No solo ocurre a Ucrania: el peligro mundial de normalizar los crímenes de ocupación de Rusia

KIEV – A menudo se habla de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania en términos de drones, misiles, frentes cambiantes y fronteras territoriales. Pero esta guerra tiene otra dimensión: la humana.
Más de 90 000 ucranianos se consideran desaparecidos en circunstancias especiales. Estos son datos oficiales. Algunos de ellos se encuentran actualmente cautivos en Rusia, tanto prisioneros de guerra como civiles. Estos últimos acabaron entre rejas cuando las fuerzas rusas ocuparon los territorios donde vivían.
En marzo de 2026, en una entrevista con Axios, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski afirmó que la administración del presidente estadounidense Donald Trump no ve otra forma de poner fin a la guerra que entregar todo el Donbás a Rusia.
Pero es importante comprender esto: no se trata solo de territorio, sino también de las personas que viven allí. Y la ocupación no es paz.
«La cadena de persecución»
La terrorización de la población civil es una de las tácticas que Rusia está utilizando en su guerra contra Ucrania. El encarcelamiento se ha convertido en un castigo por incumplir las normas establecidas por las autoridades de ocupación.
En el centro de este sistema se encuentra lo que podría denominarse «la cadena de persecución». Este patrón se repite en todas las regiones ocupadas.
Etapa 1: Identificación. Los funcionarios locales, profesores, periodistas, voluntarios y residentes comunes que expresan incluso las opiniones proucranianas más simples quedan bajo el escrutinio de las autoridades de ocupación. A veces, basta con una conversación escuchada por casualidad o una publicación en las redes sociales.
Rusia lleva utilizando este método desde 2014: lo probó en la Crimea ocupada entoces y posteriormente lo extendió a todos los territorios ocupados. Por ejemplo, en marzo de 2026, un residente de Alupka fue detenido en Crimea después de que las fuerzas de seguridad rusas lo acusaran de «justificar el terrorismo» basándose en publicaciones en una aplicación de mensajería.
Etapa 2: Desaparición forzada. Los detenidos no están registrados oficialmente. Se oculta o se niega su paradero. A los familiares se les mantiene en la ignorancia. Esto se hace deliberadamente para que todo lo que suceda a continuación quede fuera de su control.
Etapa 3: Trato cruel. La tortura no es una excepción, sino una práctica sistemática. Los supervivientes describen palizas, descargas eléctricas, simulacros de ejecución y privación prolongada de comida y agua. Se ejerce violencia sexual tanto contra hombres como contra mujeres.

«Sacaban a la persona al pasillo, donde no había cámaras, donde todo el mundo estaba, digamos, de su parte. Nadie se oponía. Y allí, simplemente le daban una paliza a la persona tanto como les parecía oportuno. Usaban pistolas eléctricas», recuerda Viktoria Andrusha, una profesora a la que los ocupantes se llevaron de la casa de sus padres el 25 de septiembre de 2022.
Y esto ocurría con unas 10 o 12 personas presentes. Si no más. añade. «Decían: ‘Ya has tenido tu pequeña muestra de vida —bueno, ya basta— ya has experimentado cómo es. No volverás a pasar por eso’».
Durante el registro, encontraron en su teléfono mensajes de chatbots sobre el movimiento de material militar ruso. Andrusha fue acusada de «espionaje» y se la llevaron: primero, la retuvieron en un centro de detención improvisado en la sala de calderas del pueblo vecino de Novy Bykiv, y más tarde en un centro de prisión preventiva en la región de Kursk, en Rusia. Se la puso en libertad en octubre de 2023.
Etapa 4: El juicio ficticio. A menudo se traslada a los detenidos a largas distancias. Estos traslados rompen los lazos con sus comunidades, complican las labores de búsqueda y privan aún más a las personas de protección jurídica.
A continuación viene el «juicio», que se limita a simular la legalidad. Se procesa a los civiles por cargos falsos: extremismo, terrorismo o espionaje.
Por ejemplo, Yana Suvorova, administradora del canal de Telegram «Melitopol Is Ukraine», fue condenada a 14 años en una colonia penal de régimen general tras casi dos años de detención ilegal. La sentencia fue dictada por el Tribunal Militar del Distrito Sur de Rostov del Don el 23 de octubre de 2025.

Etapa 5: Encarcelamiento. Las personas son recluidas en una red de centros de detención donde la supervisión es mínima o inexistente. Las condiciones suelen ser inhumanas. El contacto con las familias está restringido o completamente prohibido. Para muchos, esta etapa se convierte en indefinida.
A qué se enfrentará el mundo si esto no se detiene
Cada una de estas etapas viola los derechos humanos y las normas internacionales. Pero juntas forman algo más: un sistema en el que los crímenes contra la humanidad se producen de forma secuencial y se refuerzan mutuamente.

La persecución, la detención ilegal, la deportación, las desapariciones forzadas, la tortura, la violencia sexual y el encarcelamiento no son incidentes aislados. Son partes de una estructura única, integrada y deliberada.
El objetivo de este sistema es consolidar el control sobre los territorios ocupados, crear una atmósfera de miedo y obligar a la población a someterse a las normas impuestas —legales, administrativas y educativas—. El mensaje es claro: se espera que la gente sea sumisa. En efecto, la ocupación se está convirtiendo en una forma de gobernanza criminal.
Esto plantea una pregunta a la comunidad internacional: si se permite que estos sistemas operen sin consecuencias, ¿qué precedente sentará esto para futuros conflictos?
Normalizar la «cadena de persecución» corre el riesgo de consolidar estas prácticas como herramientas de la guerra moderna. Y entonces este modelo de control se extenderá mucho más allá de las fronteras de Ucrania. Por lo tanto, la cuestión de la rendición de cuentas va más allá de Ucrania. La tarea es compleja, pero la ley es clara.
Lo único que falta es la voluntad de actuar. Si esa voluntad no existe, esta práctica se convertirá en la norma y no en la excepción. Y el precio lo pagarán no solo quienes se encuentran actualmente entre rejas, sino también la propia integridad del derecho internacional.
Mykhailo Savva es doctor en Ciencias Políticas y experto del Centro para las Libertades Civiles. Oleh Martynenko es doctor en Derecho, profesor, criminólogo, veterano de la guerra de Rusia contra Ucrania y también experto del Centro para las Libertades Civiles.
T: MF / D: EG
CL14
