El Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza incorpora terapias inmunológicas para tratar el alzhéimer
ZARAGOZA 4 Sep. (Agencias) –
El Servicio de Neurología del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza ha comenzado a aplicar terapias inmunológicas anti-amiloide para el tratamiento del alzhéimer. Se trata de una estrategia novedosa que permite modificar el curso de esta enfermedad y no únicamente aliviar sus síntomas, al ralentizar hasta un 35% el deterioro cognitivo y funcional en fases tempranas.
«Este abordaje está indicado para pacientes en etapas precoces en los que se ha demostrado la presencia de patología amiloide», indica la doctora Belén Sánchez, jefa del Servicio de Neurología.
El centro hospitalario es pionero en la administración de estos tratamientos en Aragón y uno de los primeros centros de España en incorporarlos a su práctica asistencial.
Además, es el único hospital de la comunidad autónoma que reúne en un solo centro todos los recursos y capacidades necesarios para llevar a cabo este tipo de terapias.
A diferencia de los tratamientos tradicionales, cuyo objetivo es aliviar los síntomas, las terapias anti-amiloide actúan sobre los mecanismos fisiopatológicos del alzhéimer.
La enfermedad se caracteriza, entre otros cambios, por la acumulación de placas de proteína beta-amiloide y de ovillos neurofibrilares de proteína tau, procesos que contribuyen a la pérdida de neuronas y de sus conexiones.
Estos fármacos se basan en anticuerpos monoclonales que reconocen la proteína beta-amiloide y favorecen su eliminación por parte de células del sistema inmunitario, como los macrófagos.
«De esta forma, buscan reducir la acumulación de estas placas y ralentizar la progresión de la enfermedad, un efecto que en pacientes en fases tempranas puede traducirse en una reducción de hasta un 35% del deterioro cognitivo y funcional», explica la doctora Alba López Bravo, neuróloga del centro.
El tratamiento consiste en la administración intravenosa de fármacos mediante infusiones de entre 30 y 60 minutos. Lecanemab se administra cada dos semanas, mientras que donanemab se pauta una vez al mes hasta un máximo de 18 sesiones.
«En algunos pacientes pueden aparecer reacciones leves durante la primera infusión, que son controladas por el equipo de enfermería especializado. Tras un breve periodo de observación, el paciente puede regresar a su domicilio», señala la doctora Belén Sánchez.
Asimismo, la doctora Marta Marín, especialista del Servicio de Neurología, apunta que «durante los primeros meses, existe riesgo de edema o hemorragia cerebral, generalmente detectables mediante resonancia y, en la mayoría de los casos, sin repercusión clínica».
Por este motivo, los pacientes requieren un seguimiento clínico y neurorradiológico estrecho.
Estas terapias están dirigidas a personas con deterioro cognitivo leve y patología amiloide demostrada, antes de que se haya producido un daño cerebral avanzado.
Para determinar si un paciente es candidato, se realiza una valoración neurológica y neuropsicológica, además de pruebas que permiten confirmar la presencia anómala de beta-amiloide, como el PET amiloide, el análisis de proteínas tau y amiloide en líquido cefalorraquídeo o la determinación de tau fosforilada 217 en sangre. En este sentido, la doctora Leyre Díaz de Cerio, especialista del Servicio de Neurología, señala que «no todos los pacientes son candidatos a estos tratamientos».
La terapia está contraindicada en los homocigotos para APOE e4 y en quienes toman medicación anticoagulante. Por ello, el protocolo se completa con estudios genéticos del gen APOE y una resonancia magnética cerebral específica para descartar contraindicaciones y garantizar la seguridad del tratamiento.
La Unidad de Inmunoterapia Anti-amiloide del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza cuenta así con un equipo multidisciplinar de más de 30 profesionales especializados en neurología, neuropsicología, medicina nuclear, laboratorio clínico, neurofisiología, neurorradiología, enfermería, cuidados intensivos, neurocirugía y farmacia hospitalaria.
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