Los niños adoptan la IA tres veces más rápido que los adultos

NACIONES UNIDAS – Los niños avanzan tres veces más rápido que los adultos en adoptar el uso de la inteligencia artificial (IA) para sus propósitos, mostró un análisis de Unicef en 10 países de Asia, Europa y América Latina, divulgado este martes 30.
“La IA ya está aquí. Forma una parte cada vez más importante de nuestras vidas. Y está marcando a la infancia de todo el mundo para bien y para mal”, resumió el reporte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Las pruebas más recientes sobre las que se basa el reporte “están poniendo de manifiesto la magnitud y la rapidez con que los niños y niñas de todo el mundo están adoptando la IA, al tiempo que revelan los riesgos y las brechas que conlleva”, subrayó la entidad al presentar su declaración.
El análisis se basa en encuestas adelantadas por entidades aliadas de Unicef en 10 países: Armenia, Brasil, Colombia, Jordania, México, Montenegro, Macedonia del Norte, Pakistán, la República Dominicana y Serbia.
Los datos obtenidos en esos 10 países permiten estimar que al menos 20 millones de niños y niñas han utilizado la inteligencia artificial. Muchos de ellos avanzan más rápidamente que los adultos, ya que la adoptan a un ritmo más de tres veces superior.
“Más de dos millones de niños y niñas –uno de cada 10- afirmaron que recurren a la IA para pedir consejo sobre temas que les preocupan, y se estima que 13 millones de niños y niñas dijeron que la utilizan para reforzar su aprendizaje y sus tareas escolares”, expone el análisis.
Con un desarrollo y masificación vertiginosos en la última década, como IA se identifica desde 1956 al campo de la informática que desarrolla sistemas capaces de imitar funciones cognitivas humanas.
Unicef advierte de que “a medida que se acelera el uso de la IA por parte de los niños y niñas, las normas que regulan su empleo -incluidas las que se han concebido para protegerlos– apenas pueden seguir su ritmo”.
Los niños y niñas, según esa entidad, están más expuestos a los sistemas de IA -incluidos los diseños, los modelos mercantiles subyacentes y el uso que se hace de sus propios datos– pero tienen mucho menos poder para evitarlos o cuestionarlos.
Ellos son “los primeros en sentir los efectos de una gobernanza deficiente y serán los que más tiempo tengan que vivir con las consecuencias”, indica el reporte.
Y señala de seguidas que, sin embargo, la mayor parte de la gobernanza de la IA no concede prioridad a la infancia.
Destaca que, si bien la IA tiene el potencial de brindar a los niños y niñas oportunidades para aprender, jugar o ser creativos, apenas se han realizado pruebas sobre su papel en el desarrollo cognitivo, la dependencia emocional y la exposición a los daños.
“Toda una generación está creciendo en medio de un experimento global”, advierte Unicef.
Sostiene que “los propios niños y niñas reconocen los riesgos”, pues, en las encuestas en los 10 países analizados, un tercio de los participantes expresó su preocupación por el uso de la IA para estafar y engañar a otros, o para difundir desinformación.
Una cuarta parte temía que sus imágenes o vídeos fueran deformados para crear deepfakes (imágenes, vídeos o audios manipulados) de carácter sexualmente explícito.
“Hay demasiados sistemas a los que los niños y niñas tienen acceso sin que existan medidas de protección; la seguridad, al parecer, es una cuestión secundaria”, lamenta el reporte.
El análisis se publicó con miras al primer Diálogo Mundial sobre la Gobernanza de la Inteligencia Artificial, propuesto por la Asamblea General de la ONU y con una primera sesión el 6 y 7 de julio en Ginebra, Suiza, y en el cual los Estados y otros actores clave se sentarán a discutir sobre la IA.
Unicef plantea que en la gobernanza mundial de la inteligencia artificial se incorporen los derechos de la infancia, con acciones que comiencen por invertir en investigación sobre el impacto de la IA en el desarrollo y el bienestar de los niños y niñas, especialmente en lo que respecta a los riesgos.
Luego, propone reforzar las leyes, los marcos de gobernanza y la responsabilidad corporativa para poner fin a la explotación y el abuso sexuales facilitados por la IA.
Asimismo, garantizar que los sistemas de IA se diseñen con la máxima seguridad y transparencia, de modo que todos los niños y niñas tengan la posibilidad de estar protegidos al mismo tiempo que se benefician de las oportunidades.
Se debe fomentar la alfabetización en IA y proporcionar apoyo a los niños y niñas, y a sus padres, madres o cuidadores, para que avancen en el entorno digital.
Y se debería invertir en infraestructura digital y en una conectividad efectiva para todos los niños y niñas y sus padres, madres o cuidadores, tanto en casa como en la escuela, con el fin de cerrar la brecha de la IA entre los países y dentro de ellos.
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