El calor reduce el rendimiento deportivo y aumenta la carga cardiovascular

MADRID 12 Jun. Agencias –
El entrenador de Blua de Sanitas, Alejandro Maroto, ha señalado que el calor impacta en el rendimiento deportivo al incrementar la carga cardiovascular, acelerar la deshidratación y disminuir la precisión técnica en esfuerzos intensos.
En el marco del Mundial de Fútbol que se juega en EEUU, México y Canadá, el experto ha indicado que los jugadores podrán enfrentarse a temperaturas elevadas, alta exposición solar y, en determinados casos, humedad intensa. Este contexto, señala, convierte al calor en un factor deportivo y sanitario importante porque también interfiere en la forma en la que el organismo responde a esfuerzos repetidos durante 90 minutos.
Así, ha detallado que, en el fútbol de élite, el rendimiento depende de acciones «breves y muy exigentes»: sprints, cambios de dirección, saltos, aceleraciones y recuperaciones incompletas entre jugadas. Cuando la temperatura ambiental es alta, el cuerpo tiene que dedicar parte de sus recursos a disipar calor. Para hacerlo, aumenta la sudoración y desvía más flujo sanguíneo hacia la piel y, como consecuencia, el músculo dispone de menos margen para sostener esfuerzos intensos, obligando a que el corazón trabaje con una carga añadida.
«En un partido con calor, el futbolista no se cansa solo porque corre mucho, sino porque su organismo está compitiendo a la vez contra el rival y contra la temperatura. La frecuencia cardiaca sube más rápido, se pierde más líquido y cada sprint deja una factura mayor para la siguiente acción. Esto puede hacer que el jugador llegue tarde a una presión, reduzca la velocidad máxima que puede sostener o necesite más tiempo para recuperar después de un esfuerzo intenso», ha afirmado el especialista.
ADAPTAR EL EJERCICIO AL VERANO
Este contexto, Maroto advierte de que no afecta solo a los profesionales. Durante el verano, muchas personas intentan mantener la misma rutina de ejercicio que en otros meses en actividades como el pádel, el ciclismo o salir a correr, sin adaptar horarios, intensidad o descansos. Sin embargo, un entrenamiento habitual puede convertirse en una carga excesiva cuando se realiza con calor, especialmente en deportes de alta intensidad, sesiones largas o actividades al aire libre.
Ante esta situación, los expertos de Sanitas recomiendan tener en cuenta unas pautas para practicar deporte con seguridad en días de calor. Así, aconsejan reducir la intensidad desde el primer bloque de entrenamiento e hidratarse antes de tener sed.
En esta línea, aconsejan evitar entrenamientos de máxima exigencia en las horas centrales y elegir bien el terreno y la exposición. Así como revisar la ropa y el material, como las prendas oscuras y ajustadas o poco transpirables, que dificultan la disipación del calor.
Por último, advierten de que un mareo, escalofríos, náuseas, dolor de cabeza intenso, calambres persistentes, confusión o pérdida de coordinación son motivos para detener la actividad inmediatamente.
«Entrenar con calor exige cambiar la mentalidad. No se trata de demostrar resistencia, sino de ajustar la carga para que el ejercicio siga siendo saludable. En verano, una sesión inteligente puede consistir en hacer menos volumen, descansar más y terminar con buenas sensaciones. Forzar cuando el cuerpo ya no regula bien la temperatura aumenta el riesgo de agotamiento, lesión o golpe de calor», concluye el entrenador personal de Blua de Sanitas
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