”, según la publicación de MSF.

Amande Bazerolle, responsable de respuesta a emergencias de MSF en Gaza, advirtió que “la línea amarilla no puede considerarse simplemente una línea en un mapa”.

Esa línea “se ha convertido en un mecanismo de cerco y limpieza étnica, que aísla a las comunidades de la infraestructura, la atención médica, el agua y otros servicios esenciales que necesitan para sobrevivir”, expresó Bazerolle.

En la Franja de Gaza -365 kilómetros cuadrados, 2,2 millones de habitantes- la línea amarilla línea de cese al fuego en octubre de 2025, dejando el sector occidental (47 %) junto al Mediterráneo bajo control palestino, y el oriental (53%), limítrofe con Israel, bajo ocupación militar israelí.

Las fuerzas de Israel han corrido la línea -apenas demarcada con unos bloques de concreto pintados de amarillo- y ocupan aproximadamente 65 % del territorio.

El cese del fuego siguió a dos años de guerra después de que la milicia islamista Hamas atacó el sur israelí, lo que causó más de 1000 muertes y desató una respuesta militar de Israel a gran escala: murieron más de 73 000 palestinos, 173 000 resultaron heridos y prácticamente toda la población gazatí se vio forzada a desplazarse.

La mayor parte de lo construido en Gaza, y todos los servicios esenciales —desde agua y alimentos hasta salud y comunicaciones—, fue destruida o dañada, y gran parte de la población sobrevive en campamentos de carpas cerca del mar, depende de la ayuda internacional y está expuesta a las constantes violaciones del alto el fuego.

Aunque la línea amarilla en un principio se presentó como una posición militar temporal de retirada y como un elemento clave para mantener el alto el fuego, ahora está reforzada con posiciones militares, terraplenes y demoliciones continuadas.

A medida que la línea amarilla avanza, la amenaza para quienes viven cerca es cada vez más inmediata, agravada además por la incertidumbre que supone aproximarse a una línea que no está señalizada de forma clara ni constante, expuso MSF.

Ese avance también dificulta la entrega de ayuda esencial. Como ejemplo “en MSF hemos tenido que interrumpir el transporte de agua en camiones cisterna cuando se producen disparos cerca de comunidades que viven junto a la línea”, se indicó.

La violencia tampoco se limita a las zonas próximas a la línea amarilla. MSF reportó que solo en junio y julio de 2026 sus equipos atendieron más de 1200 casos de traumatismos violentos en toda Gaza, incluidas lesiones por explosiones, quemaduras, heridas de bala y lesiones derivadas de agresiones físicas.

El informe denuncia que a medida que Israel confina a la población palestina en zonas cada vez más reducidas, las familias se ven obligadas a vivir en condiciones de hacinamiento e inhabitables, sin acceso suficiente a agua potable, saneamiento, refugio ni atención sanitaria.

Murad Asaliya, responsable médico en Gaza, expuso en el reporte que “la mayoría de las personas dispone de menos de seis litros de agua al día para uso doméstico y tiene un acceso limitado a artículos básicos de higiene, como jabón y detergente”.

“Estamos tratando gastroenteritis, infecciones respiratorias agudas, numerosas afecciones cutáneas, hepatitis, infecciones bacterianas de la piel, sarna y piojos. Sufrimos una grave escasez de suministros. Incluso la crema que necesitamos para tratar la sarna ha sido restringida por las autoridades israelíes”, dijo el médico.

MSF subrayó que esas condiciones “contribuyen a la propagación de enfermedades. Solo este año, nuestros equipos trataron más de 11 000 casos de enfermedades cutáneas como la sarna, y registraron más de 1500 casos de varicela en junio y julio.

Bazerolle expresó que “se necesitarán generaciones para recuperarse del daño causado durante los últimos tres años y en las décadas anteriores, mientras las atroces consecuencias del genocidio continuado de Israel siguen sintiéndose cada día”.

“Los gobiernos deben actuar ahora para garantizar que Israel detenga la destrucción y las matanzas, impida la limpieza étnica y deje de negar a la población palestina los medios para sobrevivir”, concluyó la responsable de MSF.

A-E/HM

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