5 julio 2026

La Casa del Bosque de Buitrago, villa de los Mendoza en la Sierra Norte, camino de ser Bien de Interés Patrimonial

La Casa del Bosque de Buitrago, villa de los Mendoza en la Sierra Norte, camino de ser Bien de Interés Patrimonial
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MADRID 5 Jul. (Agencias) –

La Comunidad de Madrid ha iniciado el expediente para declarar Bien de Interés Patrimonial (BIP), en la categoría de Monumento, la Casa del Bosque de Buitrago del Lozoya, una villa de recreo renacentista situada a 87 kilómetros de la capital, en plena Sierra Norte y vinculada a la familia Mendoza.

Según recoge la resolución publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM), consultada por Agencias, el conjunto está formado por el antiguo pabellón de recreo, su jardín frontal, la noria que abastecía de agua, las casas de esquileo, el embarcadero y el muro de la cerca que se prolonga hasta adentrarse en el río.

La historia de Casa del Bosque está estrechamente vinculada a Buitrago del Lozoya, a su posición estratégica como vía de paso entre ambas mesetas y al poder que ostentaba la nobleza. Es por ello que el destino de esta localidad quedó ligado a los Mendoza desde 1368, cuando esta familia recibió en propiedad la Comunidad de Villa y Tierra de Buitrago.

Íñigo López de Mendoza compró en 1468 la dehesa conocida como «El Bosque», situada al este del casco urbano, al otro lado del río Lozoya. Era una zona de encinar usada como coto de caza mayor y como área de paso de ganado.

Un siglo después, en 1596, Íñigo López de Mendoza y la Vega encargó al maestro mayor de obras Diego Varela la construcción de la Casa del Bosque. El resultado fue un conjunto formado por un pequeño palacio, jardín y estancias anexas preparado para el recreo y las partidas de caza de la familia Mendoza.

UNA VILLA CON AIRES ITALIANOS EN LA SIERRA NORTE

El expediente del BOCM destaca que la Casa del Bosque constituye una construcción única en la Comunidad de Madrid por su tipología de villa de recreo renacentista. Su composición recuerda a los modelos italianos palladianos y a las villas manieristas del Veneto realizadas en la segunda mitad del siglo XVI.

El edificio principal presenta planta cuadrada organizada en torno a un gran salón central, circular al interior y cuadrangular al exterior, desarrollado en altura mediante un tambor que originalmente estuvo cubierto por una cúpula de media naranja. Desde ese núcleo se distribuían las diferentes estancias en disposición radial.

Al norte se situaba el zaguán principal; al este, otro zaguán, varias dependencias y una capilla; al oeste, un gran salón y salas de servicio y almacenamiento en el sótano; y al sur, una galería abierta hacia el jardín sobre un sótano abovedado donde se ubicaban las cocinas.

La fachada hacia el jardín se articulaba mediante una escalera monumental de granito de doble tramo que descendía desde el salón hasta el jardín aterrazado. Bajo ella se disponían hornacinas y espacios ornamentales vinculados al sistema hidráulico del conjunto.

El salón central conserva restos de pavimentos históricos de ladrillo y baldosa, suelos ajedrezados realizados con piezas reutilizadas de azulejería y ladrillo, pavimentos en espiga, zócalos de yeso y niveles de ocupación asociados al uso histórico del edificio. También se conservan escudos de armas de las casas de los Mendoza, Luna, Rojas y Enríquez.

El jardín, concebido como un espacio cerrado, se organizaba en parterres con caminos que conducían a una fuente central. Las intervenciones recientes han permitido documentar restos de esa gran fuente, tres atarjeas que la abastecían y desaguaban, una arqueta y una escalera doble de acceso al palacio. El conjunto contaba también con una noria para el abastecimiento de agua y con un embarcadero que permitía acceder por el río Lozoya.

El entorno paisajístico se caracteriza por restos de bosque mediterráneo, con presencia de roble, encina, quejigo, acebo y vegetación arbustiva, aunque el documento señala que el pinar de repoblación domina actualmente el paisaje e impide casi ver el edificio.

DE RESIDENCIA NOBILIARIA A POSICIÓN REPUBLICANA EN LA GUERRA CIVIL

Durante siglos, la Casa del Bosque se mantuvo como espacio de recreo de la nobleza e incluso de los monarcas. El expediente recoge la visita de Felipe III en 1601 y diversas intervenciones posteriores, como el proyecto de transformación del salón central, inventarios de bienes en 1620 y 1654 o la creación de un lavadero de lanas en las inmediaciones.

En el siglo XIX, durante la Guerra de Independencia, Buitrago quedó vinculado a la defensa de Somosierra y al paso de tropas francesas. Tras la Batalla de Somosierra, una guarnición y hospital militar de la Grande Armée se instaló de forma permanente en la villa y sus inmediaciones, incluida la Casa del Bosque.

El señorío de Buitrago se mantuvo en manos de los Mendoza hasta la abolición del régimen señorial en 1837. A finales del siglo XIX, la Casa del Bosque fue adquirida por el Estado.

Ya en el siglo XX, la zona pasó a denominarse Monte del Infantado y cambió de propietarios hasta quedar vinculada al Patrimonio Forestal del Estado. Durante la Guerra Civil, la finca del Bosque fue una importante posición republicana en la retaguardia de la línea de defensa, conservándose vestigios de su uso como refugio de tropas.

En las décadas posteriores, el éxodo rural y el abandono del entorno contribuyeron a la pérdida de relevancia del conjunto y a su progresiva ruina. En 1983 pasó definitivamente a ser propiedad de la Comunidad de Madrid.

EXCAVACIONES Y CONSOLIDACIÓN DESDE 2020

Tras años de abandono, la Comunidad de Madrid ha impulsado desde 2020 varias intervenciones arqueológicas y de consolidación que han permitido conocer mejor el edificio y sus estructuras anexas.

La primera intervención arqueológica permitió obtener datos del palacio y el jardín, desbrozar el entorno, estudiar la noria y la casa de esquileo, y realizar una lectura de paramentos que ayudó a identificar fases constructivas y materiales.

En 2022 se llevó a cabo la consolidación de la Casa del Bosque, con actuaciones sobre muros, accesos, chimeneas, tambor y arranque de la cúpula. También se practicaron sondeos arqueológicos en el jardín que permitieron localizar una escalera doble de acceso al edificio.

En 2024 se acometieron nuevas actuaciones sobre el muro de cerramiento, el jardín y las crujías del palacio. Los trabajos dejaron al descubierto el sótano y la planta baja de diversas estancias, así como elementos arquitectónicos procedentes del derrumbe, entre ellos frisos, jambas y dinteles. También se documentaron pavimentos de ladrillo y piedra, zócalos de azulejos, chimeneas, hogares, alacenas, hornacinas, escaleras y vanos.

UN VALOR HISTÓRICO, ARQUITECTÓNICO Y ARQUEOLÓGICO

Desde el punto de vista histórico, el conjunto es testimonio del poder territorial y representativo de la Casa de Mendoza en la Sierra Norte madrileña. Desde el punto de vista arquitectónico, destaca por introducir en un entorno rural serrano un lenguaje manierista y clasicista vinculado a las villas suburbanas italianas.

El expediente del BOCM resalta además su valor paisajístico por su implantación en la Dehesa del Bosque y su relación con el valle del Lozoya, así como su valor documental y científico para estudiar la arquitectura nobiliaria renacentista, las villas de recreo de la aristocracia castellana y la influencia italiana en la arquitectura española de los siglos XVI y XVII.

La Casa del Bosque se encuentra actualmente sin uso y en estado de ruina consolidada. La resolución advierte de que la falta de cubiertas, estructuras horizontales y elementos constructivos compromete la estabilidad de algunos muros, aunque las intervenciones han permitido frenar procesos de deterioro.

CL11