10 julio 2026
La guerra en Irán impactará sobre América Latina todo el 2026
Compartir esto:

SANTIAGO – El conflicto en el Medio Oriente, actualmente con Irán y Estados Unidos como prominentes actores, impactará la economía de la región durante todo el año 2026, señaló un reporte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) divulgado este viernes 10.

El enfriamiento de la economía internacional, el comercio, los precios de la energía, las cuentas fiscales, la inflación, las finanzas y la política monetaria son los campos donde se sostendrá la incidencia de la actual confrontación, indicó la Cepal.

Las hostilidades “vuelven a poner de manifiesto la magnitud de la interdependencia de la economía mundial y la rapidez con que las disrupciones y los choques se transmiten entre países y regiones”, observó el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, al presentar el informe en esta capital chilena.

“Los canales de transmisión son múltiples. Sin embargo, no operan de manera uniforme: su impacto depende de la forma de inserción internacional de cada economía, de su estructura productiva y de sus vínculos comerciales y financieros con el resto del mundo”, apuntó Salazar-Xirinachs.

El estudio se publica en un contexto de incertidumbre sobre los avances y las acciones bélicas sobre el terreno, después de que los presidentes de Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento.

Ese memorando se orientó a poner fin a los ataques militares, levantar el bloqueo naval de los puertos iraníes y reabrir el estrecho de Ormuz -salida del golfo Pérsico al océano Índico- al tráfico comercial (20 % del petróleo y gas que se exporta en el mundo), y estipuló una ventana de 60 días para negociar un acuerdo definitivo.

Sin embargo, en la semana que concluye se reanudaron las hostilidades y el presidente estadounidense Donald Trump declaró que, desde su punto de vista, el acuerdo de alto el fuego está terminado.

En paralelo prosigue la búsqueda de un entendimiento diplomático con mediadores de la región de Oriente Medio.

La Cepal advierte que, aun si los avances diplomáticos recientes se mantienen, eso no implica una normalización inmediata de los mercados ni invalida la dirección y tipos de impactos identificados en el informe.

La normalización de la actividad productiva en los países del golfo Pérsico y de los flujos de comercio a través del estrecho de Ormuz tomará tiempo: a fines de junio el tránsito por el estrecho operaba muy por debajo de sus niveles habituales, con primas de seguro elevadas, y esta semana quedó prácticamente paralizado.

Un dato clave está en los precios del petróleo, con promedios que resultarán más altos en 2026, entre 20 y 25 % superiores a los 69 dólares por barril (de 159 litros) que en promedio mantuvo el año pasado el crudo Brent del mar del Norte, referente en los mercados europeos.

Una parte de los efectos de los mayores precios energéticos ya se manifestó entre marzo y junio, mientras que otros -que operan con rezago- seguirán desplegándose a lo largo de 2026.

En su informe, la Cepal identifica seis canales de transmisión de impactos hacia la región, dos de signo potencialmente positivo -aunque no necesariamente- para los exportadores netos de energía y adversos para los importadores, (el comercial y el fiscal), y cuatro adversos para todos los países de la región.

El primero es el canal comercial, con disrupciones en las cadenas de suministro, costos logísticos e impacto directo en la balanza comercial a través de las variaciones de precios de los energéticos y demás bienes importados o exportados.

El aumento de precios energéticos mejora la balanza comercial de los exportadores netos de energía -como Venezuela, Colombia, Brasil, Guyana o Trinidad y Tobago- y la deteriora en los importadores netos que son, en número, la gran mayoría, como los del Caribe y América Central.

El segundo canal de transmisión es el fiscal: algunos países absorben el choque de precios energéticos mediante rebajas de impuestos a los combustibles. En los exportadore netos hay mayores ingresos tributarios, pero en los importadores netos se registra deterioro en las cuentas fiscales.

Según la Cepal, el alza en el precio de los combustibles erosiona el poder adquisitivo de los hogares en la región, de forma directa -por su peso en la canasta de consumo- e indirecta, al encarecer el transporte y la distribución del resto de bienes.

A eso se suma el aumento directo de los precios de los fertilizantes, cuya oferta, al igual que la de petróleo y gas, está en gran proporción concentrada en el golfo Pérsico, lo que presiona -con cierto rezago- los precios de los alimentos y aumenta el riesgo de mayor inseguridad alimentaria en la región.

Se suma el canal de enfriamiento de la actividad económica mundial: el conflicto ha afectado las perspectivas de crecimiento global y, cuanto más se deterioren, menor será la demanda externa que reciba la producción regional.

Un quinto canal es el financiero; las presiones inflacionarias en las economías avanzadas llevan a sus bancos centrales a mantener tasas de interés elevadas por más tiempo del previsto, encareciendo el financiamiento externo para la región.

Por otro lado, el aumento de la incertidumbre geopolítica se asocia a una mayor demanda de activos considerados más seguros, lo que fortalece el dólar y presiona las monedas de los países de la región.

Finalmente, el sexto canal es el de la política monetaria. Como consecuencia de las presiones inflacionarias, en varios países de la región que venían reduciendo sus tasas de interés de política, se espera que los recortes continúen, pero a un ritmo más gradual, lo que podría tener impacto sobre la actividad económica.

La Cepal admite, finalmente, que América Latina y el Caribe aparece en una posición relativamente más favorable que otras regiones frente a al choque externo, por su baja exposición comercial directa a los países del golfo Pérsico, y porque algunas de sus grandes economías son exportadoras netas de hidrocarburos.

Sin embargo, esa posición oculta una marcada heterogeneidad. La mayoría de los países, que son importadores netos de hidrocarburos, reciben impactos negativos del choque a través de todos los canales de transmisión, enfatiza el organismo. Y esa circunstancia pesará sobre el conjunto regional a lo largo de 2026.

A-E/HM

CL14