El Gobierno ha recaudado unos 17.000 millones de euros más por no deflactar el IRPF, según el Banco de España

El Gobierno ha recaudado unos 17.000 millones de euros más por no deflactar el IRPF, según el Banco de España
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MADRID, 18 Jun. –

Los ingresos públicos han experimentado un notable incremento entre 2019 y 2025 elevando su peso en 3,2 puntos porcentuales sobre el PIB (unos 45.000 millones de euros), de los que 1,2 puntos, alrededor de 17.000 millones, se derivan de no actualizar el IRPF de acuerdo con el alza de la inflación y de las rentas de los hogares, según los cálculos del Banco de España.

En su Informe Anual 2025, publicado este miércoles, el organismo monetario también precisa que el gasto público ha elevado su peso en el PIB nacional en 2,5 puntos porcentuales (unos 35.000 millones), cifras que se elevan si se incluyen los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), que incrementan los ingresos en 4 puntos del PIB y los gastos en 3,3 puntos. Así, los ingresos públicos en España alcanzaron el 42,9% del PIB en 2025 y los gastos el 45,3%.

En ese mismo periodo, en la media de la zona euro (incluyendo el MRR), los gastos públicos en porcentaje del PIB han crecido incluso más que en España (4,5 puntos porcentuales), mientras que los ingresos públicos lo han hecho en menor medida (1,6 puntos). Esto ha situado el nivel de gasto en la media de la Unión Monetaria 1,4 puntos por encima del de España, mientras que en los ingresos se ha producido una cierta convergencia de España hacia la media de la zona euro, que aún se situaría 1,8 puntos por encima.

El análisis de la evolución reciente de los ingresos públicos del Banco de España muestra que el notable incremento observado desde 2019 en la economía española se ve explicado principalmente por los impuestos directos, seguidos de las cotizaciones sociales. Esto, a su vez, estaría determinado tanto por un incremento «robusto» de las bases tributarias, por encima del crecimiento del PIB, como por las medidas discrecionales adoptadas y por el efecto de lo que se conoce como progresividad en frío y que es el resultado de no actualizar los impuestos al alza de la inflación.

En concreto, los impuestos sobre la renta han ganado 2,8 puntos porcentuales de peso sobre el PIB entre 2019 y 2025, es decir, alrededor de 39.000 millones de euros. De estos, 1,7 puntos (unos 24.000 millones) se deberían al IRPF y 1 punto al Impuesto sobre Sociedades (unos 14.000 millones).

TAMBIÉN SE ELEVAN LOS INGRESOS POR COTIZACIONES SOCIALES

Asimismo, las cotizaciones sociales han incrementado su peso en 0,4 puntos porcentuales (5.600 millones), mientras que los impuestos sobre la producción lo han reducido en 0,1 puntos (1.400 millones) y otros ingresos corrientes y de capital se han mantenido estables en relación con el PIB. Por su parte, los fondos del plan de recuperación habrían aportado 0,8 puntos de ingresos en 2025 (unos 11.000 millones).

En primer lugar, las bases de los impuestos han crecido por encima del PIB, al concentrarse el crecimiento económico de este período en componentes que están más sujetos a tributación, lo cual habría aportado 1,5 puntos del incremento experimentado entre 2019 y 2025. Esto es coherente con el hecho de que determinadas figuras impositivas como el IRPF o el Impuesto sobre sociedades tiendan a mostrar una mayor respuesta al ciclo económico.

INCREMENTO DE LOS TIPOS MEDIOS DEL IRPF

Pero en segundo lugar y no menos importante, durante este período se ha producido un incremento de los tipos efectivos del IRPF debido al efecto de la progresividad en frío resultante de no actualizar plenamente los parámetros de los impuestos al ritmo al que han crecido las rentas de los hogares o la inflación, lo cual habría aportado 1,2 puntos porcentuales al crecimiento de la ratio de ingresos, unos 17.000 millones de euros.

El Banco de España advierte, además, de que en ausencia de medidas destinadas a revertir el aumento registrado en los tipos medios efectivos, su efecto sería «estructural» y, mientras no se produzcan nuevas actualizaciones, los tipos medios efectivos seguirían incrementándose.

No obstante, matiza que como los tipos efectivos se sitúan ya en «niveles máximos en términos históricos», ello podría sugerir un «ajuste a la baja» en el marco de futuras reformas tributarias.

En tercer lugar, otras medidas de ingresos han aportado en torno a 0,8 puntos porcentuales al alza de la recaudación sobre el PIB (unos 11.000 millones), como los aumentos de cotizaciones sociales asociados a la reforma de pensiones, el impuesto temporal a los bancos y la limitación a la compensación de pérdidas de filiales en el cálculo de la base imponible del Impuesto sobre Sociedades.

LA MITAD DEL ALZA DEL GASTO ES POR LAS PRESTACIONES SOCIALES

Por el lado de los gastos, desde 2019 la ratio de gasto público sobre el PIB ha aumentado en 2,5 puntos (unos 35.000 millones), excluyendo el gasto relacionado con el MRR, que añadió otros 0,8 puntos. El crecimiento del gasto público descansa sobre un amplio conjunto de partidas; no obstante, las prestaciones sociales, el consumo público y, en menor medida, la inversión pública financiada con fondos domésticos concentraron el grueso de este aumento (2,1 puntos).

Por funciones, el aumento de peso del gasto sobre el PIB hasta 2024 (último año disponible en este caso) se centra en protección social (1,4 puntos), asuntos económicos (0,9 puntos) y salud y servicios públicos generales (0,4 puntos cada uno de ellos).

El primer gran grupo que concentra el alza del gasto son las prestaciones sociales no en especie, que han ganado 1,3 puntos de peso sobre el PIB entre 2019 y 2025. De estos, 0,6 puntos se deben a un aumento del gasto en pensiones contributivas, 0,3 puntos al incremento de la incapacidad temporal (IT), muy generalizado en España, y 0,3 puntos a las prestaciones no contributivas (fundamentalmente, el ingreso mínimo vital).

CAE EL GASTO POR LA PRESTACIÓN DEL PARO

En cambio, el gasto en prestaciones por desempleo ha disminuido en 0,1 puntos del PIB entre 2019 y 2025, reflejando la reducción de la tasa de paro.

En segundo lugar, el consumo público ha aumentado en 0,5 puntos del PIB entre 2019 y 2025, incremento que se eleva hasta 0,6 puntos al incorporar el gasto asociado al plan de recuperación. Algo más de la mitad de este aumento corresponde a consumos en sanidad (0,3 puntos), entre los que destacan, por su mayor persistencia, la remuneración de asalariados (casi 0,2 puntos) y los consumos intermedios por servicios hospitalarios (0,2 puntos del PIB).

En tercer lugar, la inversión pública ha aumentado en 0,3 puntos porcentuales del PIB entre 2019 y 2025. Este incremento se duplicaría, hasta los 0,7 puntos si se incluye el impulso derivado de los fondos del plan de recuperación.

Por último, el gasto en el resto de las partidas aumentó en 0,4 puntos del PIB durante este período, como resultado de la evolución conjunta de algunas de ellas, entre las que destacan las subvenciones (con un incremento de 0,2 puntos) y los intereses efectivos (0,1 puntos).

INERCIA EN LA PERSISTENCIA DE LOS GASTOS QUE MÁS HAN AUMENTADO

El Banco de España destaca cierta «inercia» en la persistencia de estos gastos, dado que las prestaciones sociales están condicionadas por el proceso de envejecimiento demográfico y por el aumento del gasto asociado a las bajas por incapacidad temporal, mientras que el alza del consumo público está muy relacionado con el gasto sanitario y con la remuneración de asalariados.

En cuanto a la tercer partida que más ha crecido, la inversión pública (2,6% del PIB al excluir el gasto asociado al plan de recuperación), se mantiene por debajo de su media histórica (3,4% desde 1995), aunque de cara al futuro, afronta presiones al alza derivadas de los compromisos adquiridos en materia de defensa.

CL8