ONU moviliza ayuda ante la trágica avalancha en Nepal y Tíbet

GINEBRA – Las Agencias humanitarias de las Naciones Unidas se sumaron a las tareas de auxilio a las víctimas de la avalancha de lodo en las montañas de Nepal y Tíbet, que arrasó poblados, edificios, instalaciones turísticas, transportes, puentes y represas, y dejó más de 360 personas muertas y unas 1400 desaparecidas.
Al menos 800 víctimas son extranjeros, en su mayoría excursionistas en las montañas del Himalaya que comparten Nepal y Tíbet (China), con 517 de ellos ya identificados por las autoridades nepalíes como provenientes de 32 países, así como 44 miembros del ejército, 28 de la policía y decenas de otros lugareños.
Equipos de rescate se han movilizado con maquinaria y motocicletas para abrirse paso entre el lodo para rescatar a sobrevivientes, a heridos y cuerpos de fallecidos, así como con helicópteros para llevar equipos y ayuda a los rescatistas movilizados.
La avalancha fue causada el miércoles al desprenderse un glaciar desde alta montaña que, al caer sobre el cauce del río Lhende, en un tramo limítrofe entre Tibet y Nepal, creó una represa y, al desbordarse ésta, una enorme riada de agua, barro, rocas y escombros arrasó en minutos vastas zonas en ambos lados de la frontera.
Inicialmente, el Servicio Geológico de Estados Unidos atribuyó el desprendimiento a un sismo en el área, pero luego se descartó esa versión y se presume que se trató de un colapso del glaciar con flujo de escombros, con la posibilidad de que el calor haya derretido el permafrost (suelo congelado) que soporta y enlaza los glaciares.
El corredor en el que se produjo la riada es una importante conexión terrestre entre Nepal y Tíbet, con turistas, excursionistas y peregrinos, sobre todo de la India -centenares de sus ciudadanos están entre los desaparecidos-, que acuden a lugares sagrados para la religión hinduista.
En Nepal se movilizaron unos 3000 efectivos en las tareas de rescate, atención a los heridos, y auxilio a los sobrevivientes y comunidades, así como en la remoción de escombros y despeje de tierra, rocas y lodo en las vías, aunque con la dificultad de que varias carreteras y puentes colapsaron con la avalancha.
Del lado chino, el gobierno despachó equipos de rescate y, por vía aérea, cargamentos de ayuda material para auxiliar a las comunidades, tras reportar la muerte de al menos tres personas y la desaparición de 558 tras la avalancha
Por su parte, “las Naciones Unidas están movilizando suministros y equipos humanitarios, y nos comprometemos a apoyar los esfuerzos nacionales para brindar ayuda y asistencia de emergencia”, dijo su secretario general, António Guterres.
El jefe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (Ocha), Tom Fletcher, declaró ya se liberaron dos millones de dólares iniciales del Fondo Mundial de Emergencia de la organización para llevar ayuda médica de emergencia, refugio y agua.
Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) estimó que al menos 17 000 niños y niñas resultaron afectados por la riada en os distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading en Nepal.
«Vieoron cómo sus vidas se desvanecían literalmente ante sus ojos en un lapso de tiempo muy corto, con hogares, aulas y centros médicos dañados. Los que sobrevivieron enfrentan mayores riesgos de enfermedades, desnutrición, violencia y explotación”, dijo Alice Akunga, representante de Unicef en Nepal.
“Los organismos de la ONU se han desplegado en las zonas afectadas con alimentos, suministros médicos y material de socorro para apoyar la respuesta liderada por el gobierno y están preparados para hacer más”, escribió la oficina de la ONU en Nepal en Facebook.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) envió un cargamento de emergencia sanitaria que contiene medicamentos y suministros suficientes para proporcionar servicios básicos de salud a 10 000 personas, además de seis tiendas de campaña multiusos para la prestación de servicios de salud.
“Estos suministros están destinados a apoyar a los trabajadores sanitarios de primera línea mientras continúan brindando atención crítica y respondiendo a las necesidades sanitarias inmediatas de las poblaciones afectadas”, explicó la OMS.
El Programa Mundial de Alimentos y Unicef se aprestaban este jueves 27 a enviar camiones con alimentos y otros elementos de auxilio a la zona de desastre.
La zona del centro-norte de Nepal -un país de 147 000 kilómetros cuadrados y 31 millones de habitantes, en gran parte enclavado en el Himalaya- también fue azotada por un terremoto de magnitud 7,8 en abril de 2015, que causó la muerte de más de 8800 personas.
En octubre del año pasado, las lluvias torrenciales provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra que se propagaron rápidamente por el este y el centro del país, afectando a más de 30 000 personas.
La Oficina de la ONU para la Prevención de Riesgos de Desastres prevé que los desastres de este tipo en el mundo, con un costo material cercano a 2,3 billones (millones de millones) de dólares anuales, aumenten hasta 40 % en los próximos años, impulsados por el cambio climático y la subestimación sistemática del riesgo.
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