2 julio 2026

Expertos abogan por más información sobre las alternativas al cigarrillo para reducir daños, «no para empezar a fumar»

Expertos abogan por más información sobre las alternativas al cigarrillo para reducir daños, "no para empezar a fumar"
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LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 2 Jul. –

Psicólogos, psiquiatras y cardiólogos han coincidido en la utilidad de las alternativas electrónicas al cigarrillo convencional para reducir daños en fumadores que no pueden o no quieren dejar el hábito, haciendo especial hincapié en que en ningún caso son productos inocuos ni «para empezar a fumar», al tiempo que han avisado de la falta de información en la sociedad al respecto.

Así se ha puesto de manifiesto durante la mesa redonda ‘Tabaquismo hoy: por qué cuesta dejarlo y cómo abordarlo desde la práctica clínica’ dentro de la jornada ‘La adicción ante el tabaquismo: un problema de salud; un problema de prevención’ que ha organizado el Colegio Oficial de la Psicología de Las Palmas.

La psicóloga experta en adicciones, Carolina Izquier Hernández, ha abordado los motivos por los que cuesta tanto dejar de fumar, señalando que no se trata simplemente de un hábito nocivo adquirido, sino que forma parte de una serie de comportamientos que se han consolidado con el tiempo.

Además, comentó que el tabaquismo está profundamente vinculado al malestar psicológico, ya que actúa como conducta adictiva compleja a través de la «dopamina» y da la sensación de «bienestar». «Y en las personas ansiosas, dicho enchufe de dopamina les hace dejar sentir ese malestar del que tanto quieren escapar», apuntó.

Izquier hizo especial hincapié en que la nicotina genera en el fumador sensaciones de placer, bienestar y que, al mismo tiempo, refuerza la conducta de fumar porque el cerebro «aprende a pedir el cigarrillo». En concreto, indicó que el consumo se refuerza porque produce la impresión de reducir temporalmente el malestar y una sensación de recompensa que se asocia a rutinas de placer y alivio.

«Y el ‘craving’ –el antojo de fumar– es como una ola. Sube, llega hasta un punto y baja. Hay que hacer entender a la gente que el ‘craving’, ese deseo irrefrenable, baja. Va condicionado a un contexto o una situación, dijo.

La psicóloga abordó también el síndrome de abstinencia y afirmó que el tabaco actúa en personas adictas como una «regulación emocional», se asocia a «falsas creencias» de concentración. «Crees que controlas la adicción pero la adicción te controla a ti», aseveró para incidir en los factores sociales como la influencia de amigos, las normas culturales o la presión social como motivos que influyen en los fumadores.

REDUCIR DAÑOS

De igual modo, Izquier puso de relieve otros productos como el ‘vaper’, que mantiene el gesto de fumar pero al mismo tiempo ayuda a las personas que tienen el vicio adquirido a reducir los daños cuando otros métodos «fallan».

También aseguró que las recaídas forman parte del proceso para dejar de fumar. «No son tan malas», observó para añadir que prevenir las recaídas implica anticipar riesgos, normalizar las dificultades y ofrecer herramientas en un entorno libre de juicio.

Igualmente, apostó por la prevención y la intervención psicológica para evitar y tratar una adicción porque «tú no sabes lo que puede tener esa persona debajo y que función está cubriendo dicha adicción». «Dejar de fumar es posible y beneficioso para la salud mental», concluyó.

PREVENIR LA ADICCIÓN EN JÓVENES

Mientras, el jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, el doctor José Luis Hernández Fleta, impartió la ponencia ‘Tabaquismo y salud mental: una comorbilidad frecuente y completa’, donde recordó que históricamente el tabaco se ha publicitado como un ansiolítico y un producto que relaja.

Expuso en este punto que, por el contrario, ahora se apuesta por prevenir la adicción en los jóvenes y disminuir los daños en los adultos fumadores.

A su vez, precisó que el alcohol y el tabaco son los principales productos que se consumen y que tienen una tendencia a la disminución, aunque no sea actualmente muy significativa. «Algo estaremos haciendo bien para que el tabaco convencional esté disminuyendo», apuntó.

TENDENCIA ASCENDENTE DE LAS ALTERNATIVAS

En cuanto a los vapeadores y cigarrillos electrónicos, el doctor expuso que la tendencia es ascendente, teniendo en los últimos seis años una prevalencia del 5% cuando se pregunta por el consumo en los últimos 30 días. «Hay una relación importante –continuó– entre la edad y el consumo de este tipo de productos electrónicos».

Hernández Fleta añadió que el consumo de tabaco se asocia «a peor salud mental» y al riesgo de padecer depresión y ansiedad, algo que se ve de mayor manera en el caso de la depresión, apuntando que hay un mito que relaciona dejar de fumar con un empeoramiento de la salud mental porque genera sentimientos de fracaso, una teoría que «los datos desmienten». «Hay que insistir en los intentos para dejar de fumar», dijo.

Sobre que fumar «calma», resaltó que lo que ocurre en realidad es que cuando un fumador no realiza su hábito descienden los niveles de nicotina en el cuerpo y aparece la irritabilidad, luego se fuma y da la impresión de que produce cierta relajación.

No obstante, el médico explicó que también hay evidencias de que los fumadores «duermen peor» y tienen un riesgo de insomnio mayor, «casi un 50% más frente a los no fumadores».

Con todo, afirmó que los médicos de atención primaria están viendo que las estrategias actuales para dejar de fumar son «insuficientes», al tiempo que reiteró que «el tabaquismo convencional está descendiendo mientras que el electrónico está en rango ascendiente». «La reducción de daños tiene sentido cuando reduce de manera sustancial la exposición al humo de combustión pero pierde sentido cuando se perpetúa el uso dual», finalizó.

EL «ENEMIGO NÚMERO UNO» DE LOS CARDIÓLOGOS

Por otro lado, el especialista en Cardiología y coordinador del Grupo de Trabajo de Integración de Cardiología y Atención Primaria de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Vivencio Barrios Alonso, trató durante la jornada el abordaje del tabaquismo en atención primaria.

«El enemigo número uno para los cardiólogos es el tabaco y dejarlo produce beneficios a los 20 minutos. Es lo más eficiente para un cardiólogo, le digo a mis pacientes que si tengo que elegir entre todas las pastillas que les doy o que dejen de fumar, que es mejor que dejen de fumar», observó.

Barrios indicó que en sujetos fumadores que han tenido un infarto, el 55% seguía con el hábito a los seis meses de sufrirlo, entendiendo que hay que asumir que se fracasa en los intentos de los médicos para que los pacientes dejen de fumar.

«Menos de un cuarto de los sujetos que inician un tratamiento dejan de fumar a los seis meses», señaló para recordar que muchas personas lo dejan por el miedo tras sufrir un infarto pero que al final vuelven a caer.

Para el doctor, las estrategias que se han venido utilizando en los últimos años no están funcionando pese a las regulaciones estrictas, los impuestos altos o las campañas intensificadas. «No basta con eso», destacó.

LAS ALTERNATIVAS NO SON «PARA EMPEZAR»

Así, opinó que en los últimos años han aparecido alternativas para el fumador que no puede o no quiere dejar de fumar, «no para empezar».

Sobre los fumadores duales, el doctor opinó que el cambio del convencional al electrónico tiene «beneficios claros», aunque, obviamente, no tanto como dejar de fumar.

«El hábito más saludable es no fumar», finalizó para decir que en «el último vagón del tren» es la posibilidad de valorar las alternativas para sujetos «que no pueden o no quieren dejar de fumar».

CL11