Alfredo López, biólogo del Cemma, asegura que las orcas «no son un peligro» para el ser humano: «Se alimentan de atún»
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 1 Ago. (Agencias) –
El biólogo de la Coordinadora para el Estudio de Mamíferos Marinos (Cemma), Alfredo López, ha asegurado que las orcas «no suponen en absoluto un peligro» para el ser humano, ya que se alimentan «solamente de atún».
Ante las últimas interacciones de estos mamíferos con barcos en aguas gallegas, que provocaron diversos incidentes con veleros en los pasados días y el hundimiento de uno de ellos a 1,3 millas del cabo de Estaca de Bares, en Mañón (A Coruña), ha surgido la duda alrededor del porqué del comportamiento de estos animales.
Al respecto, el responsable de la organización no gubernamental ha explicado que la interacción entre orcas y humanos es algo que se remonta a hace miles de años. De hecho, ha relatado que en la pesca de almadraba, en el Estrecho de Gibraltar, las orcas espantaban al atún hacia ellas.
Y es que estos mamíferos residen en las aguas del Estrecho en los meses invernales y es al final de la primavera cuando empiezan a subir en grupos hacia el norte peninsular, coincidiendo con la migración del atún rojo por aguas atlánticas. «Pasó un grupo o dos en el mes de julio y ahora subirán el resto», ha indicado.
En este contexto, Alfredo López ha apuntado a 2020 como un año determinante, en el que las orcas incorporaron un nuevo comportamiento: el contacto físico. «No sabemos por qué se produjo ese cambio. Interpretamos que puede ser porque identifican los barcos en velocidad como un peligro y lo intentan parar», ha explicado el biólogo.
Estas interacciones — mediante embestidas — las realizan en solitario o pequeños grupos de dos a cuatro ejemplares, ya que no suelen avistarse grupos más numerosos. Además, suelen darse debido a que las orcas se mueven en busca de alimento –atún– y se encuentran barcos por el camino.
Igualmente, sobre la cantidad de orcas esta temporada estival, López ha asegurado que es «brutalmente menor» a años anteriores. «Lo que pasa es que antes no teníamos unos teléfonos móviles que multiplican la información por 5.000 en 0,2 segundos. Así parece que hay muchos animales», ha expuesto.
«En términos globales las interacciones disminuyen, solo que hay que verlo de forma conjunta, comparando interacciones de un año con otro, porque si se observan localmente puede dar esa sensación de que aumentan en un sitio localmente y disminuyen en otro», ha afirmado, resumiendo que estas se redujeron con respecto a la media de años anteriores en un 25%.
Con respecto a si suponen un peligro para el ser humano, — como pueden ser bañistas, surfistas o kayaks –, el responsable del Cemma ha sido tajante: «No, en absoluto, se alimentan solamente de atún, por tanto no suponen peligro para nadie». De hecho, los únicos ataques reportados de esta especie al ser humano se han producido en cautividad.
No obstante, ha apuntado que las interacciones son una «situación de riesgo», ya que alguna persona se puede hacer daño a raíz de los movimientos bruscos en los barcos que los animales generan con sus embestidas.
Asimismo, ha descartado que la ballena varada en la playa de Sabón, en Arteixo, este pasado lunes — que finalmente falleció tras ser remolcada a mar abierto –, fuese atacada por orcas. «No tenemos ni el más mínimo indicio de que hubiese orcas presentes ni la ballena presentaba marcas de orcas», ha concluido.
Respecto al resto de verano y la presencia de este mamífero en las costas gallegas, Alfredo López ha indicado que no se puede avanzar una estimación de su cantidad, ya que «siempre es una sorpresa» y no se sabe si pasarán más o menos grupos, el número que los compondrán ni la distancia a la que nadarán.
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