Fiscalía de Valladolid pide penas que suman 86 años para los ocho presuntos ‘narcos’ de la ‘Operación Churruca’

La policía desmanteló en mayo del pasado año la cúpula más potente de la droga en la capital y se incautó de 59 kilos de cocaína valorada en 5.710.588,55 euros
VALLADOLID, 7 Jul. (Agencias) – sss
Fiscalía de Valladolid solicita un conjunto de condenas que suman 86 años de cárcel para ocho presuntos ‘narcos’ detenidos en mayo de 2025 en el marco de la ‘Operación Churruca’, que entonces se saldó con diecinueve personas detenidas y la incautación de 59 kilos de cocaína valorada en casi 6 millones de euros vinculada a un clan muy conocido de mercheros, con conexiones en Salamanca y que adquiría la droga en Galicia para distribuirla por esta zona y Asturias.
En su escrito de calificación provisional, recogido por Agencias, se solicita para cada uno de los ocho ocupantes del banquillo, Juan Carlos I.R, Ernesto I.G, Juan Antonio I.G, Víctor Manuel F.R, Francisco Miguel A.L, Rafael C.M, José Manuel G.J. y Miguel Ángel R, condenas de diez años y medio de prisión y multas de 4 millones de euros por tráfico de sustancias, de las que causan grave daño a la salud, con la agravante de notoria importancia, y grupo criminal. Además, Rafael C.M. se expone a otros dos años más por delito de tenencia de arma prohibida.
Los hechos investigados por la UDYCO y el Servicio de Vigilancia Aduanera (DAVA) describen la existencia de un grupo criminal fuertemente asentado en Valladolid, organizado para la adquisición, almacenamiento y distribución de cocaína a nivel nacional y provincial. Según el Ministerio Fiscal, la red operaba con un reparto de tareas claro y empleaba un entramado de vehículos, naves y chalés para ocultar y trasladar la sustancia de manera sistemática.
La cúspide de la organización estaría ocupada por Juan Carlos I.R, señalado como el máximo responsable, líder estratégico y coordinador general de las operaciones logísticas y de toma de decisiones. Como enlaces directos y operativos de máxima confianza se situaban sus hijos, Ernesto (alias ‘Mimi’) y Juan Antonio, que ejercerían labores de supervisión directa, asumiendo el primero de ambos hermanos las funciones de negociador principal cuando su padre no podía estar presente.
Por otro lado, Víctor Manuel F.R. (‘Grande’) ejercía, presuntamente, un rol fundamental como intermediario clave del grupo con terceros proveedores, de forma muy notable en la comunidad autónoma de Galicia, además de ejecutar tareas directas de venta y distribución, mientras que Francisco Miguel A.L (‘Kiko’) no solo participaría en labores organizativas, sino que puso a disposición del grupo su propio domicilio en una urbanización de Trigueros del Valle como punto de reunión diario, centro logístico y estacionamiento de la flota automovilística de la organización.
Como colaboradores activos en los escalones operativos se identifican a Rafael C.M, considerado la mano derecha de Francisco Miguel y encargado del traslado y conducción habitual de coches de la organización; José Manuel G.J (‘Rubio’), mano derecha del líder; y Miguel Ángel R.D (alias ‘Teko’ o ‘Viejo’), cuya tarea principal consistía en prestar labores de cobertura, acompañamiento y conducción en los portes de estupefacientes.
‘MODUS OPERANDI’
La red criminal utilizaba de forma indistinta y continuada una flota de vehículos de alta gama, habitualmente registrados a nombre de terceras personas para desvincularlos de la actividad criminal. El patrón operativo de aprovisionamiento consistía en viajes exprés que comenzaban de madrugada rumbo a Asturias y Galicia. Para blindar los cargamentos, se estructuraban convoyes donde varios coches actuaban como «lanzaderas» para detectar la presencia policial, mientras que el vehículo de carga transportaba la cocaína oculta en «caletas» o dobles fondos fabricados artificialmente.
La fiscalía enumera de forma pormenorizada seguimientos policiales realizados desde octubre de 2024. Entre ellos, destaca un viaje en convoy a Asturias el 14 de noviembre de 2024 con un Audi A6 y dos Peugeot ; varios desplazamientos de Víctor Manuel a Pontevedra y Vigo en enero y abril de 2025 para reunirse con los enlaces gallegos ; e idas y venidas nocturnas en los meses de enero y marzo de 2025 combinando vehículos como un Volkswagen Touareg y un Audi.
El golpe definitivo a la organización se fraguó tras haber instalado la policía un dispositivo de sonorización y geolocalización autorizado por el Juzgado en el coche Mercedes utilizado por Víctor Manuel. El 1 de mayo de 2025, de madrugada, los líderes se reunieron en una gasolinera de Simancas para coordinar un viaje a Vigo con un convoy masivo de cuatro vehículos. Tras adquirir la sustancia en Galicia, emprendieron el regreso por la tarde liderados por el coche lanzadera de Víctor Manuel.
Sobre las 18.00 horas del mismo día, a la altura del Estadio José Zorrilla de Valladolid, la Policía Nacional y Vigilancia Aduanera interceptaron el Peugeot 3008 conducido por Miguel Ángel R, procediendo a su inmediata detención. Al percatarse de la encerrona, Juan Carlos I. y José Manuel G. huyeron a gran velocidad a bordo de un KIA Óptima, esquivando los controles y logrando zafarse temporalmente de las patrullas al desviarse por un camino de tierra en Fuensaldaña.
INTERVENCIÓN DE LA DROGA
Paralelamente, Víctor Manuel acudió a Cigales a rescatar en su vehículo a Juan Antonio y Ernesto I, que habían abandonado allí otro de los coches del convoy. En plena huida, los implicados acordaron telefónicamente coordinarse en unos caminos colindantes a la población de Corcos (Valladolid) para traspasar el cargamento ilícito. Al punto de encuentro acudió también de apoyo Francisco Miguel A. con su todoterreno Touareg.
En el preciso instante en que descargaban los paquetes del maletero del KIA al Touareg, los agentes de la autoridad irrumpieron en el lugar por sorpresa. Francisco Miguel A. logró escapar campo a través en su coche con parte de la droga, mientras que Juan Carlos y sus dos hijos consiguieron huir a pie saltando una valla del terreno. En ese punto se materializaron las detenciones de Víctor Manuel F. y José Manuel G.
El último colaborador, Rafael C., fue detenido al día siguiente tras pasar horas dando vueltas por la zona en un Renault Megane para intentar auxiliar a sus compañeros fugados. Los cuatro fugados iniciales fueron finalmente localizados y arrestados el 12 de junio de 2025 en un chalé de Calvarrasa de Arriba (Salamanca).
Los registros vehiculares posteriores arrojaron el decomiso de un volumen de cocaína de extraordinaria importancia. En el doble fondo (caleta) del maletero del Peugeot 3008 interceptado en el estadio se hallaron 5 decomisos diferenciados formados por decenas de paquetes sellados con cera rojiza y diversos anagramas (como una araña, «Z5» o «TXL»). El peso neto total de la droga en este vehículo ascendió a más de 54 kilogramos de cocaína, con un alto grado de pureza que oscilaba entre el 77% y el 80%. En el coche KIA Óptima abandonado en Corcos se hallaron otros dos paquetes con un peso neto de 2 kilogramos de idéntica sustancia.
En los registros en los domicilios de Trigueros del Valle, propiedad de Francisco Miguel A, se intervinieron visores nocturnos, envasadoras al vacío, balanzas de precisión, sustancias de corte (casi un kilo de cafeína y 781 gramos de feniletilamina) y una escopeta calibre 12 marca Browning con cartuchería.
Por su parte, en el domicilio de Rafael C. en Alaejos se halló cannabis y una pistola detonadora modificada del calibre $9times19$ mm para disparar munición real de 9mm corto, catalogada legalmente como arma prohibida, mientras que en una nave agrícola de su uso se intervinieron 19 lámparas de sodio y bidones de productos químicos.
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