10 septiembre 2026
El clima interrumpe la educación de uno de cada 10 estudiantes
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NACIONES UNIDAS – En 2025, más de 171 millones de estudiantes de todo el mundo, uno de cada diez entre la educación preescolar y la secundaria, sufrieron interrupciones en su educación debido a los peligros climáticos, según un análisis del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) publicado este jueves 10.

Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef, dijo que “para millones de niños y niñas, los peligros climáticos suponen mucho más que una interrupción de las clases. Destruyen las escuelas, desplazan a las familias y obligan a los más vulnerables, en especial a las niñas, a abandonar las aulas para siempre”.

En su informe “Aprendizaje interrumpido: Panorama general de las perturbaciones en la educación provocadas por el cambio climático en 2025”, Unicef analiza datos de peligros climáticos -como tormentas, inundaciones, olas de calor, sequías e incendios forestales- en 106 países o territorios.

Concluye que esos peligros conllevaron la suspensión de clases, daños en las escuelas, el establecimiento del aprendizaje a distancia, la reducción de las horas lectivas, la disminución de la asistencia escolar y un mayor riesgo de abandono escolar para millones de alumnos de todo el mundo.

Según el análisis, las tormentas fueron la causa más frecuente de las interrupciones en la actividad escolar en 2025, lo que perjudicó a 109 millones de estudiantes en todo el mundo.

Las inundaciones afectaron al menos a 70 millones de estudiantes, mientras que las olas de calor tuvieron consecuencias en la educación de aproximadamente 50 millones de niños, estima el reporte.

Incluye testimonios como el de Taudibura Garo, de 16 años y residente en Papúa Nueva Guinea, donde se prevé que El Niño y las condiciones asociadas a ese evento -vientos más cálidos sobre el océano Pacífico- aumenten el riesgo de que se produzcan fenómenos meteorológicos extremos en los próximos meses.

“Mi escuela está justo al lado de un arroyo y, cuando hay crecidas, el agua sube e inunda la escuela”, explica Garo. “Normalmente, el agua nos llega hasta las rodillas e inunda las letrinas, así que quedarnos en la escuela no es bueno para la salud y nos perdemos las clases que deberíamos recibir”, agrega.

Si bien las interrupciones perjudicaron al alumnado de todos los niveles de ingresos, tres cuartas partes de los afectados viven en países de ingreso bajo y mediano bajo, donde los sistemas educativos a menudo carecen de los recursos necesarios para preservar el aprendizaje durante las emergencias relacionadas con el clima.

Por ejemplo, en Pakistán (uno de los países más afectados, en el análisis), las graves inundaciones monzónicas de agosto retrasaron el regreso a las aulas de más de 28 millones de estudiantes, lo que constituye una de las mayores interrupciones en la educación relacionadas con el clima registradas en 2025.

En Egipto, una fuerte tormenta de jamsin (viento y polvo) obligó a suspender las clases en todo el país durante un día en el mes de abril, lo que también afectó a más de 28 millones de estudiantes.

Los datos indican que, durante el año 2025, 40 países sufrieron múltiples episodios de interrupciones en la educación relacionadas con el clima.

Madagascar, por ejemplo, sufrió varias oleadas de sequía, ciclones tropicales e inundaciones que afectaron a 280 000 estudiantes a lo largo del año.

En España, más de 500 000 estudiantes de la Comunidad Valenciana se vieron afectados por las tormentas que se produjeron en marzo, a las que siguió el ciclón postropical Gabrielle en septiembre.

En el resto del país, miles de estudiantes sufrieron la interrupción de las clases en mayo y junio debido al calor extremo, así como las consecuencias en la actividad escolar de la tormenta Alice en octubre.

Las pérdidas de aprendizaje y unas tasas de abandono escolar más elevadas pueden reducir la productividad de la población activa, frenar el crecimiento económico y obstaculizar los esfuerzos de los países por reducir la pobreza.

El informe dice que la inacción supone una pérdida potencial de al menos 200 000 millones de dólares, en ingresos que percibirían a lo largo de su vida los estudiantes afectados por interrupciones en su educación relacionadas con el clima en 2025.

Las niñas corren un mayor riesgo de abandonar los estudios cuando los peligros climáticos interrumpen el funcionamiento de las escuelas o provocan su cierre.

Los daños causados a las escuelas y las instalaciones de saneamiento, los desplazamientos y la pérdida de ingresos familiares pueden generar más responsabilidades para las niñas en materia de cuidados y obtención de agua.

Esas dificultades también las exponen aún más al riesgo de contraer matrimonio infantil, lo que incrementa los obstáculos a los que se enfrentan para regresar a clase cuando las escuelas vuelven a abrir.

El informe destaca soluciones prácticas que ya están contribuyendo a proteger el aprendizaje frente a los peligros climáticos, como integrar la resiliencia climática en la planificación de la educación, fortalecer la infraestructura escolar, y garantizar la continuidad del aprendizaje durante las interrupciones.

Asimismo, se propone incorporar la educación climática en los planes de estudio, para dotar a los niños, niñas y jóvenes de las habilidades necesarias para adaptarse a un mundo cambiante.

A-E/HM

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