21 septiembre 2026

SEORL-CCC recuerda el vínculo entre hipoacusia y demencia y pide un programa de cribado auditivo para mayores de 60 años

SEORL-CCC recuerda el vínculo entre hipoacusia y demencia y pide un programa de cribado auditivo para mayores de 60 años
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MADRID 21 Sep. –

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ha recordado la asociación demostrada entre la hipoacusia y la demencia, por lo que ha reclamado «un programa nacional de cribado auditivo para las personas mayores de 60 años e integrado en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS)».

El vínculo, sobre cuyas causas «quedan preguntas importantes por responder» en la actualidad, «no debe interpretarse de manera alarmista», ha manifestado, no obstante, y es que ha asegurado que «tener hipoacusia no significa que una persona vaya a desarrollar Alzheimer ni otra demencia». De esta manera lo ha puesto de manifiesto con motivo de la celebración, este lunes, 21 de septiembre, del Día Mundial de la enfermedad neurodegenerativa.

En este sentido, la sociedad científica se ha referido a un estudio publicado al inicio del año en la revista especializada ‘American Journal of Otolaryngology’, y realizado por investigadores de la Universidad de Zaragoza (UNIZAR) y del Hospital Universitario Miguel Servet y del servicio de Atención Primaria de Zaragoza, que ahonda en la relación entre audición y salud cerebral.

Para ello, el metaanálisis se centró exclusivamente en estudios de cohortes en los que la pérdida auditiva había sido medida objetivamente mediante audiometría. Los expertos identificaron inicialmente 5.349 artículos, de los que 11 análisis de cohortes cumplieron los criterios establecidos para la revisión sistemática y ocho pudieron incorporarse, mientras que en los que estudiaron la aparición posterior de demencia, la pérdida auditiva se asoció con un 32 por ciento más de riesgo.

«Los estudios muestran de forma consistente que las personas con pérdida auditiva presentan un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia a lo largo del tiempo, pero una asociación estadística no demuestra por sí sola que una enfermedad provoque la otra», ha aclarado, para añadir que una pérdida auditiva obliga al cerebro a realizar un mayor esfuerzo para comprender el habla, puede reducir la estimulación auditiva que recibe, y las dificultades para comunicarse pueden favorecer el aislamiento social y reducir la participación en actividades, factores que también se relacionan con la salud cognitiva.

Sin embargo, ha asegurado que existe otra posibilidad, siendo esta que la pérdida de audición y el deterioro cognitivo compartan algunos mecanismos relacionados con el envejecimiento, los factores vasculares o determinados procesos neurodegenerativos. «En ese supuesto, la hipoacusia podría actuar, al menos en algunos casos, no solo como factor de riesgo potencialmente modificable, sino también como una señal temprana de una mayor vulnerabilidad cerebral», ha subrayado.

Al respecto, ha citado un trabajo del Framingham Heart Study publicado en noviembre de 2025 en la revista ‘JAMA Network Open’, que analizó la relación entre la audición en la mediana edad y diferentes indicadores de envejecimiento cerebral. Los participantes con pérdida auditiva leve o superior presentaban posteriormente un menor volumen cerebral y un deterioro más rápido de la función ejecutiva, relacionada con capacidades como planificar, organizarse o tomar decisiones.

Con ello, los investigadores constataron que «las personas con algún grado de pérdida auditiva presentaron un riesgo un 71 por ciento superior de desarrollar demencia». Por tanto, «la salud auditiva puede proporcionar información relevante sobre el envejecimiento general de la persona y merece ser atendida», ha sostenido, al tiempo que ha afirmado que ello apunta «a que la gravedad de la hipoacusia importa, aunque tampoco existe una equivalencia sencilla entre determinados decibelios de pérdida y un porcentaje concreto de riesgo individual de demencia».

Junto a ello, ha acudido también a un estudio publicado en mayo de este año en ‘Cell Reports Medicine’, que ha analizado datos longitudinales de 61.089 personas con pérdida auditiva mayores de 55 años pertenecientes a siete grandes cohortes de 33 países. «Durante un seguimiento medio de 6,5 años se registraron 8.911 casos de probable demencia», ha informado, tras lo que ha señalado que «el uso de audífonos se asoció con un riesgo aproximadamente un 9 por ciento menor de probable demencia» y que, «entre las personas que declaraban una mejoría auditiva efectiva, el riesgo fue un 14 por ciento inferior».

Además, ha expuesto que el ensayo clínico ‘ACHIEVE’ «no encontró que una intervención auditiva redujera significativamente el deterioro cognitivo a tres años cuando se analizó conjuntamente a todos los participantes». «Sin embargo, los resultados fueron diferentes entre las personas que ya presentaban un mayor riesgo de deterioro cognitivo», ha declarado.

Por todo ello, y «ante la creciente evidencia sobre la relación entre pérdida auditiva, deterioro cognitivo y envejecimiento saludable», ha reclamado el programa de cribado auditivo, propuesta presentada en el Congreso de los Diputados y que forma parte del ‘Documento de Consenso para la Detección Precoz de la Hipoacusia de las Personas Adultas en Atención Primaria y Geriatría’

«El objetivo es incorporar la evaluación auditiva a las estrategias de prevención y envejecimiento saludable», ha sostenido la SEORL-CCC, que ha asegurado que «el programa permitiría identificar precozmente la hipoacusia, valorar sus causas y derivar al otorrinolaringólogo aquellos casos que requieran estudio especializado, además de facilitar el acceso al tratamiento y la rehabilitación auditiva cuando estén indicados».

CL11