Pueblos indígenas reclaman participación real en las negociaciones climáticas
NACIONES UNIDAS – Desde hace mucho tiempo, las comunidades indígenas defienden el medioambiente desde la perspectiva de sus sistemas de conocimiento tradicionales y sus culturas. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer para que su presencia se traduzca en una verdadera capacidad de influencia.
Un nuevo informe de Nia Tero, una organización internacional dedicada a fortalecer la custodia indígena de las tierras y aguas ancestrales, analiza los factores que han limitado la influencia de los pueblos indígenas en la toma de decisiones ambientales a nivel mundial.
El informe, “Más allá de la fragmentación: Promoción de la coherencia, la equidad y el liderazgo indígena en las Convenciones de Río”, se presentó oficialmente en la 17 Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (Cnuld), la COP17, que se celebra en Ulán Bator, la capital de Mongolia, desde el 17 de agosto y hasta el viernes 28.
El documento fue presentado durante un evento paralelo centrado en reforzar la coherencia entre las llamadas Convenciones de Río.
En la ciudad brasileña de Río de Janeiro se celebró en 1992 la llamada Cumbre de la Tierra, de la que emanaron tres tratados internacionales sobre clima, ambiente y desarrollo sostenible: la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Cmnucc), la Cnuld y el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB).
En la oficialmente denominada Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo se estableció el camino, con estos tres tratados, para abordar las crisis ambientales contemporáneas vinculadas con el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la desertificación.
Este año, las tres convenciones celebrarán conferencias sobre el clima. La primera es la actual COP17 de la Cnuld, por lo que, según Margarita Mora, directora de Programas de Nia Tero, constituye una ocasión adecuada para presentar el informe sobre el papel de los pueblos originarios en afrontar la crisis climática.
El objetivo del informe, declaró Mora a IPS es «alentar a las Partes, los organismos de las Naciones Unidas y los financiadores a brindar un mayor apoyo a la participación significativa de los pueblos indígenas aquí y en las reuniones de las Convenciones de Río que se celebrarán este año».

«Presentar el informe en la COP17 ayuda a llamar más la atención sobre la Cnuld, que sigue siendo la menos conocida de las tres Convenciones de Río, y permite iniciar una conversación que podamos continuar en las COP sobre clima y biodiversidad que se celebrarán más adelante este año», señaló Minnie Degawan, integrante del pueblo indígena kankanaey-Igorot, del norte de Luzón, Filipinas, y directora ejecutiva de la Fundación Indígena FSC.
El informe de Nia Tero analiza el reconocimiento y la participación de los pueblos indígenas en las Convenciones de Río. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación de las tierras están interrelacionados. Todos ellos afectan las tierras y los territorios, que son «fundamentales para la identidad, las culturas y las formas de vida de los pueblos indígenas», explicó Degawan, autora del informe, a IPS.
A partir de entrevistas con especialistas y encuestas a participantes, el informe revela lo que describe como una respuesta fragmentada frente a estos problemas. Aunque los daños ambientales están interconectados, se abordan mediante distintos marcos, instituciones y mecanismos de financiamiento.
Este enfoque sectorial de las Convenciones de Río plantea dificultades para los pueblos indígenas. Se espera que sus representantes asistan a múltiples conferencias en las que deben debatir cuestiones relacionadas dentro de diferentes estructuras institucionales. De este modo, temas como las salvaguardias, la gobernanza territorial y los conocimientos tradicionales se abordan por separado.

El reconocimiento de los pueblos indígenas ha registrado avances considerables desde la creación de las Convenciones de Río. Durante décadas, líderes y activistas indígenas han reclamado el reconocimiento formal de sus derechos en estos marcos climáticos. Sin embargo, el informe señala que ese reconocimiento no es uniforme en las distintas convenciones.
Ni la Cmnucc ni la Cnuld mencionaban explícitamente a los pueblos indígenas ni sus derechos en sus textos originales. No obstante, decisiones posteriores, disposiciones y una labor sostenida de promoción han fortalecido el reconocimiento de los pueblos indígenas, sus derechos y su participación dentro de ambos marcos.
En cambio, el CDB hace referencia directa a los pueblos indígenas y las comunidades locales desde su texto original y reconoce su dependencia de los recursos biológicos, de acuerdo con conocimientos tradicionales pertinentes para los esfuerzos de conservación de la biodiversidad.
Desde entonces, la participación de los pueblos indígenas en las Convenciones de Río puede medirse de diversas maneras, entre ellas, mediante un mayor reconocimiento de su condición de partes interesadas en estos procesos, su participación en conferencias formales e informales y el reconocimiento de los conocimientos tradicionales para abordar los desafíos ambientales.
Si bien la visibilidad y la participación de los representantes indígenas han aumentado a lo largo de los años, esto no necesariamente se traduce en una influencia significativa en los procesos de toma de decisiones.
Las decisiones en estos marcos están determinadas en gran medida por los Estados, mientras que la participación de los pueblos indígenas en estas conferencias sigue siendo insuficiente.
Los pueblos indígenas continúan asistiendo a las conferencias climáticas en calidad de observadores, con una influencia limitada en las negociaciones formales de los textos. La influencia debería «ir más allá de que los pueblos indígenas estén presentes en la sala», afirmó Degawan.
Como explica en el informe, la participación de los pueblos indígenas en las negociaciones de los textos es relativamente limitada. La mayor parte de su intervención en las conferencias climáticas se produce en eventos paralelos o diálogos informales.
Esto resulta paradójico, dado que el informe fue presentado precisamente en un evento paralelo.
Barreras estructurales como las dificultades lingüísticas, los problemas de acreditación, las dificultades relacionadas con los viajes y las visas y la falta de financiamiento suficiente restringen aún más las oportunidades de participación.
Esto también refleja un problema más amplio relacionado con el costo de la participación. Se espera que los representantes indígenas asistan a múltiples reuniones, lo que requiere importantes inversiones y recursos.
Si bien esto busca aumentar su visibilidad, en la actualidad genera un riesgo de agotamiento y concentra los conocimientos y la experiencia en un grupo relativamente reducido de negociadores y especialistas técnicos con experiencia.
Todos estos factores ponen de relieve la necesidad de mejorar las condiciones para que los pueblos indígenas puedan ejercer una influencia significativa en las discusiones climáticas.
«Significa crear las condiciones para que los pueblos indígenas puedan realmente incidir en las decisiones: desde establecer prioridades y contribuir a los textos de negociación antes de que sean finalizados, hasta influir en la manera en que se implementan y financian los compromisos», afirmó Degawan.
Degawan y el informe señalan que los representantes pueden basarse en los parámetros existentes dentro de las Convenciones de Río e identificar aquellos ámbitos en los que su participación ha sido más sólida, para luego aplicar esas estrategias en las tres convenciones.
Esto implicaría generar una mayor coherencia entre las estructuras existentes, de modo que las distintas instituciones y actores trabajen conjuntamente de una manera que refleje la interconexión de los desafíos ambientales y las realidades que enfrentan los pueblos indígenas.
Por su parte, Nia Tero ha dedicado sus esfuerzos a respaldar una participación indígena coordinada durante la actual COP17 de la Cnuld.
«El objetivo no es crear nuevos parámetros, sino garantizar que los avances logrados en una convención contribuyan a elevar el estándar de participación significativa de los pueblos indígenas en las demás», afirmó Degawan.
A su juicio, «la verdadera medida del progreso es determinar si la participación se traduce en una influencia significativa sobre las negociaciones y las decisiones que afectan a los pueblos indígenas y sus territorios ancestrales».
«La inclusión plena y significativa de los pueblos indígenas en esta COP y en las próximas COP de las Convenciones de Río colocará a la comunidad internacional, y no solo a los pueblos indígenas, en la mejor posición para alcanzar los objetivos compartidos de la humanidad en favor de un planeta saludable y próspero», señaló Mora.
El informe recomienda que las secretarías de las convenciones vayan más allá de los compromisos meramente retóricos y adopten medidas concretas, entre ellas, mejorar el acceso de los pueblos indígenas a los espacios de negociación y brindarles mayores oportunidades para aportar a los textos de negociación. Estos organismos también deberían fortalecer las salvaguardias para garantizar que los mecanismos de participación indígena no sean tratados de manera aislada.
Los avances logrados en la participación de los pueblos indígenas en las Convenciones de Río también justifican una reflexión sobre su representación en otros marcos internacionales.
En el contexto de cambios estructurales más amplios, como los introducidos en el marco de la Iniciativa ONU80, al cumplir las Naciones Unidas 80 años en 2025, han surgido interrogantes sobre la posibilidad de consolidar mandatos con el argumento de aumentar la eficiencia del sistema de las Naciones Unidas, que debería estar al servicio de todos los integrantes de la comunidad internacional.
Degawan advirtió que los representantes indígenas están preocupados por un posible debilitamiento de los avances logrados con tanto esfuerzo en materia de reconocimiento y de creación de espacios formales dentro del sistema de las Naciones Unidas. Por lo tanto, afirmó, cualquier reforma debería apoyarse en esos avances en lugar de revertirlos.
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