Restaurar los bosques es indispensable para el desarrollo

ROMA – La restauración de bosques y paisajes es una respuesta necesaria y rentable para la seguridad alimentaria, la biodiversidad, el clima y otros desafíos del desarrollo, planteó un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentado este lunes 28.
Qu Dongyu, director general de la FAO, afirmó que “la restauración de los bosques y los paisajes es más que una prioridad ambiental: es una inversión estratégica en sistemas agroalimentarios resilientes y en el desarrollo rural”.
“El margen de maniobra para actuar se está reduciendo, y una restauración tardía o mal diseñada aumentará los costos a largo plazo, exacerbará las desigualdades y correrá el riesgo de condenar los paisajes a trayectorias insostenibles”, añadió Qu.
Los bosques cubren 4140 millones de hectáreas (aproximadamente 32 % de la superficie terrestre), almacenan 714 gigatoneladas de carbono (una gigatonelada equivale a 1000 millones de toneladas) y albergan hasta 80 % de la biodiversidad terrestre del planeta.
Además, son la base de sistemas agroalimentarios resilientes, ya que casi un tercio de la población mundial depende de los bosques y los árboles para su seguridad alimentaria y su sustento, recuerda el informe insignia sobre el estado de los bosques del mundo (Sofo, en inglés).
Sin embargo, se estima que entre 1990 y 2025 se perdieron 489 millones de hectáreas de bosque debido a la deforestación, mientras que más de 460 millones de hectáreas se encuentran degradadas en todo el mundo.
En total, 1560 millones de hectáreas de tierra están degradadas, debido al crecimiento demográfico, los cambios en el uso del suelo y la creciente demanda de recursos naturales.
Al mismo tiempo, las amenazas se intensifican, pues cada año unos 127 millones de hectáreas de bosque se ven afectadas por incendios, a lo que se suman los daños causados por insectos, enfermedades y fenómenos meteorológicos extremos.
A medida que aumenta la demanda de productos forestales y la competencia por el uso de la tierra incrementa la presión sobre los recursos naturales.
El informe Sofo defiende la necesidad de restaurar los bosques y paisajes degradados a gran escala, haciendo hincapié en que la inacción conlleva una carga económica mucho mayor que la restauración.
A nivel mundial, el impacto anual de no restaurar los ecosistemas degradados se estima entre 878 000 millones y 6,3 billones (millones de millones) de dólares, lo que equivale a entre dos y 8,3 % del producto interno bruto (PIB) anual, dependiendo del alcance de la valoración.
Por otro lado, restaurar más de 1000 millones de hectáreas de tierras degradadas podría generar beneficios por valor de 1,8 billones de dólares anuales, con una mayor biodiversidad, una mejor regulación del agua y suelos más saludables.
El informe señala que invertir 2,6 billones de dólares durante 15 años en la mitigación de la degradación de la tierra y la sequía podría generar un retorno social de ocho a uno.
En condiciones favorables, la restauración puede generar ganancias de hasta 30 dólares por cada dólar invertido.
La restauración también crea empleos, revitaliza los sistemas de producción y fomenta un crecimiento resiliente, con mayor bienestar, mayor cohesión social y preservación de la identidad cultural y los sistemas de conocimiento, expone la FAO.
El informe registra que se logran avances, y la restauración a gran escala se reconoce cada vez más como crucial para alcanzar los objetivos mundiales en materia de neutralidad de la degradación de la tierra, mitigación y adaptación al cambio climático, conservación de la biodiversidad y erradicación del hambre.
Según el estudio, los gobiernos de 91 países y territorios se han comprometido a destinar más de 190 millones de hectáreas a la restauración forestal.
Entre los 18 estudios de caso analizados en el informe, destacan algunos ejemplos de proyectos de restauración notables, como la Iniciativa de la Gran Muralla Verde para el Sáhara y el Sahel, la franja semiárida que separa el desierto de la zona de bosques en el centro de África.
También el Programa de los Tres Nortes de China -reforestación en un territorio de cuatro millones de kilómetros cuadrados- y el Pacto Trinacional de la Selva Atlántica, para restaurar 15 millones de hectáreas en Argentina, Brasil y Paraguay.
Sin embargo, el progreso sigue siendo insuficiente, ya que actualmente solo hay 206,5 millones de hectáreas de bosques en proceso de restauración.
El informe señala cuatro vías que se refuerzan mutuamente para ampliar la restauración de alta calidad, comenzando porque “las personas deben estar en el centro, garantizando que sus derechos, conocimientos y prioridades influyan en los resultados de la restauración”.
Luego, propone que la restauración debe planificarse e implementarse a escala paisajística, la financiación debe estar en consonancia con la realidad de la restauración, y es fundamental contar con políticas, leyes y marcos institucionales coherentes que la posibiliten y sostengan en el tiempo.
“Los años que quedan hasta 2030 deben caracterizarse por una implementación de alta calidad: ampliar la restauración de bosques y paisajes centrada en las personas, basada en la ciencia y respaldada por políticas coherentes”, afirmó Qu.
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