30 septiembre 2026

La respiración podría influir en la velocidad con la que reacciona el cerebro

La respiración podría influir en la velocidad con la que reacciona el cerebro
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   MADRID, 30 Sep. –

Respirar parece un acto automático, pero cada inhalación y cada exhalación va acompañada de cambios en la actividad del organismo. Ahora, un grupo de neurocientíficos ha encontrado una diferencia llamativa en un aspecto que ocurre en apenas unas fracciones de segundo: el tiempo que necesitamos para responder ante un estímulo.

   Neurocientíficos de la Universidad Northwestern (Estados Unidos) han realizado el sorprendente descubrimiento de que la velocidad de respuesta durante la exhalación es, en promedio, 41 milisegundos (1/25 de segundo) más rápida que durante la inhalación. La velocidad de respuesta durante las pausas entre respiraciones también es 21 milisegundos más rápida que durante la inhalación.

   Este estudio es el primer experimento que mide la velocidad de respuesta durante todas las fases de la respiración, incluidas las pausas entre ellas. Los resultados se recogen en la revista ‘iScience’ de Cell Press.

   Imagínese a unos nadadores en los bloques de salida, listos para zambullirse al oír la bocina, o al conductor de un coche que va a 96 km/h y que de repente tiene que frenar para evitar una colisión. Una pequeña fracción de segundo en el tiempo de reacción podría marcar la diferencia entre ganar o perder, entre la vida y la muerte, de ahí la trascendencia de los resultados.

    El autor principal del estudio es Ken Paller, profesor James Padilla de Psicología en Northwestern. La autora principal es la neurocientífica Erika M. Yamazaki, exmiembro del laboratorio de Paller, quien ha seguido colaborando en investigaciones desde que obtuvo su doctorado.

    «Al utilizar una tarea tangible y fácil de entender, pudimos demostrar la relación entre la respiración y la cognición, lo que espero que tenga aplicaciones para personas de diversos campos», comenta Yamazaki. «El estudio de la conexión entre el cerebro y el cuerpo es todavía un campo de investigación nuevo, lo que hace que los hallazgos del estudio sean aún más interesantes».

   Los participantes del estudio completaron una Tarea de Vigilancia Psicomotora, una tarea informática ampliamente utilizada en la que los sujetos presionan la barra espaciadora lo más rápido posible cuando ven que un cuadrado rojo se vuelve amarillo. Los participantes, 35 adultos de entre 18 y 33 años, realizaron la tarea mientras llevaban un dispositivo sencillo debajo de las fosas nasales para medir el flujo de aire. Cada participante completó la tarea dos veces, una antes y otra después de una siesta o de dormir ocho horas en el laboratorio.

   «Este estudio documenta una importante conexión entre la respiración y los sistemas cerebrales que responden a los estímulos ambientales», cuenta Paller. «Aún no sabemos con exactitud cómo se relacionan, pero sospechamos que se trata de una eficiencia neurofisiológica, ya que otros estudios han demostrado que diversas oscilaciones cerebrales se sincronizan con los ritmos respiratorios».

    Comprender la fisiología del sueño tanto en el cerebro como en el resto del cuerpo, por ejemplo, relacionando la respiración con las oscilaciones cerebrales, puede aportar nuevos conocimientos para ayudar a mejorar el sueño de las personas y su capacidad mental al día siguiente.

   El laboratorio de Paller trabaja actualmente en una investigación relacionada, financiada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y dirigida por Yamazaki, centrada en la apnea del sueño. El problema de las pausas respiratorias perjudiciales durante el sueño puede ser muy dañino para la salud y, a menudo, no se trata adecuadamente. Además, actualmente está infradiagnosticado.

   Los investigadores esperan que las estrategias no invasivas para mejorar el sueño contrarresten algunas de las consecuencias negativas de la falta de sueño, un enfoque que a veces se denomina ingeniería del sueño.

CL11