Fátima Báñez aboga por mejorar la competitividad en Europa y apostar por más innovación
SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, 30 Jun. Diario Dia –
La exministra de Empleo y Seguridad Social y actual presidenta de la fundación CEOE, Fátima Báñez, ha advertido este martes de un «cambio de época» en el que la política ha pasado a condicionar la economía, por lo que ha instado a la Unión Europea a situar la competitividad como eje central de su agenda para no debilitar su modelo social.
«Durante mucho tiempo la economía condicionaba la política y hoy la política es la que condiciona cada vez más la economía», ha aseverado la exministra durante la conferencia ‘La economía española ante la alteración del orden mundial. El espacio conjunto hispano’, enmarcada en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid en San Lorenzo de El Escorial.
En este sentido, ha explicado que las decisiones de las empresas ya no dependen únicamente de costes o demanda, sino de factores estratégicos como la «seguridad energética, la estabilidad institucional, el acceso a materias primas críticas o la posición de cada país dentro de las grandes alianzas internacionales» .
Báñez ha pedido a la UE un ejercicio de «realismo» y ha señalado que, aunque tiene «talento y ahorro», «ha regulado mucho, pero no ha innovado tanto como otros» y, a su juicio, encuentra dificultades para «escalar empresas tecnológicas globales».
La exministra de Empleo, ha fijado el crecimiento como la única vía para sostener el Estado del Bienestar. «La verdadera disyuntiva en Europa no es competitividad o regulación. La verdadera disyuntiva es si seremos capaces de regular sin ahogar la inversión, proteger sin frenar la innovación y preservar nuestro modelo social sin debilitar la base productiva que lo financia», ha esgrimido.
Báñez ha urgido a afrontar «retos estructurales» como la sostenibilidad fiscal, recordando que una deuda pública en el 100% del PIB «limita el margen de actuación futuro». Así, ha advertido que la inversión privada sigue condicionada por la «incertidumbre jurídica, la complejidad administrativa y la fiscalidad excesiva».
DEFENSA DEL TEJIDO EMPRESARIAL
En este sentido, ha recordado el peso fundamental que tiene el tejido empresarial, que genera el 85% del empleo y más del 60% de la riqueza social en España. «Defender, ayudar y acompañar al mundo empresarial no significa proteger intereses particulares; significa potenciar uno de los mayores instrumentos para generar prosperidad compartida», ha indicado.
Báñez ha desgranado los «desafíos estructurales» de la economía española, situando la productividad en el centro del debate. «La productividad no es una palabra fría; es el principal determinante de los salarios, de la competitividad y de la sostenibilidad de nuestro modelo de bienestar», ha afirmado. Para mejorarla, ha abogado por una relación más fluida entre universidad y empresa, así como por un aumento del tamaño empresarial.
VIVIENDA Y PENSIONES
Asimismo, ha calificado la vivienda como un «problema económico» de primer orden que lastra el crecimiento: «Reduce la movilidad laboral, dificulta la emancipación de los jóvenes, afecta a la natalidad y debilita la capacidad de las zonas más dinámicas de España para atraer talento».
Por otro lado, ha defendido que la sostenibilidad del modelo depende de la creación de empleo de calidad y de «reformas rigurosas» que acompañen el aumento de la esperanza de vida. En este sentido, ha pedido tratar a los ciudadanos «como adultos» y evitar el uso de las pensiones para polarizar políticamente.
EEUU E IBEROAMÉRICA
La presidenta de la Fundación CEOE ha destacado la relación con Estados Unidos como una «oportunidad de primer orden». Ha recordado que EEUU es el primer destino de la inversión española –más de 100.000 millones de euros acumulados– y el primer inversor en España –116.000 millones–. «Las empresas españolas no van a Estados Unidos solo a vender; van a competir, a gestionar infraestructuras críticas y a construir el futuro de aquel país», ha señalado.
Báñez ha puesto el foco en la comunidad hispana en EEUU, compuesta por más de 70 millones de personas, como un activo económico clave. «Si la comunidad hispana de Estados Unidos fuera una economía independiente, estaría entre las mayores del mundo». Por ello, ha instado a articular una «estrategia económica del espacio hispano» que incluya más cooperación empresarial y programas de «talento compartido».
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