El Niño amenaza la salud pública en América Latina

WASHINGTON – El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y puede tener importantes impactos en la salud pública en toda América en los próximos meses, según el primer informe de situación regional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre ese evento climático.
Ciro Ugarte, del Departamento de Emergencias Sanitarias de la OPS, dijo que El Niño “no es solo un fenómeno climático. Puede afectar la salud de las personas de muchas maneras, desde la inseguridad alimentaria y las enfermedades transmitidas por vectores y por el agua, hasta las interrupciones en los servicios de salud”.
“Con una probabilidad superior al 90 % de que se produzca un evento muy intenso, este es un riesgo que los países deben tomar en serio y para el que deben prepararse desde ahora”, planteó Ugarte.
El Niño Oscilación del Sur es un fenómeno con intervalos de entre dos y siete años, consistente en vientos más cálidos sobre el océano Pacífico ecuatorial, que alteran los regímenes de sequías y lluvias -provocando muchas veces inundaciones- en varias regiones el planeta, y cuyos impactos se acentúan con el cambio climático.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, existe una probabilidad superior a 90 % de que se produzca un fenómeno de El Niño muy intenso durante el otoño e invierno de 2026-2027 en el hemisferio norte.
La OPS informa que ya se están observando impactos en distintas partes del hemisferio, y varios países están experimentando sequía, inseguridad alimentaria, incendios forestales e inundaciones en medio del fortalecimiento de El Niño, aunque no todos estos eventos se han atribuido directamente al fenómeno.
Hasta la fecha, ocho países o territorios han emitido declaraciones o alertas oficiales de emergencia relacionadas con las amenazas asociadas a El Niño.
Experimentan sequía activa o escasez de agua, seis que enfrentan incendios forestales con impactos o riesgos para la salud, y cinco que reportan daños por fuertes lluvias o inundaciones
El informe destaca que más de 5,2 millones de personas en la región se ven afectadas, expuestas a riesgos o sufren inseguridad alimentaria aguda, mientras que varios países ya informan sobre impactos en la salud asociados con fenómenos meteorológicos extremos.
En América Central, el Corredor Seco -que recorre el istmo, especialmente en Honduras, Guatemala y El Salvador-, la sequía está afectando la disponibilidad de agua, la producción agrícola y la seguridad alimentaria.
En Guatemala, casi tres millones de personas enfrentan niveles críticos de inseguridad alimentaria, mientras que Honduras reporta entre 1,8 y 2,2 millones de personas afectadas por inseguridad alimentaria aguda.
En la región andina, Colombia enfrenta una situación compleja marcada por incendios forestales, fuertes lluvias y un brote activo de dengue, además de riesgos relacionados con la malaria y la fiebre amarilla.
Perú atraviesa una de las situaciones más graves de la región, con fuertes lluvias, inundaciones y deslizamientos de tierra que causaron al menos 70 muertes entre diciembre de 2025 y agosto de 2026 y afectaron a más de 600 centros de salud.
Brasil presenta actualmente algunas de las señales de alerta ambiental más significativas: disminución de los niveles de agua en la cuenca del Amazonas y empeoramiento de la calidad del aire debido a los incendios forestales.
Según datos citados por la OPS, 630 municipios han registrado en el aire niveles de partículas finas superiores a los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el Caribe, Jamaica, Puerto Rico y Trinidad y Tobago informan de condiciones de sequía y riesgos asociados a la escasez de agua, mientras que los países del Cono Sur mantienen medidas de preparación ante la previsión de un aumento de las lluvias, inundaciones y otros fenómenos extremos en los próximos meses.
El informe identifica diversos riesgos para la salud, incluidos los efectos directos del calor extremo, las enfermedades transmitidas por vectores y por el agua, el deterioro de la calidad del aire y las interrupciones en los servicios de salud esenciales.
Asimismo, advierte que los centros de salud siguen siendo vulnerables a los daños en la infraestructura, las interrupciones en el suministro de agua y electricidad, las repercusiones en las cadenas de suministro y los programas de vacunación, y la reducción del acceso a la atención médica.
Los episodios anteriores de El Niño también han coincidido con importantes emergencias de salud pública, como el resurgimiento del cólera en la década de 1990, las epidemias de zika y chikungunya en 2015-2016, y la transmisión récord del dengue en 2023 y 2024.
La OPS informó que está apoyando los esfuerzos de preparación y respuesta en toda la región, incluidas iniciativas para fortalecer la resiliencia de los servicios de salud, mejorar la vigilancia epidemiológica, reforzar la seguridad hídrica y apoyar la continuidad de la atención para las comunidades vulnerables.
El organismo sanitario regional insta a los países a fortalecer los sistemas de vigilancia y los mecanismos de alerta temprana, proteger la continuidad de los servicios esenciales de salud y garantizar el acceso a agua potable, vacunación, medicamentos y atención médica para las poblaciones más vulnerables.
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