SEMES sostiene que el cambio climático obliga a revisar protocolos y a mejorar la capacidad de vigilancia en Urgencias
MADRID, 18 Ago. –
La coordinadora del Grupo de Trabajo One Health de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), la doctora Beatriz Rodríguez, ha manifestado que el cambio climático obliga a «adaptar la respuesta asistencial«, para lo que es necesario «revisar los protocolos» y «mejorar la capacidad de vigilancia y respuesta de los Servicios de Urgencias frente a amenazas cada vez más complejas y cambiantes».
La situación de calentamiento global hace requerible «reforzar la formación de los profesionales», ha añadido, y es que «está transformando la toxicología aplicada a las Urgencias y Emergencias al generar nuevas exposiciones y modificar los patrones de riesgo». «Estamos viendo una mayor exposición a contaminantes atmosféricos», ha declarado.
En este contexto, Rodríguez ha destacado «la proliferación de especies venenosas en nuevas áreas geográficas, un incremento de las intoxicaciones relacionadas con fenómenos extremos y la aparición de nuevos riesgos ambientales». Ello es así debido a que, según publicaciones recientes, Europa se está calentando aproximadamente al doble de velocidad que la media mundial.
De hecho, ha expuesto que España se sitúa entre los países europeos más afectados, al ser el segundo del continente con mayor mortalidad atribuible al calor durante los veranos de 2022 a 2024. «Además, entre 2015 y 2024, las horas anuales de exposición a temperaturas con riesgo para la salud aumentaron un 75 por ciento respecto a la década de 1990», ha indicado.
Por ello, ha reconocido que existe «una presión creciente sobre los sistemas sanitarios y de emergencias», y es que «el cambio climático ya no es solo un problema ambiental, sino un reto sanitario creciente, medible y cada vez más visible en la práctica clínica diaria».
PAPEL ESENCIAL DE ESTA ÁREA SANITARIA
Al respecto, ha destacado que los Servicios de Urgencias y Emergencias desempeñan un papel «esencial» al atender de forma inmediata «desde golpes de calor y descompensaciones cardiorrespiratorias hasta patologías derivadas de incendios forestales, inundaciones, contaminación atmosférica, enfermedades transmitidas por vectores o trastornos de Salud Mental asociados a catástrofes».
Además, ha señalado que estas áreas sanitarias «se están convirtiendo en auténticos sistemas centinela capaces de identificar de forma temprana muchos de estos impactos sobre la salud». A su juicio, «actúan como un observatorio adelantado de una realidad que está modificando tanto el perfil de los pacientes como los escenarios en los que desarrollan su labor los equipos de Emergencias».
«Los propios profesionales de emergencias trabajan cada vez con mayor frecuencia en entornos de alto riesgo, marcados por incendios forestales, inundaciones, olas de calor y otros fenómenos meteorológicos extremos que complican las labores de rescate y asistencia urgente», ha insistido esta especialista, al tiempo que ha apuntado que «estos escenarios forman parte de una transformación más amplia del entorno natural que está cambiando el perfil de las emergencias».
Tras agregar otros factores que inciden en esta labor, como el incremento de la contaminación atmosférica, la prolongación de las temporadas de polen y la expansión de vectores transmisores de enfermedades, también ha puesto de relieve la «profunda transformación» en el medio acuático. Esta provoca «riesgos asociados a playas, ríos y otras zonas de baño», ha explicado.
Con todo, esta representante de SEMES ha concluido que «la respuesta al cambio climático no puede recaer únicamente en el sistema sanitario, sino que exige una coordinación efectiva entre los ámbitos de la Sanidad, la salud pública, el medio ambiente y la veterinaria, ya que muchas de las amenazas emergentes surgen precisamente en la intersección entre la salud humana, animal y ambiental».
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