Rebordinos (Festival de San Sebastián): «Con la extrema derecha, olvidémonos de grandes ayudas a la cultura»
SAN SEBASTIÁN, 11 Sep. (Agencias) –
El director del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, José Luis Rebordinos, que este año dejará su cargo, ha advertido sobre uno de los «problemas» que van a tener que enfrentar los festivales de cine, el de la «financiación».
«Estamos en un momento en que, siendo optimistas, el liberalismo está cada vez ocupando más gobiernos, frente a los socialistas o progresistas» –ha señalado en una entrevista con Europa Press–. Siendo optimistas, porque el problema es que es la extrema derecha es la que está ganando rápidamente posiciones. Con la extrema derecha, olvidémonos de grandes ayudas a la cultura«, lamenta al tiempo que precisa que lo mismo pasa con el liberalismo porque «su propia esencia es que el Estado tiene que intervenir muy poco».
Así, para el director del Zinemaldia «vienen tiempos complicados para la financiación de los festivales y de cualquier tema cultural público».
En este sentido, señala que los festivales se rigen por las mismas reglas que la sociedad que «cada vez está más loca», en la que «todo cambia cada vez más rápido» y en la que «cada vez hay más competencia». «En los últimos cuatro meses del año, digamos de agosto a noviembre, hay como ocho festivales importantes, es de locos», señala.
Por ello, se pregunta si se debe competir, o colaborar, buscar alianzas, porque «todos estamos en el mismo tinglado» y los tiempos «son más complicados».
Así, reconoce que «quien dirija un festival se va a tener que enfrentar probablemente a medio plazo, no sé si mañana, y según quien gane las elecciones, a buscar más financiación privada». «Si el país va económicamente bien, vamos bien, pero si económicamente el país tiene problemas, tendremos problemas«, reflexiona.
En este sentido, recuerda que un festival «siempre va a estar determinado por los vaivenes que tenga la sociedad», lo mismo que ocurre con las películas que hay en el Zinemaldia. «Ahora hay mucha social, mucha película política, porque la sociedad está convulsa«, explica, para añadir que «los festivales no dejamos de ser un reflejo, para bien y para mal, de lo que está pasando ahí fuera», y van a ser «muy importantes», incide.
En todo caso, Rebordinos considera que «les va a costar más financiarse» y tendrán que «seguir, como ahora, en esa especie de inestabilidad cada año, planteándose dónde están, con quién se alían y qué cambian».
También ha defendido que los festivales deben tener «una personalidad definida», ofrecer cada uno algo «diferente», al tiempo que destaca su papel «como prescriptores» ante la actual «inflación» de películas.
Así, antes de afrontar la 74 edición del Zinemaldia, que se celebrará del 18 al 26 de septiembre, la última que dirigirá, asegura que, a su juicio, los festivales «van a ser cada vez más importantes», entre otras cosas, porque «cada vez hay más películas y hace falta alguien que preseleccione un poco».
Tras rechazar el «demencial desprecio» a las plataformas, que producen «algunas de las mejores películas de los últimos años», Rebordinos opina que los festivales hacen «un tipo de prescripción», de forma que un cinéfilo si ve que un filme va a Locarno, por ejemplo, puede hacerse la idea de qué tipo de película es y si le interesa o no.
En todo caso, a su juicio, la importancia de un festival es relativa, «depende de para qué». «Yo siempre pongo un ejemplo, el festival más importante del mundo es Cannes, pero hay una película que puede ir allí y perderse en el maremagnum de Cannes«, señala, para añadir que también puede ocurrir que puede darse que un filme haga su estreno en España, en San Sebastián, que «es el más importante del país», pero «igual le va mejor hacerlo en Gijón, en Valladolid o en Sitges, porque es de género y encaja mejor, o porque es pequeñita y muy interesante y aquí se pierde». «Todo es muy relativo», apunta.
Asimismo, considera que los festivales lo que tienen que tener sobre todo es «una personalidad definida». «En algo tienes que ser diferente, y creo que San Sebastián lo tiene», apunta.
Para Rebordinos el Zinemaldia tiene «una fórmula que funciona» y, por ello, no cambia «tanto». «Puede haber secciones que hay que replantearse, como algunos concursos que hacemos, como Made in Spain o Zinemira, porque han crecido mucho, porque cuando se crearon la situación del cine español era otra, etc«, señala.
«Hemos conseguido ser una puerta de entrada no solo para la exhibición de las películas, sino también, tenemos un foro de coproducción entre Europa y América Latina, un ‘work in progress’ de cine latinoamericano y una sección de cine latinoamericano», manifiesta.
En palabras del director del festival, en estos momentos, «puede haber películas argentinas, por ejemplo, que prefieren estar en San Sebastián que en Venecia», porque saben que al Zinemaldia «viene mucha gente muy interesada en el cine latinoamericano», es en definitiva, «una entrada para el cine latinoamericano».
«Al mismo tiempo, de cara a las actividades de industria, somos una puerta para que el cine europeo busque también coproducir con América Latina y, bueno, esa ya es una característica», subraya.
También destaca que «otra característica» del certamen donostiarra es que se ha convertido en un festival que «busca nuevo talento», a través, por ejemplo, de la residencia de proyectos Ikusmira Berria o de la sección Nest para estudiantes de cine.
«Si eres un festival más con las mismas características que otros 10, lo tienes jodido salvo que seas uno de los dos grandes, como pueden ser Cannes y Venecia, que funcionan a base de estrenos mundiales», advierte, para añadir que, por ejemplo, el de Berlín, «hasta hace poco el segundo festival más importante», empieza a «tener problemas«, porque «o te especializas un poco, o tienes algo que te hace diferente y que te da fuerza, o lo tienes difícil».
«Yo creo que San Sebastián en ese momento está bien situado y tiene fundamentalmente esas dos características muy especiales», ser «fundamentales» para el cine de América Latina y España e impulsor de «nuevos talentos«. «Hay temas que hay que replantearse, pero el esqueleto central del Festival, yo creo que funciona», asegura.
«Nos sentimos muy orgullosos porque muchos de los cineastas que pasan por Nuevos Directores en el Festival, luego acaban compitiendo en Venecia o Cannes«, afirma, para apuntar que a quienes les preguntan si eso no les da pena, responden que precisamente el trabajo es «es sacar nuevos directores que luego irán a Cannes y luego volverán a Perlak», la sección que recupera los filmes más aclamados en otros festivales.
«Tú hoy coges Perlak, Zabaltegi-Tabakalera, y Horizontes Latinos, y me atrevería a decir que tienes como un 70-75% de lo mejor que ha pasado en todos los festivales«, reconoce.
CL2
