26 julio 2026

¿Por qué después de una operación ya no se recomienda guardar reposo? La ciencia explica el cambio

¿Por qué después de una operación ya no se recomienda guardar reposo? La ciencia explica el cambio
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       MADRID, 26 Jul. –

   Durante décadas, el reposo absoluto fue una de las recomendaciones casi incuestionables tras una operación. Permanecer varios días en la cama se consideraba la mejor forma de favorecer la cicatrización y de evitar complicaciones. Sin embargo, la evidencia científica ha dado un giro a esta idea: hoy, los protocolos de recuperación intensificada animan a los pacientes a levantarse, a caminar, e incluso empezar a beber y a comer pocas horas después de la cirugía, siempre que su situación clínica lo permita.

   Lejos de poner en riesgo la intervención, la movilización precoz ayuda a preservar la masa muscular, mejora la función pulmonar, reduce el riesgo de trombosis, y favorece el funcionamiento del intestino, acelerando la recuperación y disminuyendo las complicaciones entre otras ventajas, tal y como nos explica durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus Manuela Elía Guedea, coordinadora del Grupo de Rehabilitación Multimodal y Nutrición en Cirugía de la Asociación Española de Cirugía (AEG).

   Durante muchos años, y por creencia de toda la vida, destaca esta experta que lo mejor en el postoperatorio tras una cirugía abdominal mayor, por ejemplo, era hacer reposo porque se pensaba que esto beneficiaría al paciente. “Pero hoy en día está demostrado con evidencia científica (con artículos y con metaanálisis de referencia) que un levantamiento precoz tras una intervención quirúrgica ayuda en la recuperación con ventajas demostradas, A día de hoy el riesgo de moverse es menor que el beneficio de moverse”, subraya, entre las que menciona:

   ·Respiras mejor si te levantas.

   ·Al estar en cama 24-48 horas pierdes fuerza, masa muscular, fundamentales para la recuperación.

   ·Al estar en reposo, hay un mayor riesgo trombosis, una complicación importante tras una operación.

   ·Además, el transito digestivo se facilita con el movimiento.

REDUCIR EL ESTRÉS QUIRÚGICO

   No obstante, comentamos con la doctora Elía que a muchos pacientes les sorprende que pocas horas después de una intervención ya se les anime a sentarse, a caminar, o incluso empezar a ingerir líquidos, tal y como admite: “Es verdad que esto puede chocar a algunos pacientes cuando se operan de un cáncer colorrectal o de páncreas, por ejemplo, pero una de las medidas de este cambio paradigmático es informar al paciente desde antes de la intervención sobre estos beneficios, explicarles que este nuevo protocolo es muy importante para su recuperación e implicarles”.

   En concreto, cuenta la portavoz de la AEC que esta ‘revolución en la cirugía’ vino de la mano del cirujano danés Henrik Kehlet, quien en los años 90 diseñó una serie de protocolos en este sentido, ‘Fast Track Surgery’, y planteó modificar la recuperación tradicional basada en el reposo absoluto y en el ayuno, por una rehabilitación multimodal y acelerada para reducir el estrés quirúrgico.

   “Puede chocar al paciente el tener que moverse poco después de la intervención, pero no es ejercicio intenso lo que les pedimos tras el primer día de la cirugía, sino una incorporación gradual y progresiva a las pocas horas. Primero se les anima a sentarse al borde de la cama e ir al sillón; al segundo día, por ejemplo, la deambulación; lo que se intenta con todo ello es que el paciente vuelva como mínimo a su situación basal y por eso es tan importante enseñarles cómo se tienen que levantar y tumbarse, o cómo toser para protegerse el abdomen”, remarca esta cirujana.

   Asimismo, en una operación de colon, por ejemplo, a las cuatro horas tras la intervención se les anima a sentarse, y a las 6 horas a ingerir líquidos. “Esto es beneficioso, entre otros puntos, porque por ejemplo ayuda a regular los niveles de glucosa y de insulina, y favorece el peristaltismo como hemos contado”, añade la coordinadora del Grupo de Rehabilitación Multimodal y Nutrición en Cirugía de la Asociación Española de Cirugía.

   A su vez, menciona esta doctora que también se huye ahora de dejar al paciente tras la operación con cualquier drenaje, “lo que pueda suponer incomodidad y cuyo uso no esté basado en evidencia científica”, y ahora es que el evitarlos mejora el postoperatorio, disminuye las complicaciones, y acorta la estancia del paciente. “El objetivo es que tras todo el periplo quirúrgico, el paciente se reincorpore lo antes posible a su actividad cotidiana y que no se merme tras una cirugía”, insiste.

   Además, resalta que una parte importante en los protocolos postoperatorios es la analgesia, para calmar el dolor y que el paciente se encuentre lo más confortable posible y se pueda mover. “Hace 30 años diagnosticabas un cáncer, el paciente se iba a su casa a esperar a una operación sin indicaciones. Pero ahora todo ha cambiado radicalmente y una cirugía mayor es como hacer una maratón y cuanto mejor entrenes y más masa muscular tengas, más resistente seas a la fatiga y mejor nutrido estés, mejor irá la prueba física o la intervención de cirugía mayor”, sostiene la doctora Elía.

IMPLICAR AL PACIENTE DESDE EL DIAGNÓSTICO

   Las medidas vienen para reducir el estrés que produce la cirugía, tal y como ha señalado anteriormente, y se empieza a trabajar con el paciente antes de que se opere, ya desde el diagnóstico, en la primera consulta, y cuando se diagnostica el tumor, por ejemplo. “Así es más fácil luchar contra los enemigos de las intervenciones quirúrgicas, como son el riesgo de desnutrición, la fragilidad, y la pérdida de masa muscular, así como ofrecerles el apoyo psicológico. Durante 3 semanas, por ejemplo, los pacientes ‘se entrenan’ y hay que explicarlo todo muy bien, y es todo para evitar complicaciones, para que el paciente esté en las mejores condiciones posibles a la hora de enfrentarse a la intervención”, remarca.

   En este escenario también ha colaborado el avance en las nuevas técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, como la robótica o la laparoscópica, según afirma, con incisiones más pequeñas y, por tanto, donde la movilización es más fácil porque provoca menos dolor e inflamación, es decir, menos estrés quirúrgico.

CL11