7 septiembre 2026
Un dólar para aire y clima genera 15 dólares en beneficios
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NAIROBI – Cada dólar invertido en la lucha conjunta contra el cambio climático y la contaminación atmosférica puede generar alrededor de 15 dólares en beneficios económicos, según un informe publicado este lunes 7 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

Esa cifra es superior a la que se obtendría al abordar el cambio climático y la contaminación atmosférica por separado, e incluye tanto beneficios económicos de mercado como no de mercado, dice en informe elaborado junto con la Coalición Clima y Aire Limpio (Ccac).

Publicado en el Día Internacional del Aire Limpio para cielos azules, el estudio “Activos ocultos: El argumento económico y sanitario a favor de la acción climática y del aire limpio” es la primera evaluación económica global integral de la acción integrada contra el clima y la contaminación del aire.

Inger Andersen, directora ejecutiva del Pnuma, dijo que “durante demasiado tiempo, hemos tratado la acción climática como un costo que hay que gestionar y la contaminación del aire como la desafortunada consecuencia del desarrollo”.

“Este informe demuestra lo contrario: el aire limpio es un motor clave del desarrollo, la salud, la seguridad alimentaria y energética, y la estabilidad climática; un activo en el que debemos invertir”, agregó Andersen.

Para la responsable del Pnuma “ya existen soluciones probadas. Lo que nos falta es el liderazgo decisivo de los gobiernos, las instituciones financieras y las empresas para implementarlas con la rapidez y la coordinación que exige esta crisis”.

El informe identifica medidas sobre aire y clima que abarcan seis sectores: energía y sistemas de combustibles fósiles; industria, transporte, agricultura y sistemas alimentarios, y cocina y calefacción residenciales y gestión de residuos.

A la vez, combina medidas de descarbonización a largo plazo con otras dirigidas a contaminantes extremos como el metano, el carbono negro y los hidrofluorocarbonos (HFC), utilizados sobre todo en la refrigeración y que son potentes gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera y aceleran el calentamiento global.

Los beneficios económicos anuales de implementar las 25 medidas identificadas en el informe equivaldrían a 2,8 % del producto bruto mundial (PIB) en 2035, 4,5 % del PIB en 2050, y 11,4 % del PIB mundial en 2100.

Como medida de comparación, 2,18 % del PIB mundial se destinó a subvenciones explícitas a los combustibles fósiles en 2022, y 9,3 % del PIB mundial se destinó a la atención sanitaria en 2023.

Cada año de retraso en la actuación supondría una pérdida de más de 1,5 billones (millones de millones) de dólares anuales -el 0,5% del PIB- en beneficios combinados, tanto de mercado como fuera de él.

Incluso excluyendo las prestaciones sociales no mercantiles, estas medidas generan un retorno de alrededor de cuatro dólares por cada dólar invertido.

El economista Elliott Harris, copresidente de la evaluación recogida en el estudio, observó que “una relación beneficio-costo de 15 a uno atraería capital instantáneamente en casi cualquier otro sector”.

“La única razón por la que aún no se ha aplicado a la acción integrada contra el clima y la contaminación del aire es que los beneficios se reparten entre los sistemas de salud, la productividad y la prevención del daño climático, en lugar de reflejarse en un único balance”, afirmó Harris.

Afirmó que “cada año de retraso le cuesta al mundo más de 1,5 billones de dólares en beneficios que no recuperaremos. Los ministerios de finanzas y los inversores que mantienen el clima y la calidad del aire en partidas presupuestarias separadas están dejando escapar billones de dólares”.

La rentabilidad de 15 dólares incluye beneficios de mercado cuantificables, como un menor gasto en atención médica, una mayor productividad laboral y la prevención de daños físicos, así como el valor monetario de un menor número de muertes prematuras y una vida más saludable.

En 2025, la exposición a la contaminación atmosférica exterior de origen humano (las microscópicas partículas PM 2.5 y ozono) se relacionó con aproximadamente 6,4 millones de muertes prematuras en todo el mundo.

La contaminación del aire en los hogares se relacionó con otros dos millones de muertes prematuras, entre ellas las de unos 300 000 niños.

A diferencia de otras evaluaciones, el informe considera los efectos económicos de enfermedades relacionadas con la contaminación del aire, incluyendo presión sobre los servicios de salud, pérdidas de productividad y deterioro del bienestar.

En 2025, la contaminación del aire exterior contribuyó a 5,5 millones de nuevos casos de asma infantil, dos millones de nuevos casos de demencia y millones de casos de infarto, enfermedad pulmonar, diabetes, accidente cerebrovascular y cáncer de pulmón.

Las medidas de respuesta en el informe incluyen energías renovables y eficiencia energética, aumento de soluciones limpias para cocinar y calentar, normas estrictas sobre emisiones y eficiencia de vehículos, inspección y mantenimiento, vehículos eléctricos, y combustibles para el transporte marítimo con bajo contenido de azufre.

Asimismo, recuperación de gas asociado para acabar con la ventilación y la quema rutinarias y reducir las fugas de petróleo y gas, gestión del ganado y el estiércol, un uso más eficiente de los fertilizantes, y una mejor agricultura de arroz, generadora de emisiones de metano.

Finalmente, alternativas a la quema de residuos de cultivos, una mejor gestión de los residuos sólidos y las aguas residuales, y la reducción gradual de los HFC.

Para 2050, la plena aplicación de las 25 medidas podría prevenir, de forma acumulativa, 144 millones de muertes prematuras relacionadas con la contaminación atmosférica, incluyendo 96 millones solo por la contaminación del aire ambiente, y cientos de millones de casos de enfermedades crónicas.

En comparación con el escenario base del informe, la aplicación inmediata de las medidas reduciría a la mitad las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2) para 2050, y disminuiría las emisiones de metano en 60 %.

También recortaría los principales contaminantes atmosféricos, incluidos el carbono negro, el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno, en torno a un 70 %.

Tales medidas evitarían un calentamiento global de aproximadamente 0,34 grados centígrados (°C) para 2050 y de 1,4 °C para 2100.

Se trataría de aportes de envergadura para el objetivo global de que la temperatura media del planeta para el año 2050 no exceda de 1,5 °C sobre el promedio de la era preindustrial (1850-1900) ni de dos grados para finales de siglo.

A-E/HM

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