Cómo tu cerebro sabe si la culpa es tuya o de las circunstancias que escapan a tu control
MADRID, 27 Ago. (Agencias) –
Un estudio de neuroimagen llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido) ha identificado los mecanismos cerebrales que ayudan a determinar si las consecuencias que se experimentan son causadas por las propias acciones o por circunstancias que escapan al control de la persona.
Este trabajo, que ha sido publicado en la revista especializada ‘Neuron’, ha revelado, de esta forma, que tanto la confianza en las propias decisiones como la percepción de las circunstancias externas proporcionan «pistas importantes» al respecto. «Cuando las personas confiaban en una decisión, pero obtenían un resultado negativo inesperado, tendían a atribuirlo a circunstancias externas», han explicado los autores.
«Por otro lado, cuando tenían menos certeza sobre su decisión, eran más propensas a considerar su propio desempeño como la causa», han continuado como conclusión, la cual han obtenido de imágenes cerebrales de campo ultraalto y estimulación cerebral no invasiva dirigida. Así, han hallado dos circuitos cerebrales prefrontales-subcorticales implicados en este proceso.
A su juicio, estos hallazgos aportan nuevos conocimientos sobre cómo se forma el sentido de control «y cómo este, a su vez, influye en el aprendizaje derivado del éxito y el fracaso». Además, han expresado que una de las áreas cerebrales que se han destacado «está relacionada con sustancias químicas cerebrales que son el objetivo de muchos tratamientos para la depresión», la cual avisa cuando se producen cambios «en la percepción de control sobre el mundo».
«Saber si un resultado fue causado por nosotros o por algo ajeno a nuestro control es fundamental para el aprendizaje», ha indicado, en este sentido, la miembro del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Oxford y autora principal de esta investigación, la doctora Yanhe Liu, quien, junto al resto de científicos, ha ofrecido a los participantes una tarea de toma de decisiones.
LA CONFIANZA INFLUYE EN LA PERCEPCIÓN
Con ello, se ha constatado que las personas utilizan su confianza para determinar la causa de un resultado. «Cuando los participantes tenían mucha confianza, pero recibían comentarios negativos inesperados, tendían a concluir que estos se habían generado aleatoriamente», han explicado, para indicar, en cambio, que «cuando tenían menos confianza, tendían a atribuir los comentarios negativos a su propio desempeño».
«Al mismo tiempo, utilizaban estas experiencias para actualizar continuamente su percepción del control que, en general, ejercían sobre las circunstancias externas», han proseguido los expertos, que han empelado un escáner de resonancia magnética funcional de ultra alta resolución en 22 participantes. Así, se ha rastreado este proceso hasta un circuito que conecta la corteza prefrontal dorsomedial con el núcleo del rafe dorsal, una pequeña estructura ubicada en las profundidades del cerebro.
De este modo, la actividad en la citada corteza prefrontal dorsomedial «reflejó la confianza de los participantes, su estimación del grado de control que tenían y si atribuían un resultado a su propio desempeño o al azar», han explicado, destacando que «un segundo circuito, que conecta otra región de la corteza prefrontal con regiones del mesencéfalo asociadas a la dopamina, se relacionó con la forma en que estos juicios influyen en la respuesta del cerebro a la retroalimentación».
Posteriormente, se ha evaluado directamente el papel de la corteza prefrontal dorsomedial en un experimento independiente con 20 participantes. «Al interrumpir temporalmente la actividad en esta región mediante estimulación magnética cerebral no invasiva, los participantes tardaron más en determinar si la retroalimentación recibida reflejaba realmente su desempeño o era mayormente aleatoria», han concluido, señalando que ello proporciona «una sólida evidencia» de que esta corteza «es importante para discernir qué está y qué no está bajo nuestro control».
«Nuestra sensación de control tiene profundas consecuencias en nuestra conducta«, ha asegurado, por su parte, el integrante del Departamento de Biología Experimental del citado centro académico y coautor de este estudio, el profesor Matthew Rushworth, quien ha agregado que si se cree que un resultado fue causado por las propias acciones, «tiene sentido modificarlas la próxima vez». «Si creemos que fue causado por algo ajeno a nuestro control, la respuesta adecuada puede ser muy diferente», ha apuntado.
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