Una terapia utilizada contra el cáncer podría acabar con las alergias al ‘reeducar’ al sistema inmunitario
MADRID, 12 Ago. Diario Dia –
Investigadores del Hospital Universitario de Lausana y de la Universidad de Lausana (Suiza) han adaptado la tecnología de las células CAR-T, utilizada cada vez más en la práctica clínica contra las leucemias y otros tipos de cáncer, para suprimir la respuesta del sistema inmunitario a un alérgeno común y reducir o prevenir los síntomas del asma en ratones.
La técnica, que se publica en ‘Journal of Experimental Medicine’ (JEM), utiliza células T reguladoras modificadas genéticamente para que reconozcan de forma específica un componente del polen de abedul y podría utilizarse en el futuro para tratar una amplia variedad de alergias en humanos.
UNA TERAPIA EXPERIMENTAL CONTRA EL ASMA ALÉRGICA
El asma afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo, de las cuales aproximadamente el 60% padece asma alérgica. Los alérgenos, como el polen, desencadenan una respuesta inmunitaria en las vías respiratorias, provocando inflamación, producción excesiva de mucosidad y dificultad para respirar.
La inmunoterapia con alérgenos, que consiste en la administración de dosis crecientes de alérgeno, es el único tratamiento que aborda la causa subyacente del asma. Sin embargo, no se recomienda para pacientes con asma grave, que constituyen la población más vulnerable y con mayor riesgo de morbilidad y mortalidad relacionadas con el asma.
«Esto pone de relieve la necesidad de tratamientos nuevos, seguros y duraderos para restablecer la tolerancia a los alérgenos en el asma alérgica grave», relata Yannick D. Muller, profesor asociado del Hospital Universitario de Lausana y de la Universidad de Lausana, quien dirigió el nuevo estudio de JEM.
CÉLULAS INMUNITARIAS MODIFICADAS CONTRA EL POLEN
Las células T reguladoras (Tregs) son células inmunitarias que pueden atenuar las respuestas inmunitarias del organismo y prevenir la inflamación excesiva. Se están investigando las Tregs como posibles terapias para diversos trastornos inflamatorios y autoinmunes, pero su eficacia se ve limitada por su falta de especificidad.
Muller y sus colaboradores se preguntaron si podrían potenciar el potencial terapéutico de las células T reguladoras (Tregs) mediante ingeniería genética para que expresaran proteínas receptoras que reconocieran alérgenos específicos. Este enfoque es análogo al método de células CAR-T, en el que las células T citotóxicas se modifican genéticamente para que expresen receptores de antígenos quiméricos que reconocen específicamente proteínas en la superficie de las células cancerosas, lo que dirige al sistema inmunitario a atacar y destruir las células tumorales.
El equipo de Muller construyó receptores de alérgenos quiméricos (CAlleR) que reconocen específicamente un componente del polen de abedul, una de las principales causas de asma alérgica a la que es sensible entre el 8% y el 16% de la población europea.
Estos CAlleR se basaron en anticuerpos aislados de un paciente alérgico al abedul, unidos a dominios de señalización proteica capaces de activar las células Treg. La exposición al alérgeno del polen de abedul, estabilizada por anticuerpos no competitivos, potenció la actividad supresora de las células Treg que expresaban estos CAlleR.
De este modo, los investigadores descubrieron que la unión simultánea de un CAlleR y un anticuerpo no competitivo promueve la reticulación receptor-alérgeno, lo que constituye un nuevo mecanismo para inducir la activación de las células T por antígenos solubles.
Muller y sus colaboradores inyectaron estas células T reguladoras que expresan CAlleR en ratones que ya eran alérgicos al polen de abedul. Cuando estos animales fueron reexpuestos al polen de abedul, mostraron una disminución de los signos de inflamación alérgica, una menor producción de moco y una mayor función pulmonar.
A continuación, los investigadores inyectaron linfocitos T reguladores que expresaban CAlleR en ratones que nunca habían estado expuestos al polen de abedul. Cuando estos animales fueron expuestos posteriormente al polen, no desarrollaron ningún síntoma de asma.
«Nuestro estudio proporciona una prueba de concepto y evidencia preclínica de que las células T reguladoras CAlleR, redirigidas contra un alérgeno del polen de abedul, pueden atenuar el asma alérgica inducida por dicho polen», cuenta Muller. «Los estudios futuros deberían evaluar la persistencia y estabilidad de las células T reguladoras CAlleR a lo largo del tiempo y definir las modalidades óptimas para implementar este enfoque terapéutico», añade.
También podrían desarrollarse CAlleR que supriman específicamente la respuesta inmunitaria a otros alérgenos comunes, como los ácaros del polvo doméstico o ciertos alérgenos alimentarios.
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