Glaciares chilenos en preocupante retroceso e inestabilidad
SANTIAGO – Chile cuenta con el ochenta por ciento de los glaciares de América Latina, pero perdió 344 278 hectáreas de superficie glacial entre los años 1998 y 2025 y actualmente se encuentran en observación ante su preocupante retroceso e inestabilidad.
“La tendencia de retroceso de los glaciares en Chile no es distinta de la que ocurre en otros países. En todas partes están retrocediendo y también en Chile que es el séptimo país en el mundo con más glaciares”, comentó a IPS Alexis Segovia, académico de glaciología de la pública Universidad de Chile.
Un informe basado en imágenes satelitales registró que Chile tiene 26 169 glaciares que cubren un área de 21 009,7 kilómetros cuadrados, lo que representa aproximadamente 2,8 % de su territorio. Parte de ellos son de los llamados rocosos, con poca nieve.
Esa medición excluye a la Antártida, donde este país reclama un sector del continente llamado localmente la Antártica Chilena que abarca 1 250 000 kilómetros cuadrados , desde los meridianos 53° Oeste hasta los 90° Oeste, y desde el paralelo 60° Sur hasta el Polo Sur.
“La tendencia es de retroceso de los glaciares que implica pérdida de agua, masa y superficies. Es una pérdida del stock de agua almacenado en forma de hielo”: Alexis Segovia.
Los glaciares medidos contienen un estimado de 2710,7 kilómetros cúbicos (km³) de hielo, equivalente a 2301,5 km³ de agua, detalló un estudio de MapBiomas, una red internacional de organizaciones no gubernamentales, universidades y empresas de tecnología que produce y promueve la información calificada para la gestión del uso del suelo en Sudamérica.
El estudio usó imágenes satelitales de resolución óptima que permitieron incorporar cientos de glaciares no detectados y eliminar manchones de nieve considerados en un primer catastro.
Segovia, el experto en glaciología, destacó que “hay dos glaciares que avanzan: el Pío XI en Campos de Hielo Sur y el Garibaldi, en la cordillera Darwin (la parte más austral de Los Andes, en Tierra de Fuego), pero debido a condiciones muy locales. La tendencia es de retroceso que implica pérdida de agua, masa y superficies. Es una pérdida del stock de agua almacenado en forma de hielo”.
El cambio climático es el gran responsable del retroceso porque el hielo se derrite con las altas temperaturas. También influye el cubrimiento de los glaciares con material particulado y carbono negro cuyas partículas cambian su reflectancia por lo que se derrite más rápido.

Un 86 % de los glaciares chilenos, con 94 % del área total de hielo, se ubican al sur de Puerto Montt, a 918 kilómetros al sur de Santiago. Pero existen glaciares en las montañas y cerca de los volcanes a través de todo el territorio de este alargado país sudamericano de 20,1 millones de habitantes, que se desliza entre los Andes y Pacífico.
Los glaciares son masas de hielo perenne formadas por acumulación y compactación de nieve, que fluyen lentamente por efecto de la gravedad. Los hay expuestos, cubiertos, rocosos, colgantes, de valle o de montaña.
“Los glaciares son muy relevantes porque entregan un flujo contínuo de agua a las cuencas, sobre todo en épocas de verano y de sequía, que es cuando más necesitamos agua”, subrayó Segovia.
Proveen servicios ambientales, regulan el ecosistema de montaña, enfrían masas de aire, producen más lluvias y vientos que ventilan cuencas, nutren de agua a humedales y generan endemismos de importantes especies.
“Tenemos volcanes del norte a sur de Chile y la gran mayoría tiene hielo en su superficie. Cuando ese hielo y la nieve se funden, rápidamente generan un aluvión volcánico o lahar que puede llegar muy lejos”: Felipe Ugalde.
La zona central de Chile, donde habita la mitad de la población, concentra apenas 4 % de los glaciares, pero también los más importantes desencuentros entre la preservación glacial y el desarrollo económico y demográfico.
Felipe Ugalde, geólogo de la Universidad de Chile y candidato a doctor, ha centrado sus estudios en el Cajón del Maipo, en la cordillera central, cuyo río del mismo nombre abastece a la capital chilena.
“Los glaciares están retrocediendo. Y es en el verano (austral), en épocas de sequía donde más se requiere hielo glaciar porque es el que aporta agua en los ríos”, precisó.
“Cuando no hay nieve y el río Maipo trae caudal, es agua de los glaciares. Sería muy lastimoso que de aquí a fines de siglo no haya agua para abastecimiento y regadío”, advirtió.

La susceptibilidad de una avalancha
Los glaciares concitaron la atención mundial el 26 de agosto cuando una avalancha en la frontera de Nepal con China dejó hasta ahora cerca de 1500 muertos y miles de desaparecidos.
Unas 12 000 personas fueron rescatadas con vida tras el colapso del lecho rocoso que sostenía un glaciar provocando una avalancha de agua y lodo que arrasó valles y pasos fronterizos.
Según Segovia, este tipo de sucesos son relativamente comunes y pueden replicarse.
“Lo ocurrido en Nepal pasó en Suiza el año pasado. La diferencia es que los suizos tenían un sistema de monitoreo y alerta y evacuaron el pueblo tres días antes. Solo hubo una persona desaparecida”, relató.
Y acotó que “sucesos como estos van a ser más frecuentes porque los glaciares al retroceder suelen producir lagunas y cualquier desprendimiento de rocas o hielo puede generar un tsunami que rompa la morrena terminal que represa al glaciar”.
En la Patagonia, que comparten Chile y Argentina, y donde se concentran la mayoría de los glaciares de este país hay lagos que se vacían frecuentemente, pero como no hay población cercana no hay víctimas ni daños mayores.
“Perú ha tenido eventos catastróficos. Por ejemplo, cuando cayó un trozo en el nevado del Huascarán que cubrió todo el pueblo de Yungay”, recordó Segovia. Huascarán es la más alta montaña nevada de los Andes peruanos, con una altitud de 6757 metros sobre el nivel del mar.
Esta tragedia ocurrió en 1970 luego de un terremoto de magnitud 7,9 en la localidad peruana de Áncash provocando más de 20 000 muertos en el país que colida al norte de Chile.
“Es importante mirar a nuestros vecinos que tienen glaciares tropicales que ya en teoría están sufriendo un proceso de calentamiento que está llegando a los glaciares acá”, afirmó el académico Segovia.

Ugalde investigó y monitoreó la susceptibilidad de colapso de 10 glaciares en el Cajón del Maipo, en la cordillera andina frente a Santiago.
Indicó a IPS que los glaciares importan por los recursos hídricos, los ecosistemas, servicios turísticos y reguladores climáticos, pero también generan amenazas.
Un glaciar puede derretirse, achicarse y eventualmente extinguirse sin que genere ninguna amenaza, como pasó en Venezuela donde prácticamente ya no quedan glaciares.
“Tenemos volcanes de norte a sur de Chile y la gran mayoría tiene hielo en su superficie. Cuando ese hielo y la nieve se funden, rápidamente generan un aluvión volcánico o lahar que puede llegar muy lejos”: Felipe Ugalde.
Otro camino puede ser el del glaciar colgante El Morado, en la cuenca del río Volcán sobre Santiago, que tras su retroceso tiene condiciones que lo vuelven inestable, explicó.
A Ugalde le preocupan los derivados de la interacción glacio-volcánica.
“Tenemos volcanes de norte a sur de Chile y la gran mayoría tiene hielo en su superficie. Cuando ese hielo y la nieve se funden, rápidamente generan un aluvión volcánico o lahar que puede llegar muy lejos”, aseveró.
El Morado bajaba antes con una gran pendiente y se disponía después como en un ángulo de reposo sobre la laguna. Pero ya se desconectó.
“Hay una parte abajo del glaciar y una parte alta que ya no están conectadas. Eso provoca que la zona de arriba pierda sustento y puede quedar más inestable y que precipite un bloque a la laguna”, relató.
“Hay lagos glaciares que antes no existían y los glaciares que les dieron origen ya son más propensos a la ocurrencia de vaciamiento súbitos”, explicó.
Durante su maestría abordó junto a su profesor guía el caso del volcán activo San José, que tiene glaciares en su superficie.
“Nuestras estimaciones mostraron que solo tres glaciares, los más cercanos al cráter, serían susceptibles de generar un lahar y derretirse”, contó.
El volcán San José pocas veces tiene nieve en su cumbre porque está en una zona de mucho viento. No ha tenido actividad desde fines del siglo XIX. Según este académico es necesario investigarlo porque la información sobre él es muy escasa.

El impacto de las mineras
La geógrafa Silvana Espinosa, especialista en clima y ecosistemas de Greenpeace en Chile, definió a IPS como preocupante la situación de los glaciares.
“Gran parte de la población de nuestro país, alrededor de 70 %, se abastece de agua que proviene de glaciares”, subrayó.
Dijo que como organización impulsan campañas donde alertan que “existen, hace muchos años, proyectos que afectan a glaciares”.
Aludió, como ejemplo, al proyecto de ampliación de la mina Los Bronces.
“Esa mina se ubica a menos de 50 kilómetros de Santiago. Es una mina que lleva más de 100 años contaminando los glaciares y tiene afección sobre el agua, la biodiversidad y el aire”, aseveró.
Añadió que Greenpeace trabaja con las comunidades cercanas a esa mina, en el municipio de Lo Barnechea, que llevan años denunciando impactos provocados por Los Bronces.
“En términos jurídicos entregamos investigaciones que hemos hecho sobre biodiversidad, agua y cómo estos proyectos afectan los glaciares y la calidad de vida de las personas”, explicó Espinosa.
La ampliación de Los Bronces fue rechazada por el servicio de evaluación ambiental, pero luego fue aprobado el 2024 por el comité de ministros. Ahora está en el ámbito judicial.
“Tuvimos una fecha de audiencia para agosto pasado, que fue suspendida. Junto a las comunidades íbamos a presentar nuestros argumentos”, añadió.
Espinosa admitió a IPS que el contexto político no es fácil con las nuevas autoridades designadas por el presidente ultraderechista José Antonio Kast, en el poder desde marzo.
La dirigente informó que impulsan ahora la campaña “Ni un paso atrás”, para defender la institucionalidad ambiental que hemos creado para proteger la naturaleza e impulsar un proyecto que permita estar en armonía y equilibrio con el desarrollo económico, pero protegiendo las fuentes que sustentan nuestra vida”.
ED: EG
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