La economía española moderará su crecimiento al 2,1% en 2026 y al 1,8% en 2027, según el IEE

MADRID 18 Jun. (Agencias) –
La economía española moderará su crecimiento hasta el 2,1% en 2026, siete décimas menos que en 2025, y hasta el 1,8% en 2027, condicionada por el shock energético derivado del conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz, según las previsiones del Instituto de Estudios Económicos (IEE) difundidas este jueves durante la presentación de un informe sobre el impacto de la población extranjera en la economía.
Respecto a la tasa de inflación, que se situó en el 3,2% en mayo gracias a las medidas anticrisis del Gobierno (sin ellas habría alcanzado el 4,4%), el IEE estima que registrará una media anual de alrededor del 3,2% en 2026, mientras que para 2027 se moderará hasta el 2,4%.
«La economía española mantiene un notable dinamismo en comparación con el promedio de la eurozona, aunque afronta una desaceleración ordenada en 2026, condicionada por el shock energético derivado del conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz», sostiene el organismo.
El principal soporte de la actividad seguirá siendo la demanda interna, en particular el consumo de los hogares, apoyado en el buen comportamiento del mercado laboral.
En contraste, el IEE advierte de que la incertidumbre, la inflación y la posible subida de tipos introducen riesgos crecientes sobre el gasto y la inversión.
En lo referente a los sectores económicos, el organismo afirma que la industria y los servicios empiezan a percibir, con mayor claridad, el deterioro del entorno.
«La actividad industrial se modera, presionada por el aumento de los costes energéticos, las disrupciones de suministro y unas expectativas empresariales en niveles históricamente bajos», apunta.
En los servicios, los indicadores más recientes apuntan a una estabilización «más frágil», según el IEE, que señala que el turismo sigue siendo uno de los grandes pilares de la economía española.
«La coyuntura económica se torna más exigente para las empresas: desaceleración de resultados, aumento de costes laborales y energéticos y débil productividad», concluye.
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