3 septiembre 2026

Miles de nuevas madres sufren trastorno de estrés postraumático no diagnosticado después del parto

Miles de nuevas madres sufren trastorno de estrés postraumático no diagnosticado después del parto
Compartir esto:

MADRID 3 Sep. –

Según un informe de la Universidad de East Anglia (Reino Unido), decenas de miles de madres primerizas en todo el Reino Unido podrían estar sufriendo un trastorno de estrés postraumático (TEPT) sin diagnosticar tras el parto. El trabajo se publica en el ‘British Journal of General Practice’.

El análisis sugiere que el trauma emocional y psicológico posterior al parto puede pasar desapercibido o ser diagnosticado erróneamente durante las consultas posnatales con el médico de cabecera, debido a múltiples factores contribuyentes.

La advertencia surge tras dos informes demoledores sobre los servicios de maternidad y neonatología en Inglaterra, elaborados por la baronesa Amos y Donna Ockenden, y en respuesta a la creciente preocupación por la salud mental materna.

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede desarrollarse después de un embarazo o parto difícil y causa síntomas como recuerdos intrusivos, pesadillas, ansiedad y pensamientos negativos persistentes.

Ahora, el equipo de la UEA insta al sistema sanitario de Reino Unido a que proporcione a los médicos de cabecera mejores herramientas para identificar a las nuevas madres con TEPT y así evitar que más mujeres queden desatendidas.

Según cifras recientes, el suicidio siguió siendo la principal causa de muerte entre las mujeres en el Reino Unido entre las seis semanas y el año posterior al parto durante el período 2021-2023. Los investigadores describen estas muertes como la «punta del iceberg», argumentando que muchas más mujeres viven con graves problemas de salud mental, pero no pueden acceder al apoyo que necesitan.

La investigadora principal y médica de cabecera, la doctora Megan Foreman, de la Facultad de Medicina de Norwich de la UEA, argumenta: «Las investigaciones muestran que alrededor de una de cada 20 mujeres después del parto desarrolla trastorno de estrés postraumático (TEPT), lo que equivale a decenas de miles de madres en todo el Reino Unido. Por lo general, ocurre después de un embarazo o parto traumático, pero también puede suceder después de un parto sin complicaciones médicas».

Las consecuencias de un trauma de parto no tratado para las mujeres y sus familias pueden ser de gran alcance. «Algunas mujeres se ponen tan ansiosas que buscan repetidamente la tranquilidad de los profesionales sanitarios, tanto para ellas mismas como para su bebé. Otras evitan por completo los servicios sanitarios, incluso durante futuros embarazos», incide la experta.

«También pueden solicitar cesáreas electivas en etapas posteriores del embarazo para recuperar una sensación de control. Otras pueden rechazar la atención médica recomendada u optar por partos en casa, incluso en embarazos de alto riesgo, para evitar intervenciones asociadas a su experiencia previa», puntualiza Foreman.

El principal problema es que los médicos de cabecera, en la práctica, ‘diagnostican a ciegas’ porque no cuentan con la información ni las herramientas necesarias para realizar evaluaciones adecuadas, aporta el trabajo.

Aunque el traumatismo obstétrico se menciona en las directrices nacionales del NICE y del NHS England, el nuevo informe muestra que los médicos de cabecera no reciben consejos prácticos sobre cómo medir la gravedad, evaluar el riesgo o decidir quién necesita tratamiento especializado.

También sugiere que muchos profesionales de la salud, incluidos los médicos de cabecera, sienten que carecen de la confianza y las habilidades necesarias para apoyar a las mujeres afectadas por traumas del parto.

«Los médicos de cabecera también se enfrentan a una creciente presión, escasez de personal y horarios de citas limitados, a pesar de ser la principal puerta de entrada a los servicios especializados de salud mental para las nuevas madres», incide Foreman. «Algunas mujeres también están siendo diagnosticadas erróneamente con depresión posparto, lo que podría retrasar su acceso a las terapias psicológicas recomendadas que tienen más probabilidades de ayudarlas», agrega la experta.

El análisis señala que los antidepresivos son generalmente menos eficaces para el TEPT que las intervenciones psicológicas especializadas y el NICE no los recomienda como tratamiento de primera línea para este trastorno.

Los investigadores piden ahora que se trabaje con urgencia para desarrollar directrices claras en colaboración con las mujeres, incluyendo una herramienta de evaluación validada que los médicos de cabecera puedan utilizar durante la consulta posnatal rutinaria de seis a ocho semanas para ayudar a identificar los síntomas del trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Sin embargo, advierten que el proceso debe manejarse con delicadeza. «Hacer las preguntas equivocadas en el momento equivocado podría hacer que las mujeres se sientan desamparadas o revictimizadas», recuerda la autora.

En cambio, los autores afirman que cualquier directriz futura debería ir acompañada de una mejor formación de los médicos de cabecera, una mayor concienciación y vías claras de derivación a los servicios especializados.

«Los médicos de cabecera están en una posición privilegiada para detectar las señales de alerta. Pero sin mejores datos y herramientas prácticas, muchas madres con trastorno de estrés postraumático relacionado con el parto corren el riesgo de tener que afrontarlo solas, sin el apoyo que necesitan», concluyen las autoras.

Esta investigación fue liderada por la UEA en colaboración con la City St George’s University de Londres y la Universidad de Birmingham.

CL11