3 septiembre 2026
Fortalecer los sistemas de semillas de África ante la nueva amenaza de El Niño
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KIGALI –  Ante la creciente frecuencia de las catástrofes climáticas en todo el continente africano, los gobiernos han venido promoviendo innovaciones climáticamente inteligentes, entre ellas el desarrollo de cultivos resistentes a la sequía.

Los alimentos básicos resistentes a la sequía y nutritivos, como el mijo y el sorgo, y las variedades de maíz tolerantes a la sequía son algunos de los cultivos que ayudan a los agricultores africanos a sobrevivir a las estaciones secas.

Sin embargo, se ha producido un descenso en la adopción de estos cultivos tolerantes a la sequía en África, según se analizó con preocupación durante el Foro Africano sobre Sistemas Alimentarios, celebrado desde el miércoles 2 de septiembre en esta ciudad de Kigali, capital de Ruanda.

Esto se debe, en parte, al escaso acceso a la información, a los productos falsificados y a la debilidad de las redes de distribución.

La necesidad de fomentar su adopción es aún más urgente, ya que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) reafirmó al comenzar septiembre que el fenómeno de El Niño Oscilación del Sur (Enos) se está intensificando rápidamente en el océano Pacífico, lo que aumenta la probabilidad de que se produzcan meses de calor extremo, inundaciones, sequías y fenómenos meteorológicos disruptivos en todo el mundo.

Se espera que el fenómeno, ya bien establecido, se vuelva «muy intenso» y alcance su punto álgido hacia finales de año, según la OMM.

La probabilidad de que El Niño persista hasta febrero de 2027 es ahora cercana a 100 %, señaló la organización, al emitir una previsión inequívoca sobre el fenómeno meteorológico.

Lenta adopción de cultivos resistentes a la sequía

Un informe publicado en agosto titulado «Réquiem por la Revolución Verde de África: una evaluación actualizada de una estrategia fallida de productividad agrícola», elaborado por el investigador en políticas agrícolas Timothy Wise, de la estadounidense Universidad de Tufts, muestra que se ha producido un descenso en la adopción de mijo resistente al clima en comparación con el maíz.

El maíz es el alimento básico en muchos países del África subsahariana, ya que alimenta a más de 300 millones de personas. La proporción de tierras de cultivo dedicada al mijo y al sorgo ha descendido de 25 % a 17 % entre 2006 y 2024 en África.

El miércoles 2, en su intervención durante la inauguración oficial del Foro Africano sobre Sistemas Alimentarios, Moses Vilakati, jefe del departamento de Agricultura, Desarrollo Rural, Economía Azul y Medio Ambiente Sostenible (Arbe) de la Unión Africana, afirmó que las semillas son importantes porque constituyen el punto de partida de la agricultura.

«Siguen siendo la base de la agricultura, la producción, la productividad, la actividad empresarial y la seguridad alimentaria en todo el país», aseguró ante los delegados del Foro de Kigali.

En un acto paralelo organizado por el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y el Trigo (Cimmyt, en inglés), una organización sin ánimo de lucro dedicada a la investigación para el desarrollo que crea variedades mejoradas de trigo y maíz, Evelyne Lusenaka, del Centro de Excelencia para los Sistemas de Semillas en África de la Alianza para la Revolución Verde en África (Agra), señaló que la deficiente distribución es una de las razones de la lenta adopción de algunas variedades de semillas en África.

«África ha logrado avances significativos en el desarrollo de variedades mejoradas y de empresas locales de semillas, pero los agricultores siguen enfrentándose a problemas como la insuficiencia de semillas de primera generación, los productos falsificados, la debilidad de las redes de distribución y el escaso acceso a la información», señaló.

Llevar las semillas hasta el último rincón

La sequía se ha vuelto más frecuente en África. Se ha convertido en una grave crisis humanitaria y medioambiental.

En la campaña agrícola 2023/2024, la región del sur de África se vio afectada por una sequía provocada por El Niño, y millones de personas se enfrentaron a una grave escasez de agua, malas cosechas, mortandad generalizada del ganado y una inseguridad alimentaria crítica.

La OMM confirmó la presencia de El Niño, lo que afectará a la campaña agrícola 2026/2027 en África.

«El Niño significa ‘niño pequeño’ en español, pero tiene el potencial de asestar un golpe devastador a las comunidades y las economías de todo el mundo», afirmó Celeste Saulo, directora de la OMM. «Ya estamos siendo testigos de los trastornos y la devastación causados por las sequías y las inundaciones, y prevemos que estos efectos se agraven a medida que El Niño se intensifique», alertó.

Se estima que 167 millones de africanos se enfrentaron a una inseguridad alimentaria aguda en 2025, una cifra récord según el Centro Africano de Estudios Estratégicos, una institución de investigación afiliada al Gobierno de Estados Unidos.

Esto representa el sexto aumento anual consecutivo en el número de africanos que sufren crisis alimentarias agudas.

Lusenaka señaló que la investigación debe conectar con las empresas de semillas, las entidades financieras, las redes de distribución, los agricultores y los mercados.

En su intervención en el mismo acto paralelo, Bram Govaerts, director general del Cimmyt, señaló que el continente debe cerrar la brecha entre el descubrimiento científico y su aplicación si quiere dejar de caer repetidamente en la respuesta de emergencia.

Afirmó que el «eslabón perdido» son la financiación, los sistemas de semillas, los mercados, los servicios de extensión, las políticas, las empresas y las redes de distribución necesarios para llevar las innovaciones de las instituciones de investigación a los campos de los agricultores.

El Cimmyt y sus socios distribuyeron semillas de maíz resistentes a la sequía en países como Zambia, Malaui y Tanzania antes de la llegada de El Niño de 2023/2024, con el fin de reducir el impacto de la sequía.

Govaerts señaló que se necesitan sistemas de distribución más sólidos durante los próximos dos años e inversiones a más largo plazo durante los próximos cinco años para reducir la necesidad de repetidas intervenciones de emergencia.

Innocent Musabyimana, coordinador de la iniciativa Tecnologías para la Transformación Agrícola Africana (Taat) del Banco Africano de Desarrollo, señaló que las tecnologías están disponibles, pero que llegar a millones de agricultores sigue siendo un gran reto.

Afirmó que el Fondo Africano de Producción Alimentaria de Emergencia del Banco Africano de Desarrollo, dotado con 1500 millones de dólares, que prestó apoyo a 35 países africanos tras las recientes crisis mundiales de alimentos y fertilizantes, facilitó el acceso a semillas de calidad y resistentes al clima.

Esto demuestra lo que se puede lograr cuando la ciencia se une a la inversión y a los sistemas nacionales de distribución.

Mel Oluoch, de la Asociación Sasakawa para África —una organización con sede en Japón que apoya a los pequeños agricultores a lo largo de la cadena de valor agrícola—, señaló que la extensión agrícola también debe convertirse en una primera línea de resiliencia, en lugar de un mecanismo que solo se active cuando llegan los proyectos.

«Los sistemas de extensión deberían ayudar a los agricultores a interpretar la información climática, seleccionar variedades adecuadas, gestionar el suelo y el agua, acceder a financiación y conectarse con los mercados, al tiempo que incorporan la experiencia de los agricultores a la investigación», afirmó Oluoch.

Mutande Kosta Tembo, de Afriseed, una empresa de semillas con sede en Zambia, señaló que una mala temporada agrícola puede afectar a la disponibilidad de semillas mucho más allá de una sola cosecha.

Afirmó que, por lo tanto, las empresas de semillas necesitan variedades resilientes, capital circulante, seguros, redes de distribución fiables y alianzas más sólidas si quieren prepararse para las crisis antes de que se cierre el plazo de siembra.

CL14